El jefe del Gobierno Yorgos Papandréu, y su nuevo ministro de Finanzas, Evangelos Venizelos, instaron a los 155 diputados de su partido a votar a favor de las medidas de austeridad.

 El diputado socialista Panayotis Kouroublis había alegado poco antes de la votación que "no podía aceptar el chantaje" impuesto por la Eurozona entre la bancarrota del país o la adopción del plan considerado "injusto.

 Su compañero de banca Alexandre Athanassiadis que había indicado que votaría en contra, pero al final cambió de opinión tras escuchar el discurso del primer ministro Giorgos Papandreou en la tribuna.

 Por otra parte, cuatro diputados disidentes del partido conservador votaron en blanco. La votación era nominativa, es decir, sin necesidad de que los legisladores tuvieran que argumentar su voto.

 A pocas horas de la crucial votación, se mantenía el enigma sobre la decisión final de un par de diputados del PASOK que han expresado sus profundas objeciones hacia los nuevos recortes y los planes de privatizar la empresa semiestatal de la electricidad (DEH).

 La totalidad de la oposición ha declarado que no apoyará a Papandréu.

 El grupo socialista parlamentario cuenta con 155 de los 300 escaños parlamentarios y por lo tanto, con la necesaria mayoría absoluta para aprobar el paquete, pero hay dudas sobre la capacidad del Gobierno de Papandréu de poder implementarlo con un apoyo tan frágil y hacer frente al creciente descontento social.

 El legislador Alexandros Athanassiadis, del gobernante Partido Socialista de Grecia, informó el miércoles que votará en contra de un proyecto de austeridad en el parlamento, pero es probable que sea el único en hacerlo.

 Las declaraciones hechas a The Associated Press indican que la iniciativa aprobará una votación crucial el miércoles.

 El legislador agregó que no ha cambiado su opinión de votar en contra, pero tampoco cree que otros socialistas también se nieguen a dar su voto al proyecto de austeridad. "Seré el único", dijo.

 La aprobación es esencial para que los acreedores internacionales de Grecia desembolsen fondos de un paquete de ayuda que evitará que el país caiga en cese de pagos en julio.

 Los socialistas tienen una mayoría de cinco asientos en el parlamento de 300 curules y se necesitan 151 para que la iniciativa de ley sea aprobada

 Así, los trabajadores prosiguen este miércoles sus protestas en una segunda jornada de huelga general que desde la madrugada del martes ha paralizado el transporte en el país, alterado sus vuelos, afectado la actividad económica y ha traído la violencia a la calle tras un mes de pacíficas protestas de parte de los decenas de miles de descontentos en la plazas del país.

 En suma, Papandréu afronta el descontento fuera del Parlamento y dentro de éste, así como el peligro de la quiebra del país, reflejado en la declaración del comisario europeo

 Olli Rhen, quien ayer advirtió a los griegos de que "o se aprueban las medidas o se quiebra".

 Y es que el impago de Grecia será inevitable sin la aprobación de este paquete, ya que el país no recibiría el próximo tramo, de 12.000 millones de euros, del gigantesco rescate concedido el mayo de 2010 por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Unión Europea(UE).

 Sin ese dinero, Atenas no puede pagar los sueldos y las pensiones en julio y quebraría, con un efecto imprevisible en el euro y otros países como Irlanda, Portugal, Italia o España.


 

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