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En Salta, las actividades de trekking y caminatas en contacto con la naturaleza se multiplican durante todo el año. Son propuestas que convocan a personas de todas las edades, pero que, en muchos casos, se realizan sin la planificación, la información ni el respaldo legal necesario. En una provincia con una geografía tan imponente como peligrosa, esa combinación suele terminar de la peor manera: con pedidos de auxilio en zonas agrestes.
"El problema no es la actividad en sí, el problema es la falta total de regulación, de control y de prevención", advierte Fernando Quiñonez, miembro de la Comisión Directiva del Grupo Rescate de Montaña Salta. "Hay salidas organizadas por gente con experiencia, pero también muchas otras donde no se evalúa el clima, no se tiene en cuenta la preparación del grupo ni el contexto en el que se camina, y eso genera situaciones muy peligrosas".
El operativo realizado en la zona de la Cascada del Paraíso el domingo en la jurisdicción de Rosario de Lerma, es un ejemplo claro de lo que ocurre cuando se subestiman los riesgos. Un grupo de unas 30 personas cruzó el río por la mañana. Por la tarde, el caudal creció de manera abrupta tras una tormenta, impidiéndoles el regreso.
"Había un nene de 10 años, personas grandes, jóvenes… un grupo muy heterogéneo", relata Quiñonez. "El clima cambió completamente y el río no dejó de crecer en ningún momento". El rescate duró alrededor de 5 horas y terminó en la oscuridad de la noche. Se realizó un cruce por tirolesa, una maniobra de alto riesgo que exige experiencia técnica. "Fue un trabajo largo, uno por uno, con frío, lluvia y gente muy asustada. Algunos tenían principios de hipotermia, y el cansancio era generalizado. A pesar de la complejidad, no hubo heridos. Salió bien, pero pudo no haber salido", reconoce Quiñonez.
Actualmente, el Grupo Rescate de Montaña Salta forma parte del protocolo provincial de búsqueda y rescate en zonas agrestes, junto a Defensa Civil, Policía y otras instituciones. Incluso, es uno de los actores centrales de ese esquema. Los integrantes se autoconvocaron para dar formación a esta nueva institución.
"Hoy somos parte fundadora de ese protocolo y, en muchos casos, somos quienes encabezamos los operativos", explica Quiñonez. "Pero seguimos trabajando con nuestros propios equipos, poniendo nuestros cuerpos y nuestro tiempo".
Quiñones sostiene que "en otros lugares del país y del mundo, estas actividades están reglamentadas y cuentan con fuerte apoyo estatal. Y mientras eso no cambie, vamos a seguir corriendo detrás de la emergencia en lugar de prevenir".
La advertencia final no deja lugar a dudas: la montaña no perdona errores. El Grupo de Rescate de Alta Montaña Salta se creó en el año 2020, a partir de una realidad que ya no se podía ignorar. "Empezamos a intervenir porque en la provincia no existía un grupo especializado en rescate en montaña", explica Quiñonez. "Había incidentes en San Lorenzo, en las yungas, en Cachi y en muchos otros puntos de Salta, y no había una estructura preparada para responder".