En lo que va del año son más de 180 los fallecidos en accidentes de tránsito. De ellos, 78 eran motociclistas. El 64% de estos siniestros ocurrió en rutas del interior de la provincia. De 15 a 35 años continúa siendo la franja etaria que prima en los policiales teñidos de escarlata. 

El viernes perdió la vida un muchacho de 28 años luego de ser aplastado por un camión en un trágico hecho ocurrido en el interior del predio de una empresa dedicada a la elaboración de productos para la construcción, al este capitalino.

Un día antes, el jueves por la mañana, falleció un adolescente de 16 años que se encontraba internado en el hospital san Bernardo desde el pasado 29 de octubre, producto de un siniestro vial ocurrido en calles Catamarca y Damián Torino, también de la capital, engrosando la lista de muertos a 181 en lo que va del año.
Las 184 víctimas de accidentes viales ocurridos durante 2012 son una marca que este año se espera no superar, aunque medien hasta 2014 las fiestas de fin de año, regadas de bebidas alcohólicas y vertiginosas travesías que muchas veces acaban en muerte.
Calles céntricas angostas, un parque automotor excesivo para una ciudad que crece desorganizadamente, vehículos que estacionan en sitios no habilitados, motociclistas que se cruzan de mano en lugares no permitidos, peatones que atraviesan las calles por cualquier parte, son algunas de las contras que en Salta imposibilitan las estadísticas de muerte cero.
Quien conoce profundamente el paño es Raúl Padovani, presidente de Padres de Víctimas de Conductores Ebrios e Irresponsables (Pavicei), quien perdió a su hija Verónica en un siniestro ocurrido en 1997 y que desde entonces transformó su duelo traumático en un duelo activo.
En el Día Mundial en Recuerdo de las Víctimas de Accidentes Viales, Padovani dialogó con El Tribuno sobre el sentido de las 58 estrellas amarillas pintadas sobre el asfalto por la ONG que dirige, y que buscan promover un cambio cultural sobre las conductas humanas.
También habló acerca de los cambios en su interioridad operados desde aquella vez que en 1997 cubrió caminando los 1.485 kilómetros que separan Salta de Buenos Aires para pedir la modificación del Código Penal y extender así los años de prisión que se aplican a los conductores irresponsables.

¿Qué eficacia demuestran tener los controles vehiculares que se aplican en el ejido capitalino y los principales accesos a la ciudad?

Cuando se colocaron los cinemómetros la primera semana hubo muchos infractores y la mayoría no por conducir con las luces bajas sino por alta velocidad, y no a 90 con lo que estarían infringiendo la marca por 10 km- sino a 180, 200.
¿Viste esos tótem que te marcan la velocidad, por ejemplo en la avenida Paraguay? Al principio cuando los vieron colocados durante cuatro meses sirvieron una barbaridad porque muchos creían que sacaban multa y cuando se enteraron de que no, ya la gente empezó de nuevo a pegarse los topetazos porque nadie respeta las distancias correspondientes y se producen los choques en cadena.

Existen diversas fundaciones que accionan en torno de la seguridad vial ¿siempre hay compromiso y seriedad en este trabajo?

Hay veces que los medios toman estadísticas de Luchemos por la Vida, y ellos siempre le meten 60 víctimas de prepo, y pienso: la pucha, parece que no sabemos contar los salteños y ellos dicen que hacen seguimiento y son mentiras. Acá controla el San Bernardo, el Dr. Mamaní. Nosotros no tenemos acción solo en la capital, sino que también Pavicei funciona en el interior, en Orán, en Tartagal, Metán.

¿Qué buscan promover con las estrellas amarillas pintadas sobre el asfalto?

La estrella amarilla significa que allí falleció una persona, lo que hacemos cuando pintamos una estrella pero tiene una finalidad: no es para que los familiares de las víctimas recordemos lo que sucedió nosotros los recordamos a cada instante-, sino que es un llamado a la sociedad a reflexionar. Para nosotros no es una pérdida individual sino un sufrimiento colectivo.
Pertenecemos a una red de víctimas de accidentes de tránsito que es nacional por eso estas estrellas no solo se pintan en Salta.

¿Cuál sería el camino para mermar las cifras de muertes en las calles y rutas?

Ser concientes del riesgo aún cuando no te controla nadie. No esperar a que haya controles viales o de la Municipalidad para hacer lo correcto. Por más que yo te ponga un policía dentro de tu automóvil, de vos depende la velocidad. Igual que al cinturón, no tenés que ponértelo por el policía, tenés que ponértelo por vos. Cuando entendamos eso y todas las personas cambiemos de actitud y digamos: “Pucha, de esto no estaríamos hablando”, dejaría de ser noticia. Todos los días hay accidentes, todos los días hay fallecidos y parece que la gente se cree que en vez de fin de semana es el fin del mundo y no es así. Los fines de semana largos -nosotros lo tenemos dicho- se les acorta la vida.

¿Cuando ocurre una desgracia somos capaces de hacer mea culpa o la responsabilidad se neutraliza?

Yo me hecho la culpa y en esto hay que saber echarse la culpa porque la gente dice es culpa de la Policía, es culpa del boliche y no la culpa es de nosotros. Si yo a mi hija no le hubiese permitido salir porque no usaba casco, capaz que la tengo con vida. Aunque con eso no quiero decir que todo el que tenga casco va a andar a 200 km por hora, le va a meter a una pared y se va a salvar, pero sí que en un 85% de los casos, cuando se usa el casco se salvan.

¿Hubo avance en seguridad vial?

Ha avanzado mucho la educación vial. Mucha gente antes de (y yo a partir de) esto, hemos tomado conciencia de las cosas que se deben hacer para evitar un accidente de tránsito. No esperar que te controlen, sino por vos mismo decir no debo andar a alta velocidad, debo usar el cinturón, el de la derecha manda, respetar al otro en esta vorágine que es el tránsito de cada día no tan solo en Salta, en todas las ciudades y más que nada en Argentina. Casi 10.000 muertos por año, esto es una barbaridad. El 10 de junio pasado, el Día de la Seguridad Vial, estuvimos desde las ocho de la mañana hasta las 12 en la avenida Paraguay y en ese lapso han pasado 200 motociclistas y tenían casco. Antes vos buscabas a una persona que llevara puesto el casco y no veías. Pero igual, falta.
Pocos casos llegan a la Justicia, de estos, pocos se resuelven con pena de prisión efectiva, de estos últimos en poquísimos se aplican penas ejemplares. Existen multas, pero muchos las pueden pagar sin inconvenientes.

¿Qué nos dolería de verdad para propiciar un cambio de conducta definitivo?

Si sabés que si te encuentran conduciendo en estado de ebriedad, te quitan el auto o te multan con $5.000, no es lo mismo que si sabés que vas presa, tras las rejas. La falta de rigor en las penas hacen que la gente común siga metiéndole a la velocidad, a la ingesta de alcohol. Por ejemplo, todos sabemos que destruir señales es un delito y sin embargo, hasta ahora no he visto que ninguno de esos que da vuelta las flechas indicadoras vaya preso.
Si vos ves que ese gracioso va preso nadie estaría jugando con las señales y tampoco nadie estacionaría en los lugares no permitidos. Hay penas, pero no se las cumple. 

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