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En una de las regiones más desafiantes del noroeste argentino -el Chaco salteño- la gestión del agua es una problemática socioambiental estructural. Las comunidades dispersas, muchas de ellas rurales y originarias, enfrentan limitaciones severas tanto para acceder al recurso como para garantizar su potabilidad y continuidad. En este contexto, la Mesa de Agua del Chaco salteño y diversas instituciones asociadas han impulsado un mapeo digital de obras y tecnologías de acceso al agua, con el objetivo de sistematizar la información territorial, tecnológicas y poblacionales de más de 300 intervenciones en la región.
El Mapeo digital de accesos al agua nace como herramienta de relevamiento colaborativo articulado por la Mesa de Agua, con aportes técnicos de organismos como Inta, Fundapaz, ONG locales, gobiernos municipales y provincial. Su objetivo es dar visibilidad, de forma georreferenciada, a las obras de acceso al agua existentes o en ejecución, facilitando la toma de decisiones basadas en evidencia para la gestión hídrica.
De ese mapeo surge que las cisternas de consumo constituyen la tecnología más utilizada en toda la región a través de estructuras o depósitos (enterrados o superficiales) utilizados para almacenar agua que llega con bombas desde los pozos someros o profundos o bien con sistemas de captación del agua de lluvia. Estas tecnologías constituyen más del 80% de los métodos utilizados para obtener agua.
El Mapeo digital de accesos al agua en el Chaco salteño representa un avance significativo hacia una gestión territorial más informada y equitativa del recurso hídrico.
Entre estos sistemas figuran también las cisternas productivas, las represas y los tanques australianos, como tecnologías aplicadas a la producción local.
En otro segmento de los sistemas utilizados figuran los aljibes que proveen a tanques y tinacos para el consumo familiar.
En una mínima porción -solo el 0,64%- se ubican las redes de distribución de agua en la región, lo que resalta el déficit histórico en la infraestructura social.
Los métodos
La extracción de agua subterránea se consigue con la perforación de pozos profundos o someros en la exploración de los acuíferos locales. Se complementan con bombas alimentadas por energía solar en territorios sin red eléctrica.
La existencia de acuíferos confiables es clave porque en buena parte del Chaco Salteño las precipitaciones son altamente estacionales, y fuera de la temporada de lluvias los cursos superficiales desaparecen.
Su enfoque participativo e interinstitucional combina tecnologías de Sistemas de Infromación Geográfica (SIG) con el conocimiento local.
A contraestación la captación de agua de lluvia y almacenamiento es otra de las alternativas más utilizadas. En zonas con déficit de agua superficial, se utilizan cisternas, tanques elevados o sistemas de cosecha de agua de lluvia para almacenar agua durante la temporada hídrica y asegurar abastecimiento en periodos secos. Este tipo de clasificación también es parte de otras herramientas de Fundapaz para el acceso al agua en el Chaco, donde se agrupan obras según la fuente: subterránea de lluvia o combinadas. Lo cierto es que en los últimos años se vio cómo cuando faltan las lluvias, esa zona tiene serios problemas para abastecerse con agua.
Calidad del agua
La Mesa del Agua y sus asociados también han trabajado en el muestreo químico y físico del agua en múltiples puntos comunitarios, para evaluar calidad y seguridad para consumo humano, siendo el resultado que en la mayoría de los relevamientos el agua resulta de buena calidad.
Este componente es crucial en un contexto donde la calidad del agua subterránea puede variar ampliamente y las fuentes superficiales no siempre son aptas para consumo directo, además de la problemática del arsénico como elemento natural y contaminante de las napas subterráneas, pero también de los cursos de agua superficiales.
La población
Población alcanzada por estas tecnologías sobre todo destaca a las comunidades originarias y rurales que están entre los primeros beneficiarios, tanto para consumo humano como para usos productivos.
Es una radiografía sobre los principales beneficiarios y qué brechas persisten en términos de acceso y calidad del agua.
En varios proyectos específicos, la participación comunitaria ha sido clave, por ejemplo en la capacitación técnica en perforaciones y gestión de pozos subterráneos
Escuelas rurales -ubicadas en zonas aisladas- son incluidas en los relevamientos y beneficiadas con sistemas locales de provisión (por ejemplo, tanques de agua y perforaciones) para garantizar un suministro mínimo para consumo y actividades educativas.
Parajes, puestos criollos y pequeños asentamientos dispersos también forman parte de los relevamientos, recibiendo soluciones que varían desde captación pluvial hasta pozos profundos.
Las poblaciones alcanzadas son mayoritariamente rurales, dispersas y con poca infraestructura convencional de agua potable, que no cuentan con redes urbanas. La investigación señala municipios y regiones dentro del Chaco salteño donde se han realizado los relevamientos y las acciones.
Rivadavia Banda Norte y Banda Sur han sido foco principal del relevamiento participativo, sistematizando formas de acceso al agua en parajes, puestos y comunidades de ambos ámbitos.
La Unión y áreas colindantes, también forman parte de la geografía priorizada en los mapeos, en conjunto con mesas locales que identifican zonas con necesidades hídricas más complejas.
Aunque el documento analítico se concentra en esos sectores, los mapas también incluyen otras áreas del norte provincial como Morillo, Los Blancos, Embarcación, entre otros. El alcance está centrado en áreas rurales del Chaco salteño, donde la ausencia de redes urbanas obliga a soluciones tecnológicas adaptadas al contexto ambiental y social.