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Cada 26 de enero se conmemora el Día de la Educación Ambiental, una fecha que invita a reflexionar sobre la necesidad de impulsar acciones concretas orientadas al cuidado del ambiente y al desarrollo de políticas de gestión ambiental sostenible.
El cambio climático, la contaminación y los conflictos socioambientales generan impactos cada vez más profundos, especialmente en las poblaciones más vulnerables. Frente a este escenario, la innovación y la divulgación ambiental resultan fundamentales para comprender los efectos de las actividades humanas sobre la naturaleza y avanzar en estrategias que permitan mitigar sus consecuencias.
Educación ambiental y responsabilidad ciudadana
La educación ambiental cumple un rol central en la construcción de una mayor conciencia social, al promover el reconocimiento del impacto y la responsabilidad que tienen los ciudadanos en la protección del entorno en el que viven. Para alcanzar estos objetivos, es necesario articular acciones conjuntas entre los distintos actores sociales, académicos e institucionales.
El Acuerdo de Escazú y la democracia ambiental
En este marco, se destaca la importancia del Acuerdo de Escazú, ratificado por la Argentina el 22 de enero de 2021 y aprobado por el Congreso Nacional mediante la Ley N° 27.566. Este instrumento regional garantiza el acceso a la información ambiental, la participación ciudadana en la toma de decisiones y el acceso a la justicia en asuntos ambientales, fortaleciendo los mecanismos de democracia ambiental.
La educación como agente de cambio
Ante la actual crisis ambiental y climática, la educación ambiental se consolida como un agente de cambio y una herramienta estratégica para la protección del ambiente, tanto para las generaciones presentes como para las futuras. La defensa de la “Casa Común”, tal como lo expresó el Papa Francisco en la encíclica Laudato Si, requiere compromiso colectivo, formación y acción sostenida.