Un campesino encontró ayer a la tarde los restos humanos de una joven que podría haber sido devorada por animales en el paraje La Esquina, jurisdicción de Morillo. 

La joven, quien fue luego identificada como Antonia Sosa, de 24 años, se había ido de su casa el pasado 6 de octubre posiblemente tras una discusión familiar por cuestiones amorosas. Ella vivía en la misión aborigen La Bomba (Pluma del Pato) y partió rumbo a Morillo. 

Se especula con que se perdió del camino y fue comida por los animales en el monte. El gaucho pudo encontrarla porque su perro estaba comiendo un hueso humano. 

La causa quedó a cargo del Juzgado de Instrucción Formal de Primera Nominación de Tartagal y el médico legal caratuló la muerte como "muerte dudosa". 

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