Es de noche en Palermo, en una calle céntrica sin demasiado tráfico, a las puertas de un estudio de TV, los integrantes de Canto 4 reciben a El Tribuno.

Como grupo, nacieron en Salta en 1999. Ese año el cuarteto ganó un importante concurso interprovincial con más de trescientos participantes denominado “Nace una Estrella”.

A comienzos de 2003 resultaron ganadores del premio Consagración del festival más importante que tiene el noroeste argentino, La Serenata a Cafayate, por decisión del público. Decidieron entonces viajar a Buenos Aires a buscar nuevos horizontes. Y en esa tarea están embarcados.

“Este 2013 fue bastante particular porque anduvimos por muchísimos lugares. Nos tocó viajar inclusive al exterior, hemos andado por Perú, Ecuador mostrando este nuevo disco, hemos recorrido la Argentina y el 2 de noviembre estuvimos en el ND Teatro de Buenos Aires. Es la mejor parte de este disco porque ya hace un año que está girando, la gente tiene las canciones. Es un momento excelente del disco”, comenta Rodrigo Villareal.

El grupo, uno de los más destacados de la escena folklórica cuenta con cuatro trabajos en su haber: Sombra Herida (2007), Canto 4 (2008), Energía (2010) y el actual Vamos, de 2012.

Rodrigo detalla qué distingue a cada placa: “las diferencias que encontramos son las que fuimos buscando y que fuimos trabajando. Este disco es, sin duda, el más jugado de los que venimos haciendo. Con una propuesta nueva, distinta. Es un disco que nos separa muchísimo del resto, con una estética distinta diseñada por Benito Fernández y Ricky Sarkany. Es un disco con canciones nuevas que hablan de diferente manera, más corriente, más natural, como nosotros mismos hablamos. Cuenta cotidianamente nuestra historia con mucha fusión, con mucho folklore, pero también con mucha música y ritmos nuevos”, recalca.

¿Con qué tiene que ver esa fusión?

Iván Vera: Tiene que ver con lo que uno va escuchando actualmente, más allá de la búsqueda que nosotros hacemos, musicalmente y en las letras. Quizá es un poco más natural en las letras porque es como nosotros hablamos. Este disco estuvo coproducido por Mauricio González que, con su estilo, también le puso un color diferente. Logramos lo que queríamos: ir evolucionando de disco a disco. Con este evolucionamos un poquito más todavía, sumamos sonidos electrónicos, eléctricos, como sintetizadores o la guitarra eléctrica que no tocábamos antes, fusionamos con ritmos más actuales para ir incluyendo un público nuevo, ir trayéndolo y sumarlo al folklore, por supuesto.

¿Qué los hace auténticos como grupo?

Iván: Creemos que las canciones nuestras. Componemos desde el primer disco y a pesar de que fue evolucionando el sonido, las canciones nuestras nos han dado un estilo. Desde las letras que compusimos, como “Sombra herida”, la primera canción que le da nombre al primer disco, hasta este trabajo, donde incluimos diez canciones, más de la mitad del disco son canciones nuestras. Y está buenísimo que la gente se prenda con eso, más allá de que canten los clásicos con nosotros. Nuestras canciones pegan y gustan mucho, desde ese lado marcamos la diferencia.

¿Se animarían con un disco de canciones propias?

Facundo Ruffino: Nos gusta mucho incluir una o dos canciones tradicionales en los discos, no tanto por lo que gente piense, si no porque nos gusta de verdad. Nuestros últimos viajes por Latinoamérica nos han abierto la cabeza para hacer otro tipo de canciones, quizás más clásicas latinoamericanas. Todavía es un poco apresurado, pero quizá venga por ese lado: con canciones más latinoamericanas y algún que otro himno latinoamericano que quizá esté incluido en el quinto disco.

Hace poco estuvieron en un homenaje a Los Nocheros ¿Son concientes del poder transformador que tienen sus canciones, de que son referentes para muchos?

Facundo: eso es increíble. Estamos sintiendo que, de a poco, la gente nos empieza a tomar como referentes, en canciones, en la forma de concebir la música y hasta de vestirnos. Eso es muy importante porque es lo que queríamos desde el principio: no queremos ser los más famosos del mundo, si no poder tener gente que haga música y que se sume al folklore por causa nuestra, que le guste Canto 4, que quieran cantar y bailar folklore por eso. Eso pasa cada vez más y es lo más importante de nuestra carrera.

Vestidos con los colores de Salta y con sus guitarras al hombro, los chicos de Canto 4 caminan por la noche porteña seguros de que la vida les seguirá abriendo caminos para mostrar su música, como hasta ahora. También empezaron a desandar caminos más lejanos, con la misma actitud.

 

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