“A todos los camaradas que están en descanso de guardia, en licencia, retirados, los invitamos a venir acá. Vamos a seguir acá hasta que tengamos una respuesta. Estamos acostumbrados a aguantar”, dijo el viernes en la noche el gendarme Raúl Maza desde las escalinatas del Edificio Centinela. Para ese entonces el rumor de que iba a ser separado de la fuerza corría ya con fuerza. Ayer la noticia fue confirmada.

No sólo Maza fue pasado a disponibilidad sino también dos miembros más de la fuerza. Sus palabras y la convocatoria a resistir fueron tomadas a mal. Afirman que Maza sería uno de los obstáculos que frena el acuerdo de Gendarmería y Prefectura con el Gobierno.

El conflicto generado por los reclamos de mejoras salariales llevan ya cinco días. Pese a la medida tomada por el Gobierno, los agentes confirmaron que seguirán con las protestas y denunciaron que las autoridades rompieron el “acuerdo verbal”.

El gendarme Raúl Maza reveló que fue “pasado a disponibilidad” junto a dos colegas por el Ministerio de Seguridad de la Nación. Pese a ello, advirtió: “No nos vamos a callar. Nadie va a abandonar los puestos de trabajo, pero tampoco vamos a abandonar la lucha”.

Tras aclarar que su método de protesta es democrático y que el reclamo no es un golpe, Maza denunció que “no se respeto el acuerdo verbal que teníamos con el señor ministro (de Economía, Hernán Lorenzino) y el director (de Gendarmería luego relevado, Enrique Schenone) de que no se iban a tomar medidas de represalias contra ningún personal”.

“Ese era el punto uno en el petitorio que dejamos ante el ministro. No se ha cumplido, no se respetó el compromiso que se había hecho”, añadió desde las escaleras del Centinela y lamentó que “a las palabras se las lleva el viento”.

En el Edificio Centinela, sede central de la Gendarmería; y en el Guardacostas, donde funciona el comando de Prefectura, varios efectivos seguían ayer apostados junto a sus familias como medida de protesta por su situación salarial. El reclamo es un básico de $7.000.

El gendarme Maza confirmó ayer que le llegó la notificación y la recibí en disconformidad y consideró que la sanción era parte de la estrategia para desgastar a los uniformados que protestan.

“No nos meten miedo con esto”, dijo y explicó que el “pase a disponibilidad, no significa ser dado de baja. Es un estado intermedio que dura hasta que la superioridad se expida sobre la cuestión”.

“No me asusta esto, de hambre no me voy a morir. De acá no me voy y no voy a dejar a mis camaradas que me confiaron como vocero de ellos. No me voy a mover de acá”, dijo Maza, quien desde el miércoles encabeza la manifestación en escalinatas del Edificio Centinela, del barrio porteño de Retiro.

Según Maza, su pase a disponibilidad lo recibió ayer en la mañana y la notificación fue firmada por el director de Bienestar y Sanidad de Gendarmería, comandante mayor Gerardo Otero.

Mientras tanto en Jesús María, Córdoba, unos 2.500 uniformados abandonaron la concentración que mantenían en la Plaza San Martín.

Las opiniones

“Hay que tener cuidado con el reclamo de Prefectura y Gendarmería porque están armados. No son lo mismo que cualquier trabajador, otros trabajadores pueden protestar de maneras distintas a las que pueden hacerlo quienes tienen armas dadas por el Estado”, dijo Elena Highton de Nolasco, jueza de la Corte Suprema. 

 

“Garré no está conduciendo bien Seguridad. Cuando presidía el Senado se planteaba la incorporación de sumas no remunerativas al básico porque, está muy complicada la situación para cuando se retiraban. Pero el presidente del bloque PJ decía que “no hasta no tener una orden”, dijo Julio Cleto Cobos, expresidente de la Nación.

 

“La andanada de planteos agitando el fantasma del golpe de Estado por el conflicto salarial con las fuerzas de seguridad, tiene que ver más con una actitud de intolerancia del Gobierno. Vemos que el gobierno nacional ha perdido el rumbo, ha perdido la forma, atropellan con todo”, dijo Gerardo Morales, senador.

 

  

“Nilda Garré debería haber renunciado por la rebaja salarial que provocó el conflicto con la Gendarmería y con la Prefectura. El problema está alterando todas las fuerzas de seguridad. No tenemos una política de seguridad a nivel nacional y esto se replica en todas las provincias”, señaló Alberto Roberti, diputado nacional del PJ.

 

  

“Nos pasa lo mismo que a Prefectura y Gendarmería. Queremos que nos incorporen $2.000 pero hacen oídos sordos. Yo hablé con todo el mundo, no sé con quién más hablar. La culpa si paramos la tiene Kiciloff y Augusto Costa porque ya ni siquiera me atiende el teléfono”, afirmó Oscar Lescano, titular de Luz y Fuerza

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