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El reposteo ocurrió el 22 de enero y no pasó desapercibido. Marcos Galperín compartió en su cuenta oficial de X una publicación de El Fogón de Palo dedicada a Cerdo Negro, un emprendimiento salteño que elabora jamón de bellotas con una genética y un proceso únicos en América Latina. En pocas horas, el video superó las 294 mil visualizaciones, acumuló miles de interacciones y puso el foco nacional sobre un proyecto gestado lejos de los grandes centros productivos: Cerrillos, en el Valle de Lerma.
El video, de poco más de dos minutos, tiene como protagonista a José Antonio "Quico" Fernández, fundador de Cerdo Negro, quien relata en primera persona una historia marcada por la perseverancia. "Hace aproximadamente 40 años empezamos a trabajar sobre esta genética, sobre una raza lo más parecida que existe al cerdo ibérico", explica. Prueba tras prueba, error tras error, logró desarrollar un animal con capacidad de infiltrar grasa en el músculo, clave para obtener un jamón comparable al español.
La publicación fue difundida por El Fogón de Palo, una cuenta que se especializa en visibilizar historias productivas argentinas vinculadas al trabajo, la identidad y el valor agregado. El reposteo de Galperin actuó como amplificador: llevó una experiencia artesanal y de largo plazo a una audiencia masiva, poco habituada a asociar la alta gastronomía con el interior profundo del país.
Detrás del proyecto hay una historia familiar que se remonta a 1953, cuando los padres de Quico emigraron desde Andalucía a la Argentina escapando del hambre y la dictadura franquista. Provenían de Serón, en la provincia de Almería, donde la cría de cerdos y la elaboración artesanal de jamones formaban parte de una tradición centenaria. Ese saber cruzó el Atlántico y echó raíces en Cerrillos.
En Finca La Montanera, sobre la ruta provincial 24, ese legado tomó forma definitiva. Allí, entre algarrobos y chañares, crecen también encinas, robles y alcornoques plantados a partir de semillas traídas desde España en los años 50.
De esas bellotas se alimentan los animales que dan origen al producto estrella: el jamón de Cerdo Negro. El desarrollo genético fue otro pilar del proyecto: tras casi cuatro décadas de trabajo y cruces controlados, Fernández logró una raza propia con infiltración grasa similar al cerdo ibérico.