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Peteco Carabajal: “Cafayate es un escenario que quiero y respeto”

Sabado, 05 de octubre de 2013 02:41

Decenas de artistas se reunieron en la localidad bonaerense de Carlos Keen, cercana a Luján, para filmar un comercial que tiene al vino como protagonista. El Tribuno se acercó hasta allí y dialogó en exclusiva con Peteco Carabajal, uno de los íconos de la música popular, santiagueño de nacimiento y de corazón y sentir argentino. El músico y compositor de éxitos inolvidables (“La estrella azul”, “Al despertar”, “Mi abuela bailó la zamba”, “Como pájaros en el aire”, entre otros tantos) habló de su incursión en el tango, aseguró que ya es un autor tradicional y destacó que el público salteño “es conocedor de nuestra música”.

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Decenas de artistas se reunieron en la localidad bonaerense de Carlos Keen, cercana a Luján, para filmar un comercial que tiene al vino como protagonista. El Tribuno se acercó hasta allí y dialogó en exclusiva con Peteco Carabajal, uno de los íconos de la música popular, santiagueño de nacimiento y de corazón y sentir argentino. El músico y compositor de éxitos inolvidables (“La estrella azul”, “Al despertar”, “Mi abuela bailó la zamba”, “Como pájaros en el aire”, entre otros tantos) habló de su incursión en el tango, aseguró que ya es un autor tradicional y destacó que el público salteño “es conocedor de nuestra música”.

Recientemente abordaste un repertorio de tangos en un ciclo realizado en la Capital Federal. ¿Cómo lo has vivido?

Maravilloso. Yo canto tangos desde siempre, en mi casa siempre se ha escuchado y mi viejo ha sido cantor de tango, pero la cosa cambió bastante para mí cuando me subí al escenario con Hugo Rivas y Julio Pane, que es como decir que estás acompañado por Aníbal Troilo y Roberto Grela. Se me ha abierto un mundo totalmente distinto, que siempre me enamoró: aprender a seguir la misma pulsación ciudadana de ellos que yo no tenía cuando toco solo. Eso fue muy bueno, enriquecedor.

La familia Carabajal es una gran hacedora de chacareras ¿cuál es el secreto para renovarse siempre? ¿qué los inspira?

Me parece que la cosa pasa por el conocimiento. A medida que uno va creciendo, caminando y aprendiendo cosas se hace mucho más amplio el criterio para abordar una canción. Uno tiene muchos elementos para comparar y darse cuenta si lo que está haciendo vale la pena o no. Con respecto a la cosa de la inspiración, mucho no hay para hablar, porque casi nadie sabe qué es eso o cómo se genera o cómo se produce algo. Dentro de la familia, por ejemplo, es un misterio que nosotros lo vivimos como algo conocido y cotidiano, pero que cuando lo queremos hablar es un misterio. O tal vez algo muy simple que es la naturalidad con la que nosotros abordamos la música. Uno de nosotros, jóvenes o los grandes maestros agarran la guitarra, comienza un tema de los que ya sabemos, y cada uno se acomoda en su voz. Cualquiera se puede prender al bombo, cualquiera se prende a otra guitarra, y así vamos transmitiendo todo es conocimiento que nos han legado otros. Lo vamos transmitiendo siempre a los más chicos, como un juego, no como una cosa de que sí o sí tenemos que enseñarle. Por ejemplo, en mi casa yo saco la guitarra, me pongo a cantar y mis chicos andan ahí cerca y aunque estén haciendo otra cosa, ya se les va quedando en la memoria mi voz, mi forma de tocar. Y en algún momento ellos agarran la guitarra y sin que nadie les diga cómo apoyar un dedo lo han visto tantas veces que se va dar.

A mediados de año uno comienza a proyectar actuaciones en los grandes escenarios, Cosquín, por ejemplo. ¿Qué significa para vos ese festival?

Después de haber andado durante cuarenta años en este camino de la música y sobre todo de festivales, le tengo cariño y respeto a todos los festivales. Algunos me gustan más que otros, en algunos escenarios me siento mejor que en otros, pero a todos les tengo respeto por lo que significan, porque en sus escenarios han pasado los grandes artistas de la música popular y por una cuestión más que nada mía, de carácter. Por ejemplo, las cuestiones de trabajo se hacen a través de una oficina, no lo manejo yo. Ellos se contactan con la gente de Cosquín y logran mi actuación en un día tal. Entonces estoy libre de todo eso y con esa libertad puedo decir que el escenario de Cosquín es majestuoso, que tiene magia, que se llama Atahualpa Yupanqui, que no es para cualquiera. Yo veo cómo suben a Cosquín artistas que creen que van a ir y van a pegar un golpe. Hasta noto cuando pegan el golpe en el vacío y quedan suspendidos, sin saber qué está pasando. Es un escenario realmente hermoso. En Cosquín se junta gente de todo el país, de distintas culturas, de distinto conocimiento sobre la música popular. Yo creo que hay que compartir con esa gente que va a buscar algo, dárselo de alguna manera pero no transar tanto, no esperar tanto tampoco sino acostumbrarlos, hacerles conocer. Esa es un poco la misión que tengo cada vez que voy a Cosquín, siempre que voy trato de presentar algo, de que pase algo. Si no, no tiene sentido.

¿Has actuado también en Cafayate?¿Cómo fue esa experiencia?

Siempre es un honor estar en la Serenata a Cafayate. Es un escenario prestigioso que quiero y respeto. Ha llevado distintas formaciones de la familia, la última vez que hemos estado ha sido con Los Carabajal, muy lindo. El público es muy lindo ahí, es un público conocedor.

¿Existe una dicotomía entre el folclore más purista, tradicional y las nuevas propuestas?

Eso se veía hace algún tiempo, pero para mí ya ha pasado. Hoy en día ya no hay esas dos visiones o por lo menos se ha atenuado porque la realidad ha sido mucho más contundente que cualquier discusión. Hoy en día podría decirse que lo mío, considerando el tiempo, ya es tradicional y en un momento yo era joven y moderno. Hoy en día, ante las cosas nuevas que hay, soy tradicional y también soy como amante y me gusta la cosa buena, de pureza. Por ejemplo, yo escucho mucho Radio Nacional, la Folklórica, donde pasan de todo, lo nuevo y lo viejo. De pronto uno escucha Los Cantores del Alba, la formación con Pantaleón, con Vaca, con Aguirre y con Tutú. Y te hace emocionar, te llega profundamente porque son buenas voces, buenas guitarras, buenos punteos, buen ritmo, lindas canciones. Para mí suena fresco, no es ni antiguo ni nuevo, no tiene fecha de vencimiento. Y a lo mejor escucho algo pretendidamente nuevo y no me mueve un pelo porque le falta sabor, porque tiene menos tierra que el glaciar Perito Moreno... (risas).

Peteco con el 2x4

“Peteco de Buenos Aires” es el nombre del ciclo que el músico santiagueño presentó en un reducto porteño tradicional, acompañado por Julio Pane en bandoneón, Hugo Rivas y Felipe Traine en guitarras. Tango y folclore abundaron en la niñez de este referente de la música popular. Y se dió el gusto, durante junio y julio, cuando se presentó con músicos invitados par interpretar clásicos del tango y composiciones propias. Todo eso matizado con chacareras y otros ritmos. Fue un éxito para Peteco y un regocijo para quienes pudieron asistir a esta novedosa propuesta.

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