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A simple vista, era una casa más del barrio Miguel Ortiz. Patio, medianeras, rutina barrial y el murmullo habitual de una mañana cualquiera en la zona norte de la ciudad. Detrás de ese escenario cotidiano, se ocultaba un cultivo ilegal de marihuana que quedó al descubierto tras una intervención policial que, en principio, no apuntaba a un delito de este tipo.
El procedimiento se inició a partir de un llamado por un supuesto desorden en una vivienda del barrio. Hasta allí llegaron efectivos de la Comisaría 3 de Tres Cerritos, dependiente de la Policía de Salta, con el objetivo de constatar la situación y restablecer la normalidad. Pero al ingresar al inmueble, el escenario cambió.
Durante la verificación, el personal policial detectó la presencia de plantas de marihuana en estado natural, visibles dentro del patio. Ante ese hallazgo, se activó el protocolo correspondiente y se dio inmediata intervención a la Dirección General de Drogas Peligrosas, que se hizo cargo de las tareas específicas.
Las plantas fueron secuestradas y se realizaron las actuaciones de rigor en el lugar. En el domicilio fue identificado un hombre de 26 años, quien quedó vinculado a la causa por infracción a la Ley 23.737 de Estupefacientes, normativa que regula la tenencia, producción y comercialización de sustancias prohibidas.
El avance del caso quedó bajo la órbita de la Unidad Fiscal contra la Narcocriminalidad, que ahora deberá analizar el material incautado, su cantidad y las circunstancias en las que se encontraba el cultivo, para definir los próximos pasos judiciales.
El episodio dejó al descubierto una realidad que muchas veces pasa inadvertida: cultivos ilegales insertos en plena trama urbana, camuflados entre casas familiares y patios comunes, lejos de los grandes operativos y del imaginario del narcotráfico a gran escala. Un hallazgo casual, disparado por un llamado vecinal, que terminó revelando mucho más de lo esperado.