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Keila, la niña que fue atropellada y arrastrada por un automóvil en la Ampliación 20 de Junio, recibió el alta médica durante la noche del martes luego de ser sometida a distintos estudios en el Hospital Materno Infantil. Si bien los profesionales descartaron lesiones de gravedad, la menor continúa con dolores persistentes, especialmente en la cabeza y en la pierna derecha, lo que mantiene en vilo a toda su familia.
“Yo solamente pido justicia por lo que le pasó a mi hija, porque esto le podría haber pasado a otro niño. Fueron dos nenas”, expresó Leila Sajama, la madre de la menor. “Doy muchas gracias a Dios y a la Virgen de que ella esté viva, porque fue un milagro”, agregó.
Dolor de cabeza y nuevos estudios en evaluación
La principal preocupación de la familia está centrada en los fuertes dolores de cabeza que Keila manifiesta de manera constante desde el accidente. “Estamos viendo con mis hermanos y con mi mamá, que son los únicos que me están apoyando, si podemos pagar otra tomografía”, explicó la mujer.
“Ella no para de decirme que le duele la cabeza, no quiere que le toquen la cabeza ni que la peinen”, relató con angustia. Además, señaló que, de persistir el dolor, los médicos indicaron que deberá volver a ser internada para un seguimiento más profundo.
Keila presenta golpes en la pierna derecha, a la altura de la rodilla, hematomas en la espalda, la nuca y el rostro, además de una herida en la cabeza que no requirió sutura, pero que continúa generándole molestias.
Cómo ocurrió el violento episodio
El hecho ocurrió el martes alrededor de las 16.30 sobre la calle Cabrera, cuando un vehículo embistió a dos niñas que se encontraban en la vía pública. Una de ellas logró correrse a tiempo, mientras que Keila quedó debajo del automóvil y fue arrastrada varios metros. La secuencia quedó registrada por cámaras de seguridad del barrio.
Según relataron los familiares, al advertir lo sucedido intentaron que el conductor apagara el motor. “Le abríamos la puerta para que frene, pero volvió a encender el auto y la siguió arrastrando”, contaron. Incluso, el vehículo estuvo a punto de atropellar a otra menor que se encontraba más abajo, cerca de una cancha donde suelen jugar varios niños.
El conductor dio positivo en alcoholemia y quedó detenido
El conductor del vehículo fue sometido a un test de alcoholemia que arrojó resultado positivo y quedó detenido. La causa quedó en manos de la Justicia, mientras la familia espera que se avance con la investigación.
En ese contexto, la madre de la niña expresó su indignación por la falta de empatía del entorno del conductor. “Hasta ahora ningún familiar vino a preguntarme cómo está mi hija. La única que apareció fue la madre del chico, diciendo que casi lo mataron a él, cuando la que casi muere fue mi hija”, sostuvo.
Tensión en el barrio y custodia policial
Tras el episodio, se vivieron momentos de tensión en la Ampliación 20 de Junio. La familia denunció situaciones de hostigamiento y temor, lo que derivó en la intervención policial y la asignación de custodia en el domicilio de la madre de Keila.
“Estamos con miedo. Mi hija no quiere volver a la casa”, contó Leila, quien además explicó que es madre soltera y que atraviesa la situación con el acompañamiento exclusivo de sus hermanos y su madre.
El pedido de justicia de la familia y los vecinos
Karen, tía de Keila, calificó lo ocurrido como “una escena horrible” y aseguró que el desenlace pudo haber sido fatal. “Si no fuera por un milagro, hoy estaríamos en un duelo. Ver eso fue terrible”, afirmó.
Con profundo dolor, la madre de la niña fue contundente en su reclamo: “Mi hija no es ningún perro para que la dejen tirada. Yo solamente pido que se haga justicia y nada más”.
Mientras Keila continúa su recuperación y bajo seguimiento médico, la familia y los vecinos de la Ampliación 20 de Junio reiteran el pedido de justicia.