Las gestiones se demuestran con hechos es la frase de cabecera de Sergio Chibán, presidente de la Liga Salteña, quien está muy cerca de cristalizar las dos etapas que faltan de un ambicioso proyecto de obras, que marcará un antes y un después en el fútbol local. El titular liguista, en un mano a mano con El Tribuno se refirió a la problemática de los clubes, la violencia en el fútbol y la falta de convencimiento dirigencial.

¿Cómo define este proceso de obras que encaró la Liga que desembocará en la concreción de la nueva sede y el hotel deportivo?

Yo dividiría en tres etapas esta gestión liguista, en cuanto a obras. Primero, hay que mencionar la creación del estadio para 4.500 personas y las dos canchas auxiliares. Ese fue el punto de partida del proyecto. En esa cancha hoy todos quieren jugar y es de tremendas utilidad para nuestro fútbol. De paso le doy una primicia, hasta Central Norte tiene pensado utilizarla en el futuro para partidos del Argentino A. La segunda etapa es el hotel, creado a través de la permuta de la actual sede, aprobada en forma unánime por todos los clubes. Esta permuta incluye la construcción civil de la obra y es una operación muy favorable en lo económico. Cuando veamos terminado este complejo en esas cuatro hectáreas se verán las ventajas comerciales que generará. Este hotel se encuentra a dos minutos del aeropuerto (autopista de circunvalación oeste). Su construcción está divida en dos etapas. La primera contará con un total de 14 habitaciones para dos personas, gimnasio de primer nivel, pileta, comedor y cocina. Y también el nivelado del suelo para la construcción de dos canchas de fútbol profesional, que será parte de la segunda etapa, en la que también se ampliara la cantidad de habitaciones.

¿A cuánto asciende la inversión que hará la Liga?

Por la construcción de las canchas, con piso de primer nivel, la iluminación, todo el mobiliario, gimnasio, pileta y demás estamos hablando de una inversión de casi un millón y medio de pesos. Si bien el hotel está pensado para ser utilizado en lo deportivo, para las pretemporadas de los clubes, también está en mente explotarlo comercialmente. Por último, la tercera etapa es la nueva sede liguista, donde invertimos otro millón y medio de pesos. Será un edificio muy moderno de 800m2 cubiertos, con todos los adelantos tecnológicos. En cuanto a todo el mobiliario que quedará de la antigua sede, lo vamos a sortear entre los clubes.

¿Cómo se logra crecer en medio de la crisis?

Con dos conceptos fundamentales: la previsión y planificación de recursos y la audacia. Hay que tener audacia para todo; por ejemplo, nosotros cuando creamos el primer bingo de la Liga salvamos los gastos, vendimos solo cinco mil cartones, pero había que seguir y jugarse. Había mucho por hacer y la deuda con la sociedad del fútbol era grande. Hoy el bingo vende 75 mil números y el crecimiento está a la vista. Todas las utilidades están volcadas en obras y además hay un compromiso de apoyo a los clubes más necesitados. También es bueno explicar que todos los ingresos por el bingo tienen tres tipos de auditorias. Se controla hasta el último peso que ingresa de utilidades. Ningún presidente con los controles que tiene este bingo puede hacer lo que quiere con la plata. Cuando cumpla mi mandato, el dirigente que me suceda, si no quiere seguir con el bingo, podrá explotar el hotel para conseguir recursos.

 “Hoy es más fácil quejarse que generar”

¿Por qué algunos clubes se quejan de la ayuda de la Liga?

Nosotros intentamos colaborar con todas las instituciones, pero no hay que olvidar que la Liga Salteña no tiene ningún tipo de obligación con los clubes. A toda liga de fútbol la forman y la mantienen los clubes, pero acá pasa al revés: nosotros estamos siendo los proveedores de recursos. Me molesta mucho aquel dirigente quejoso, que solo sabe pedir y no generar. Cuando uno agarra un club, está sabiendo de antemano cómo es su situación. Sino sería fácil ser dirigente y quejarme todos los días de que el gobierno no me ayuda...

¿En qué falla la dirigencia del fútbol actual?

Hoy faltan dirigentes con espíritu amateur, de empezar bien de abajo y de trabajar con las inferiores. Cuando comienzan a dirigir, a los diez meses ya quieren estar en el fútbol profesional y se contaminan. Es uno de los grandes motivos de por qué no surgen tantos chicos en Salta y lo digo con conocimiento de causa. Una cuenta pendiente que tengo es plasmar lo que logré en las inferiores de Gimnasia, con los juveniles de Salta. Hay que competir a nivel nacional.


¿Hay dirigentes capaces para sucederlo en el cargo?

Más de uno seguro. Hay directivos con capacidad técnica y de laburo pero la capacidad de liderazgo es innata. Estoy tranquilo porque dentro de mi comisión directiva hay gente valiosa y capaz. Yo solo no hubiese conseguido nada. Tal vez tenga a favor el hecho de haberme formado con grandes dirigentes en aquella época gloriosa de Gimnasia y Tiro, en los 90, cuando si no aprendías de esos monstruos eras un gil.

¿Capacitar a los dirigentes es la solución?

Estamos viviendo una crisis dirigencial a nivel país. No solamente se trata de capacitación, tiene que haber pasión. No es fácil ser dirigente en este fútbol actual en el que los resultados mandan. En la Liga, yo no tengo que rendir examen todos los domingos, pero los presidentes de Central y Juventud sí. Ellos dependen de un éxito deportivo y no se ve todo lo bueno que hayan podido hacer en su gestión si el equipo no gana. Es injusto, por eso digo que el fútbol es una timba.

¿Le molesta que se lo critique?

El éxito del otro muchas veces molesta a los demás. La persona que está en la función pública y tiene una proyección siempre genera el comentario de la gente, tal vez habrá mucha envidia y celos y también críticas con ra zón. Hace diez años reaccionaría de otra manera ante las críticas, hoy la pienso y decido si sigo con la mía o cambio.
 

 

Los barras, la policía y el déficit

¿En Salta hay herramientas para frenar a los barras?

Hay que hacer una lectura muy profunda. No podemos tener un fútbol tranquilo en una sociedad violenta. Si a nivel nacional estamos viendo que vivimos con miedo por la inseguridad y que el delincuente no tiene el castigo correspondiente además de ser reincidente en los delitos, es muy difícil desde un club solucionar esta problemática. La inseguridad es un tema sin solución en el país. Hoy el dirigente no tiene las herramientas necesarias para combatir la violencia en el fútbol. Los barras existieron siempre pero no con el nivel de agresividad y amenazas que existe actualmente. Hay que ayudar a los dirigentes de los clubes, siempre y cuando se sinceren y no transen por atrás con los barras. Si no hay decisión política es muy difícil frenar esto. No tiene que haber dirigentes heroicos, tiene que haber políticos capaces y que den seguridad al ciudadano.


¿Lo que pasó en el clásico suspendido qué le generó?

Impotencia y mucha bronca. Hasta me dieron ganas de entrar a la cancha y actuar por fuerza propia pero analizando fríamente, comparto totalmente que la policía no haya reprimido. Podría haber sido perjudicial y generar un mal mayor.

En Salta, los barras todavía no se "profesionalizaron' en los negociados del fútbol, pero van en camino. ¿Estamos a tiempo para erradicarlos?

Si bien Salta es una de las provincias menos violentas en espectáculos deportivos, hay que aceptar que los barras van ganando terreno. Pero creo que todavía no hay grandes negociados detrás de estos, como pasa en Buenos Aires u otras grandes ciudades, por ahora presionan por las entradas pero van en camino a intentar usar el fútbol como medio de vida. Estamos a tiempo para accionar pero, reitero, necesitamos el sinceramiento del dirigente y la protección del Estado.

¿Y el comité de seguridad?

Todavía no está bien estructurado. Tendríamos que consolidarlo de una buena vez.

¿La seguridad pasó a ser un negocio?

No es serio afirmar una situación como esa. Lo que sí digo es que las tarifas por adicionales que se paga, teniendo en cuenta las magras recaudaciones, son excesivas.


El torneo Anual es insostenible para la economía de los clubes, ¿qué se piensa hacer?

El único componente conflictivo del Anual es el monto en el que se le paga a la policía, que se lleva el 60 o 70% de recaudación. Al tema lo habla mos con las autoridades y esperamos una pronta solución.
 

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