“Estamos muy felices con nuestros bebecitos. Lo único que queremos es que crezcan sanitos”, le dijeron a El Tribuno Lorena Choque (17) y Maximiliano Jaime (16), los padres de los primeros trillizos nacidos este año en el hospital Materno Infantil.

Ya inscriptos como Javier Maximiliano, Joel Amir y Mateo Efraín, llegaron a las 22.17, 22.19 y 22.33, respectivamente, del lunes último.

Llegaron al mundo prematuros, de 28 semanas de gestación (alrededor de 6 meses y medio), y muy bajo peso; con 760 gramos, 820 y 670 gramos, en ese orden.

Las criaturas se encuentran en estado delicado en Terapia Intensiva Neonatal, conectadas a respiradores. El parto fue normal y la madre se recupera muy bien, según el informe del doctor Esteban López Cuesta, jefe de la guardia obstétrica de ayer.

Lorena, incluso, ya está de alta de la internación y se encuentra alojada en la Residencia para Madres ubicada en el cuarto piso del nosocomio. Allí permanecerá hasta que pueda llevarse a todos sus bebés a casa, lo que ocurrirá cuando alcancen 2 kilos, como mínimo, entre otros parámetros.

Adolescentes y humildes

Esta pareja adolescente constituye una familia precoz, de muy humilde condición.

Este fue el segundo embarazo de ella, que ya tiene a Cristel (2), fruto de una relación anterior.

Viven con Carina Jaime, la madre de Maxi (como le dicen a él), en el barrio Jaime Dávalos, calle Perico Rioja, manzana 211, lote 2. Está al final de Villa Lavalle, justo cruzando el Río Arenales.

Contaron que en abril último, con 4 meses de embarazo, Lorena fue por primera vez a control, a la salita de Villa Lavalle. No se acuerda mucho sobre cómo se enteró que venían tres hijos; dice tener noción de que “el doctor se levantó de su silla y dio la vuelta para venir a darme la mano y un abrazo, felicitándome. Después entendí que me contaba que había visto, bien clarito, tres cabecitas”.

Cuando se lo contó a Maxi, éste no le creyó. Primero pensó que lo decía por cargarlo y luego por asustarlo. En idioma adolescente, le costó “caer”. Y del susto, comenzó de inmediato a buscar trabajo.

Hasta ese momento, Lorena asistía al BSPA de la escuela Roca (en Tucumán y Buenos Aires), al que dejó de concurrir. En tanto que Maxi sigue yendo a la escuela de Finca Independencia, donde cursa 7§ grado. En forma paralela viene trabajando en una arenera, de la que cobra $250 a la semana.

Ayuda solidaria

Tras resaltar la gente de la maternidad la humilde condición de esta familia, se preguntó a la pareja qué necesitan. “Por ahora solo pañales, de esos especiales para bebés muy chiquitos, porque son prematuros”, dijeron.

En estos momentos, además, en sus incubadoras las criaturas solo usan medias y gorritos.

Las personas del entorno hospitalario, asimismo, comentaron la conveniencia de ayudar con ropita y víveres para la hermanita mayor de los trillizos, que quedó a cargo de la madre de ella, en Villa Floresta. Por ahora Lorena no la podrá atender.

 “Por mensajitos de celular”

Ya más distendidos, Lorena y Maxi contaron que se conocieron hace un año, en el bautizo de una primita de ella. “Nos dimos los números de celular, y eso fue todo en tal ocasión”, dijeron. Días después Lorena le mandó un mensajito, que Maxi respondió desde Rosario de la Frontera, donde vive parte de su familia. La pareja inició su noviazgo por celular. Se estuvieron mensajeando por casi un mes, hasta que él regresó a Salta.

Los padrinos

Asimismo, respecto a los padrinos, anticiparon que los papás de Maxi lo serán de Javier. La señora Teresa (amiga de la mamá de Maxi) junto a su esposo apadrinarán a Joel. En tanto que Natalia y Daniel (amigos de Lorena), a Mateo.
 

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