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La vida de Claudia Mariela López está atravesada por el cuidado constante. Desde hace 31 años, su rutina gira en torno a su hija, una mujer con parálisis cerebral que requiere atención permanente, asistencia para movilizarse y el uso de pañales de por vida. A sus 49 años, Claudia reconoce que la situación económica es cada vez más difícil y que la pensión que recibe no le permite llegar a fin de mes.
“Yo vivo de la pensión y de lo poco que puedo generar. No alcanza. No llego a fin de mes y hay cosas que no se pueden dejar, como los pañales”, explicó.
Pañales: una necesidad permanente
El gasto más urgente y constante son los pañales, que su hija necesita de manera permanente. “Esto es de por vida. La gente te ayuda una vez y yo lo entiendo, pero después tengo que volver a salir”, señaló Claudia.
Según explica, gran parte del dinero que logra reunir se destina exclusivamente a cubrir esta necesidad básica, que no puede postergarse.
Una silla de ruedas deteriorada y una espera que no termina
Otro de los problemas centrales es el estado de la silla de ruedas. Tiene entre cuatro y cinco años y se encuentra muy deteriorada por el uso diario. “La llevo al hospital, al instituto, al centro. La silla ya no da más”, afirmó.
Desde hace más de dos años espera una respuesta de Incluir Salud. “Me dicen que me la van a dar, pero pasa el tiempo y no llega. Mientras tanto, seguimos así”, lamentó.
Caídas y dificultades para movilizarse
La movilidad diaria se volvió un riesgo. Claudia cuenta que sufrió varias caídas al trasladarse en colectivo. “No todos los choferes paran igual, cambiaron las paradas y varias veces me caí con ella. Gracias a Dios nunca le pasó nada, pero es un peligro”, advirtió.
En esta lucha cotidiana, Claudia cuenta con la ayuda de su otro hijo, un adolescente de 15 años. “Él me ayuda a movilizarla, a alzarla cuando hay que llevarla de un lado a otro”, contó.
Sin embargo, aclara que intenta no cargarlo con responsabilidades excesivas. “Es chico, tiene que estudiar y hacer su vida”, remarcó.
Ingresos que no alcanzan
Además de la pensión por discapacidad, Claudia intenta generar ingresos extra como puede. “Me doy vueltas haciendo empanadas, hago sorteos, lo que salga”, relata. Aun así, reconoce que es insuficiente. “Es muy poquito. La mayor parte se va en pañales”, explica.
Una madre que también enfrenta problemas de salud
A la compleja situación familiar se suma un problema de salud personal. Producto de movimientos involuntarios de su hija, Claudia sufrió una lesión ocular grave. “Me bajó la retina. Con un ojo veo y con el otro no. También necesito operarme”, cuenta.
Un nacimiento marcado por complicaciones
La historia de su hija comenzó con dificultades desde el embarazo. Claudia recuerda que a los ocho meses sufrió una hemorragia y que el parto fue traumático. “Mi hija estaba atravesada y con el cordón en el cuello. Nació así y fue directo a terapia intensiva”, relata.
A los seis meses fue operada y atravesó cuadros graves de desnutrición y anemia, lo que marcó su estado de salud de por vida.
Salir al centro para pedir ayuda
Ante la falta de recursos suficientes, Claudia sale al centro de Salta a pedir colaboración. “A veces hace mucho calor, otras veces llueve. Igual salgo. La gente me ayuda, muchos ya me conocen, pero esto es constante”, explicó.
Un pedido claro y urgente
Mientras espera una respuesta concreta de Incluir Salud y lucha para cubrir los gastos básicos, Claudia hace un pedido puntual: “Lo que más necesito hoy son los pañales y una silla de ruedas en condiciones. Con eso mi hija puede estar mejor y más segura”. Quienes deseen colaborar o comunicarse con Claudia pueden hacerlo al 155382087. Su historia refleja la realidad de muchas familias que, sin apoyo suficiente, sostienen día a día una tarea tan silenciosa como imprescindible.