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La siesta del barrio Bancario, en la zona sur de la ciudad, se quebró de golpe. Esta tarde eran alrededor de las 16.30 cuando un estruendo seco, inesperado, sacudió la tranquilidad de la calle Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Un árbol de gran porte cedió de manera abrupta y cayó con violencia sobre la calzada. En su desplome arrastró postes de luz, cables eléctricos y terminó aplastando al menos dos vehículos que estaban estacionados frente a viviendas de la zona.
Cuando El Tribuno llegó al lugar, los restos del árbol todavía cubrían gran parte de la calle. Las ramas, de enorme envergadura, habían quedado apoyadas sobre un Fiat Palio blanco y un Volkswagen negro, ambos con importantes daños materiales. A un costado, los postes derribados y el tendido eléctrico colgando evidenciaban la magnitud del impacto.
Daños materiales
"Por suerte no hubo personas heridas, solo daños materiales", confirmó Carlos Guerra, integrante del área de Prevención y Emergencias de la Municipalidad de Salta, mientras supervisaba las tareas finales de corte y liberación de los vehículos. El operativo se activó tras un llamado al sistema de emergencias 105, que alertó sobre la caída del árbol. Personal municipal, policía y agentes de tránsito trabajaron en el lugar para despejar la calle y prevenir nuevos riesgos, mientras se aguardaba la llegada de las empresas de servicios para restablecer el suministro.
Según explicó Guerra, el árbol se encontraba verde y aparentemente firme. "Con las lluvias, las ramas se humedecen, pesan más y se desprenden con facilidad", indicó, aunque evitó dar precisiones técnicas sobre las causas exactas del colapso. El episodio dejó sin luz ni internet a varios departamentos de la cuadra, una situación que se extendió durante varias horas.
Entre los vecinos, la escena despertó preocupación e indignación. Lucía, madre de la propietaria de uno de los vehículos dañados, aseguró que el árbol tenía denuncias desde hace años. "Dicen que desde 2007 hay reclamos para que lo saquen. Estaba levantando la vereda, se veía que era un peligro", sostuvo. A pocos metros, otros vecinos asentían en silencio, observando los destrozos y señalando el lugar donde suelen jugar los chicos del barrio.
El temor compartido era claro: la tragedia pudo haber sido mayor. "Los chicos juegan siempre acá. Si caía para el otro lado o un rato antes, podía haber pasado algo terrible", advirtió Rodrigo, familiar del dueño de uno de los autos afectados.
Ese dueño es Nicolás Bordón, quien llegó desde Las Lajitas para visitar a su madre y se encontró con su vehículo destrozado. "Fue cuestión de segundos. Mi señora me dijo 'vámonos' y me quedé un momento más. Si salíamos antes, quizás nos agarraba el árbol encima", relató, todavía conmocionado. Bordón aseguró que avanzará con un reclamo formal ante la Municipalidad. "Si hubieran atendido los reclamos de poda, esto no pasaba. Mi hijo estuvo jugando ahí un rato antes. Podría haber sido una tragedia", afirmó.