Un asunto de polleras devino en escándalo nacional. La relación extramarital que obligó al director de la CIA, David Petraeus, a renunciar, se convirtió en una mancha de aceite que salpicó ahora a otro general, John Allen, jefe de la misión internacional en Afganistán (donde sucedió a Petraus) y hasta ayer número puesto para asumir como comandante de la OTAN en Europa a principios del año que viene.

¿Qué paso? Pasó que hace un tiempo, una mujer también del Ejército de EEUU, Jill Kelley (casada y con hijos), denunció haber recibido correos electrónicos amenazadores de parte de la colega, Paula Broadwell.

Así fue que el FBI comenzó una investigación de la cual salió a la luz una relación extramatrimonial entre Petraeus y Broadwell, lo que obligó al general retirado y director de la CIA a renunciar, además de recibir el oprobio de su familia y del Gobierno de los EEUU.

Quién es quién

Broadwell es nada menos que la biógrafa de Petraeus, quien tiene una foja de servicios admirable.

Kelley, por su parte, es junto a su esposo e hijos una familia amiga de los Petraeus, lo que habría desatado los celos de Broadwell.

Pero lo que amenaza la tranquilidad de los servicios secretos es que Broadwell habría insistido varias veces a Petraeus para que le revele la clave de su correo electrónico, donde supuestamente el general tendría mails con información reservada.

No se estableció todavía si la biógrafa logró su cometido.

La suerte de Allen quedó echada cuando el FBI encontró en su correo cientos de intercambios con Kelley.

Por eso, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, frenó ayer la postulación del general como jefe de la OTAN en Europa. Con esta decisión Obama aceptó la recomendación del jefe del Pentágono, Leon Panetta, quien a pesar de haber postulado a Allen como comandante aliado de la OTAN a partir de 2013, ayer le solicitó dar marcha atrás.

Los que refleja la prensa

El diario The Washington Post informó que Petraeus se enojó cuando supo de los mails amenazadores de su amante a la presunta rival y que el militar exigió a Broadwell que dejase en paz a Kelley, identificada como una amiga de la familia. Según personas próximas al general, Petraeus puso fin a la relación cuando tuvo conocimiento de estas amenazas.
La policía federal investigó también si el affaire supuso un riesgo para la seguridad nacional y si Broadwell accedió a secretos de la CIA. El FBI registró la casa de Broadwell, quien vive con su familia en Charlotte, Carolina del Norte.
Según el Charlotte Observer, varios agentes entraron con cajas vacías en la casa, mientras la CNN informó que una portavoz local del FBI confirmó la visita pero no detalló qué era lo que buscaban.
 

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