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El "Proyecto Nacional" y el tenso día que echaron de Plaza de Mayo a los Montoneros

Hace medio siglo, en la Asamblea Legislativa, el presidente Perón elogió a la oposición y condenó la violencia.
Domingo, 05 de mayo de 2024 01:34
General Juan Domingo Perón.

El primero de mayo pasado, hizo cincuenta años que el General Perón presentó por la mañana ante la Asamblea Legislativa, el Proyecto Nacional y por la tarde, ante los agravios recibidos, echó de Plaza de Mayo y del peronismo a los Montoneros. Casi sesenta días después falleció en la residencia de Olivos, víctima de un infarto causado no tanto por los males que con los años trajinaba, sino más bien por los disgustos provocados entre otros, por quienes afirmaban que el poder devenía de "la boca de los fusiles".

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El primero de mayo pasado, hizo cincuenta años que el General Perón presentó por la mañana ante la Asamblea Legislativa, el Proyecto Nacional y por la tarde, ante los agravios recibidos, echó de Plaza de Mayo y del peronismo a los Montoneros. Casi sesenta días después falleció en la residencia de Olivos, víctima de un infarto causado no tanto por los males que con los años trajinaba, sino más bien por los disgustos provocados entre otros, por quienes afirmaban que el poder devenía de "la boca de los fusiles".

Perón fue un hombre mayor que desde su regreso al país -20 de junio de 1973- hasta el día de su muerte no tuvo paz ni tranquilidad, y el país tampoco. Lamentablemente, esta es la incontrastable realidad que emerge de la lectura de los periódicos de la época. Información cruda y veraz brindadas por diarios y agencias noticiosas nacionales y extranjeras.

Su último año de vida fue un verdadero calvario para él y para el país. Un infierno donde cada uno arrimó su leño, especialmente el peronismo que a poco de andar olvidó que el principal compromiso era reconstruir el país entre todos y en Democracia. Pronto se echó al olvidó el significativo e histórico ejemplo del abrazo de Perón y Balbín, a fines de 1972. Aún hoy se lo esconde o minimiza de un lado y del otro, como si esa sincera y ejemplar reconciliación se pareciese en algo a la Concordancia de los años 30, o el contubernio de la Unión Democrática de 1946. Entre Perón, Balbín, Frondizi y tantos otros, no hubo nada espurio y vergonzante, solo hubo patriotismo.

Lo lamentable fue que en el seno del peronismo, algunos priorizaron viejas rencillas e internas de poca monta y otros, los recién llegados, los que brazo en alto y puño cerrado gritaban la consigna "Perón o Muerte", desestabilizaban el país pergeñando y ejecutando asesinatos, secuestros y atentados de propios y ajenos. La lista es larga pero para muestra solo basta un botón: José Ignacio Rucci asesinado por Montoneros dos días después de la victoria electoral más resonante de Perón.

Asamblea Legislativa

Y así llegó el país al 1° de mayo de 1974, entre pechones y a los tropezones. Por la mañana, el presidente Perón presentó ante la Asamblea Legislativa el "Proyecto Nacional". Lo hizo luego que cada unos de los ministros del Poder Ejecutivo expusieran sus respectivos quehaceres.

"Nuestra Argentina -señaló- necesita un proyecto nacional, perteneciente al país en su totalidad. Estoy persuadido de que, si nos pusiéramos todos a realizar este trabajo y si, entonces, comparamos nuestro pensamiento, obtendríamos un gran espacio de coincidencia nacional". Más adelante agregó: "El modelo argentino precisa la naturaleza de la democracia a la cual aspiramos, concibiendo a nuestra Argentina como una democracia plena de justicia social. Y en consecuencia, concibe al gobierno con la forma representativa, republicana, federal y social".

Entre otros varios temas el Presidente habló sobre la integración nacional e internacional, la lucha por los recursos naturales e introdujo por primera vez entre los asuntos de interés estatal, la preservación ecológica.

La exposición de Perón duró casi dos horas y no dejó de exhortar a que: "Esclarezcamos nuestras discrepancias y, para hacerlo, no transportemos al diálogo social nuestras propias confusiones. Limpiemos por dentro nuestras ideas, primero, para concluir en el diálogo social después". Y concluyó: "Estas son, señores legisladores, las principales reflexiones que como presidente de todos los argentinos, me he sentido en el deber de traer hoy a vuestra alta consideración".

En los palcos bandeja del recinto estaba presente casi todo el arco político nacional: Ricardo Balbín, Enrique Vanoli, Enrique De Vedia, Oscar Allende, Juan Carlos Coral, Mario Amadeo y Marcelo Sánchez Sorondo, Horacio Thedy, Abelardo Ramos, Adonnis Cantoni, Jorge Selser, Francisco Manrique, Olegario Becerra, Adelino Romero (CGT) y Julio Broner (CGE), entre otros.

A la salida del Congreso, el Dr. Ricardo Balbín, presidente de la UCR, declaró a NA: "Considero positivo el discurso del presidente Perón, pues mantiene abiertos los puentes del diálogo orientados a consolidar el frente interno, elemento fundamental para iniciar la política de liberación nacional".

Plaza de Mayo

El acto programado para las 16 en Plaza de Mayo, comenzó unos minutos después de las 17. El histórico paseo estaba colmado por una multitud que ocupaba calles adyacentes.

Cuando eran las cinco de la tarde y siete minutos, el General Perón asomó brazos en alto al tradicional balcón de la Casa Rosada. La multitud estalló en una aclamación que duró varios minutos hasta que por fin, el presidente pudo decir sus primeras palabras: "Compañeros, hoy hace 21 años que en este mismo balcón y en un día luminoso como el de hoy, hablé por última vez a los trabajadores argentinos. Fue entonces que les recomendé que ajustasen sus organizaciones porque venían días difíciles. No me equivoqué, ni en la apreciación de los días que venían, ni en la calidad de la organización sindical que a través de 20 años, pese a esos estúpidos que gritan, se han mantenido inconmovible y hoy resulta que algunos imberbes pretenden tener más méritos que los que durante 20 años han luchado".

Solo habían transcurrido 20 segundos del discurso de Perón cuando las organizaciones montoneras comenzaron a hostigar con sus consignas en contra de las organizaciones sindicales y tratando de interrumpir al orador que miles de argentinos querían escuchar. A partir de entonces las críticas subieron de tono y ya no solo dirigidas al viejo sindicalismo, sino también contra los ministros y la vicepresidente que debió soportar palabras soeces.

Por cuatro veces en un discurso que duró 18 minutos, Perón les recordó haber recurrido al asesinato, ser "infiltrados que trabajan adentro y traidoramente, y ser más peligrosos que los que trabajan de afuera, sin contar que la mayoría de ellos son mercenarios".

A mitad del acto, a las Regionales de los montoneros no les quedó otra opción que retirarse de Plaza de Mayo pues el resto de la multitud ya no los quería con ellos. Pero no se fueron todos, la mayoría se quedó hasta el final y escuchando a Perón. El retiro, que más parecía huida, fue tumultuoso y seguido por serios incidentes ocurridos en la zona céntrica de la ciudad de Buenos Aires.

Esa noche seguramente que la "JP Tendencia", Regionales o Montoneros, entendieron que no solo habían sido echados de Plaza de Mayo sino también del peronismo y por el propio Perón. El mismo que los había invitado reiteradamente a que se integrasen al Movimiento Justicialista para trabajar por la reconstrucción nacional. La respuesta llegó a través de Mario Firmenich: "el poder emana de la boca de los fusiles".

El 3 de mayo de 1974, la agencia NA informó que una ola de atentados había conmovido a la capital y a varias ciudades de Buenos Aires y del interior, entre ellas Rosario y Resistencia, Chaco. A partir de entonces la ola de violencia no dejó de crecer en un país que comenzaba a sentir las primeras consecuencias de la grave crisis del petróleo por la guerra de medio oriente.

Violencia y crisis económica fueron dos elementos que afectaron seriamente la salud del General Perón que fallecería sesenta días después de aquel disgusto de Plaza de Mayo.

Los salteños

Hasta Plaza de Mayo también llegó la Regional V° de Salta que aquí reunía a la JTP (Juventud Trabajadora), la J.U.P (Juventud Universitaria), M.V.P (Movimiento Villero) y U.E.S. (Unión Estudiantes Secundarios). Arribaron a Buenos Aires por vía férrea y la inmensa mayoría solo quería conocer y escuchar a Perón. Días antes, el 25 de abril de 1974, la Regional V° (Montoneros-Salta) invitó a través de diarios de nuestra ciudad a concurrir al acto de Plaza de Mayo bajo el título "El 1° Todos con Perón…". Más abajo detallaba veladamente algunas de las razones por las que se debía asistir: "Solo con nuestro Líder y el Pueblo en un diálogo directo y permanente, podremos expulsar la traición de nuestras filas derrotando a la burocracia (gremial) vendepatria y gorila". Y a renglón seguido agregan otra razón para viajar: "Recuperar este gobierno (presidido por Perón) para las mayorías que lo eligieron, para el Pueblo y para Perón".

¡Qué gracioso!

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