Oscar Araiz es uno de los coreógrafos de danza contemporánea más reconocidos del país. Sus trabajos llevan su marca personal: heterogeneidad estilística, contrastes, tempo dramático y protagonismo musical. Los salteños tendrán la oportunidad de apreciar hoy, en el Teatro Provincial, una rica síntesis de su obra, durante la presentación del Grupo de Danza de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), que él dirige. Se trata del quinto espectáculo organizado este año por Mozarteum Argentino Filial Salta. El ballet ofrecerá obras con música de Debussy, Adams, Piazzolla y Memphis La Blusera. Hoy, a las 21, en Zuviría 70.

El Tribuno dialogó con el maestro Araiz sobre este espectáculo de gran resonancia poética y teatral y sobre los pros y los contras de pertenecer a una compañía estable de danza.

¿Qué nos ofrecerá el Grupo de Danza UNSAM?

Se trata de tres ejercicios, cada uno con su enunciado, desarrollo y conclusión. “Pulsos” es un trabajo de investigación en el que se fusionan la música contemporánea de John Adams y el lenguaje del malambo, con gran participación autoral de los propios intérpretes, con mi coordinación. “Sonidos negros” expone musicalmente la travesía Astor Piazzolla/Gershwin/Memphis, o sea que descubre los lazos entre el tango, el swing melódico y el rock nacional en un marco de danza contemporánea. En uno de los temas de tango, con letra de Jorge Luis Borges y en la voz de Edmundo Rivero, participaron creativamente los intérpretes originales, con la técnica del tango. Los intérpretes dejan marcas en los lugares que crean. No se puede señalar el límite de la autoría. Los trabajos están impregnados de sus protagonistas, y es en el “cómo” se hace en donde está a veces la creatividad. “El mar”, sobre la partitura de Claude Debussy, revela la convivencia de un mundo substancial, el agua y el aire, y sus equivalencias dinámicas en el movimiento.

En “Pulsos” y “Sonidos negros” resalta el entrecruzamiento de lenguajes ¿Esa intertextualidad es un rasgo propio de la danza contemporánea? ¿A qué lo atribuye?

En éste momento parece una tendencia, aunque se pueden mencionar muchos antecedentes. El entrecruzamiento de lenguajes excede a la danza contemporánea, es un signo de lo contemporáneo. Existen momentos para disipar los límites y otros para acentuarlos. En ese vaivén pueden producirse enriquecimientos o pérdidas. Volver a las fuentes siempre es tranquilizador, alejarse es excitante.

También presentará “El mar”, sobre música de Debussy. No es la primera vez que trabaja con este compositor. ¿Por qué lo elige?

Recuerdo en mi infancia un disco “de pasta” con el tercer movimiento de “El mar” (Diálogo entre el viento y el mar). Los primeros sonidos pasaron de la angustia al terror. Así como Debussy, otros autores también resuenan emocionalmente y al suceder esto se produce una expansión de la conciencia, un contacto con uno mismo, o quizás lo contrario, un olvido de uno mismo, no siempre es agradable.

Esta semana supe que este es un año Debussy. Puede ser un pretexto para hacerlo conocer, para revelarlo.

¿Cómo describiría el perfil del Grupo de Danza UNSAM?

Es un equipo rico en contrastes, potenciales técnicos o estilísticos (este programa lo muestra ), pero que comparte la pasión por lo que hace. Sus diferencias individuales ponen el valor en lo grupal. Es especial encontrar esta entrega; a veces lo atribuyo a cierta ausencia de contaminación.

En Salta tenemos dos ballets oficiales (danza clásica y folclórica). ¿Qué ve de positivo y de negativo a las compañías “estables”?

Es un tema urticante y en lo posible evito los enjuiciamientos. La estabilidad puede reforzar el desarrollo de los procesos, la continuidad, la profundización, pero estamos educados en una cultura de vacilaciones (políticas, económicas) que nos lleva a confundir estabilidad y seguridad. De todas formas la danza no promete nada de eso. Las gratificaciones, a pesar de las vanidades, existen en un plano íntimo y no público. Los grupos estables representan campos de trabajo. Las escuelas, las instituciones, la Universidad crean intérpretes que luego no encuentran ninguna contención laboral por fuera de los grupos estables. Algunos, con medios o voluntad, emigran. En las actuales circunstancias se diría que es una vocación incongruente; si miramos en profundidad descubrimos refugios de supervivencia. Estables o independientes, los grupos de danza, así como las artes en general, cumplen una función social terapéutica tanto para sus integrantes como para la comunidad. Salta puede estar orgullosa de sostener dos grupos oficiales.

  

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