En las últimas horas, y mientras circulan informaciones confirmadas a nivel internacional sobre la situación política en Venezuela, algunos venezolanos que viven en Salta comenzaron a expresar su mirada desde la distancia. Samira, una de ellas, habló del impacto emocional y del temor que atraviesan sus familiares y conocidos.
“Gracias a Dios no tengo familiares en Caracas, solo en otra ciudad (reserva el nombre por seguridad de sus parientes)”, señaló a El Tribuno. Según su testimonio, en distintas ciudades “no se enteran de lo que pasa fuera del país por las redes”, y describió cortes de luz e internet que agravan el aislamiento informativo.
También proyectó un escenario complejo a futuro, tras esta situación. “Sabemos que después de esto no va a ser fácil, porque Maduro está puesto por otros ahí”, expresó.
Samira recordó que "durante veintiséis años, Venezuela vivió bajo un sistema que quebró no solo su economía, sino también su tejido humano, emocional y moral. Hablo desde la experiencia directa: la escasez, el miedo cotidiano, la pérdida de derechos básicos y, finalmente, la decisión más dolorosa que puede tomar una persona: emigrar, dejando atrás familia, historia y raíces", señaló.
Luego, agregó: "Hoy, desde Salta, Argentina, la noticia de la caída de Nicolás Maduro no se vive como una revancha, sino como un amanecer largamente postergado. No es una celebración ingenua; es un suspiro profundo después de años de contención. Es la sensación de que, por primera vez en mucho tiempo, el futuro vuelve a ser una posibilidad real".
"Es importante decirlo con claridad y responsabilidad: lo que viene para Venezuela no será fácil. La reconstrucción de un país devastado lleva tiempo, acuerdos, madurez política y, sobre todo, memoria. No se trata solo de cambiar un nombre o un gobierno, sino de sanar heridas profundas, recuperar instituciones, reconstruir la confianza social y permitir que millones de venezolanos vuelvan a imaginar una vida digna en su propia tierra".
La venezolana radicada en Salta contó, que sin embargo, también es un momento histórico para aprender como sociedad. "Venezuela deja una lección clara para América Latina y el mundo: cuando se normaliza el abuso de poder, cuando se callan las voces críticas y se posterga la libertad en nombre de promesas vacías, el costo siempre lo paga el pueblo". "Como inmigrante en Argentina, país que me abrió las puertas y me permitió reconstruirme, siento una profunda gratitud y también una responsabilidad: contar lo vivido para que no se repita. Hoy miro este nuevo amanecer con esperanza, pero también con conciencia. La libertad no es un punto de llegada; es un compromiso diario", dijo.
Por último expresó: Venezuela comienza una etapa difícil, sí, pero necesaria. Y aun en medio de la incertidumbre, hay algo que ya nadie podrá quitarle a su gente: la certeza de que el cambio es posible.
"Estamos expectantes"
Silvia García, joven venezolana quien hace más de cinco años vive en Salta, diálogo con El Tribuno. “Estamos felices por la noticia que recibimos esta mañana”, tras enterarse de los sucesos en Venezuela y confirmar que sus seres queridos se encuentran a salvo. Según relató, su madre, su hermana y su sobrina viven en una ciudad importante, pero ubicada lejos de Caracas, donde se concentraron los hechos de mayor tensión.
De acuerdo con su testimonio, en esa ciudad no se registraron represalias ni incidentes hasta el momento. “Mis familiares están resguardados, están bien y orando por nuestro país”, señaló, al tiempo que remarcó que la situación en esa zona se mantiene en calma.
Mientras tanto, la atención está puesta en el desarrollo de los próximos acontecimientos. Las autoridades anunciaron que se brindarán declaraciones oficiales, por lo que familiares y ciudadanos siguen de cerca la información que pueda surgir en las próximas horas. La expectativa crece, marcada por la preocupación, pero también por la esperanza de que el escenario no escale en violencia.