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Escándalo: procesaron a cuatro oficiales de la cárcel federal de Güemes

Sabado, 29 de septiembre de 2012 11:12

En una causa que coloca a General Gemes otra vez en las primeras planas, por violaciones de derechos de personas privadas de libertad, el juez Miguel Antonio Medina acaba de procesar a cuatro oficiales del Servicio Penitenciario Federal con altas funciones en la cárcel de Gemes.

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En una causa que coloca a General Gemes otra vez en las primeras planas, por violaciones de derechos de personas privadas de libertad, el juez Miguel Antonio Medina acaba de procesar a cuatro oficiales del Servicio Penitenciario Federal con altas funciones en la cárcel de Gemes.


La causa de los procesamientos fue una golpiza denunciada por un interno, Luis Aguilar, que llevaba adelante una huelga de hambre, ante la negativa a un traslado hasta el Juzgado de Menores de Tartagal, para tratar un tema relacionado con su hijo de seis meses de edad.

Los hechos ocurrieron el 7 de mayo, cuando Aguilar llevaba 12 días de huelga. Los procesados son Jorge Medina Escobar, Ricardo Rojas (ambos subalcaides) y el adjutor Hernán Bogado. El juez federal 2 de Salta los encontró, primera facie, responsables del delito de severidades en concurso real con lesiones. Otro oficial del Servicio, el subayudante Javier Corregidor, fue procesado por encubrimiento. Los cuatro imputados aún están libres.

Los antecedentes

La causa se abrió ese 7 de marzo por una denuncia del apoderado de la Procuración Federal Penitenciaria, Facundo Giubergia, a quien Aguilar le manifestó, en una entrevista en el penal de Gemes, que había recibido golpes y malos tratos de parte de los tres principales encausados.

Tras la audiencia, Giubergia pidió una intervención del Servicio de Asistencia Médica (SAM), que en la historia clínica del recluso asentó una variedad de lesiones sufridas horas antes de su revisación.

Según el informe médico, Aguilar presentaba golpes, magulladuras, excoriaciones y hematomas en el cuello, la frente, la zona malar, la región lumbar y en su tobillo izquierdo.

En su testimonial, Aguilar declaró que llevaba doce días en huelga de hambre cuando el jefe del área de Procesados, Jorge Medina Escobar, lo hizo llamar con el celador, Javier Corregidor, a quien el interno le dijo que no podía moverse, ya que se sentía muy débil por los días de ayuno.

Poco después -según el expediente- el celador irrumpió en la celda con otros dos oficiales, Hernán Bogado y Ricardo Rojas, y comenzaron a insultar al reo para que se pusiera de pie. Como no podía hacerlo, lo tomaron por la fuerza y lo llevaron al sector de celadores, donde lo golpearon hasta dejarlo desmayado.

Aguilar dijo que, al recuperar el conocimiento, estaba junto a un enfermero, Víctor Tolay, quien lo llevó en silla de ruedas a la enfermería, donde lo querían inyectar. Al negarse, fue regresado a la celda con la ayuda de otro interno, Gonzalo Cuéllar.

En su exposición, Aguilar refirió que, una hora después, fue a su celda el jefe de área, quien le pidió que levantara su huelga y que al día siguiente tendría su permiso de salida. Declaró que, más tarde, entró al calabozo Bogado, quien le hizo firmar un papel en el que decía que se había “caído de la cama”.

Por casualidad, el día de la golpiza llegó al penal Giubergia, a quien otros internos pusieron al tanto de lo sucedido. El funcionario entrevistó a Aguilar, se interiorizó de su caso e informó al Juzgado Federal 2.

En una causa que coloca a General Gemes otra vez en las primeras planas, por violaciones de derechos de personas privadas de libertad, el juez Miguel Antonio Medina acaba de procesar a cuatro oficiales del Servicio Penitenciario Federal con altas funciones en la cárcel de Gemes.


La causa de los procesamientos fue una golpiza denunciada por un interno, Luis Aguilar, que llevaba adelante una huelga de hambre, ante la negativa a un traslado hasta el Juzgado de Menores de Tartagal, para tratar un tema relacionado con su hijo de seis meses de edad.

Los hechos ocurrieron el 7 de mayo, cuando Aguilar llevaba 12 días de huelga. Los procesados son Jorge Medina Escobar, Ricardo Rojas (ambos subalcaides) y el adjutor Hernán Bogado. El juez federal 2 de Salta los encontró, primera facie, responsables del delito de severidades en concurso real con lesiones. Otro oficial del Servicio, el subayudante Javier Corregidor, fue procesado por encubrimiento. Los cuatro imputados aún están libres.

Los antecedentes

La causa se abrió ese 7 de marzo por una denuncia del apoderado de la Procuración Federal Penitenciaria, Facundo Giubergia, a quien Aguilar le manifestó, en una entrevista en el penal de Gemes, que había recibido golpes y malos tratos de parte de los tres principales encausados.

Tras la audiencia, Giubergia pidió una intervención del Servicio de Asistencia Médica (SAM), que en la historia clínica del recluso asentó una variedad de lesiones sufridas horas antes de su revisación.

Según el informe médico, Aguilar presentaba golpes, magulladuras, excoriaciones y hematomas en el cuello, la frente, la zona malar, la región lumbar y en su tobillo izquierdo.

En su testimonial, Aguilar declaró que llevaba doce días en huelga de hambre cuando el jefe del área de Procesados, Jorge Medina Escobar, lo hizo llamar con el celador, Javier Corregidor, a quien el interno le dijo que no podía moverse, ya que se sentía muy débil por los días de ayuno.

Poco después -según el expediente- el celador irrumpió en la celda con otros dos oficiales, Hernán Bogado y Ricardo Rojas, y comenzaron a insultar al reo para que se pusiera de pie. Como no podía hacerlo, lo tomaron por la fuerza y lo llevaron al sector de celadores, donde lo golpearon hasta dejarlo desmayado.

Aguilar dijo que, al recuperar el conocimiento, estaba junto a un enfermero, Víctor Tolay, quien lo llevó en silla de ruedas a la enfermería, donde lo querían inyectar. Al negarse, fue regresado a la celda con la ayuda de otro interno, Gonzalo Cuéllar.

En su exposición, Aguilar refirió que, una hora después, fue a su celda el jefe de área, quien le pidió que levantara su huelga y que al día siguiente tendría su permiso de salida. Declaró que, más tarde, entró al calabozo Bogado, quien le hizo firmar un papel en el que decía que se había “caído de la cama”.

Por casualidad, el día de la golpiza llegó al penal Giubergia, a quien otros internos pusieron al tanto de lo sucedido. El funcionario entrevistó a Aguilar, se interiorizó de su caso e informó al Juzgado Federal 2.

 

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