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En distintos puntos de la provincia y con pocas horas de diferencia, tres intervenciones policiales volvieron a poner en evidencia un problema que se consolida día a día en Salta: el robo de motocicletas y su posterior reventa a través de un mercado negro que opera con métodos cada vez más aceitados. No se trata de hechos aislados ni de situaciones excepcionales, sino de una dinámica que atraviesa ciudades grandes y localidades del interior, y que encuentra en la adulteración del número de motor uno de sus sellos más frecuentes.
El primer procedimiento se registró en Rosario de Lerma, durante un patrullaje preventivo realizado por Motoristas de Emergencia Policial del Valle de Lerma. Al identificar a un motociclista que circulaba por la vía pública, los efectivos advirtieron que el vehículo presentaba numeración de motor adulterada, una irregularidad clave que suele estar asociada a motos robadas o ingresadas de manera ilegal al circuito de venta informal. Ante esta situación, el conductor, un hombre de 33 años, fue demorado y el rodado quedó secuestrado. La causa quedó a cargo de la Fiscalía Penal de Rosario de Lerma.
Horas después, un operativo similar tuvo lugar en el norte provincial. En Orán, efectivos de Seguridad Urbana realizaban tareas de prevención en inmediaciones de la Plaza Eduardo Arias cuando procedieron a fiscalizar una motocicleta. Tras verificar los datos del rodado, se constató que tenía pedido de secuestro vigente por robo. El conductor, un joven de 24 años, fue demorado y la moto quedó a disposición de la Justicia. En este caso, intervino la Fiscalía Penal correspondiente.
El tercer hecho ocurrió en Tartagal y tuvo como punto de partida una alerta al Sistema de Emergencias 911. Una mujer denunció el robo de su motocicleta, sustraída en la zona de la Ruta Nacional 34 y calle Formosa. A partir del aviso, motoristas de Emergencia Policial desplegaron un patrullaje preventivo que permitió localizar el rodado en la comunidad Tartaguito. La moto fue recuperada y posteriormente restituida a su propietaria, con intervención de la Fiscalía Penal 2.
Más allá de las particularidades de cada procedimiento, los tres casos comparten un mismo trasfondo: el crecimiento sostenido del robo de motos en la provincia y la existencia de un circuito clandestino de comercialización que se nutre de estos delitos. La adulteración del número de motor, la circulación con pedidos de secuestro vigentes y la rápida reventa de los vehículos robados confirman una operatoria que se repite en distintos puntos de Salta, sin distinción geográfica.
La motocicleta es en nuestra provincia uno de los principales medios de transporte, pero, a la vez, se transformó también en uno de los bienes más buscados por las redes delictivas, que encuentran en la demanda constante y en la informalidad el terreno ideal para sostener un mercado ilegal que, lejos de frenarse, continúa expandiéndose.