Steve Jobs se llevó (casi) toda la fama pero en aquel garaje de California en el que nació la empresa de tecnología más famosa del mundo y el que muchos consideran el primer ordenador personal, también estaba Steve Wozniak.

A sus 63 años, el cofundador de Apple y padre de los ordenadores Apple I y Apple II está inmerso desde hace tiempo en otros proyectos ajenos a los de la famosa manzana. Su pasión por la tecnología, eso sí, sigue intacta. “Me interesa explorar cualquier dispositivo. Por ejemplo, compré en Amazon un localizador de maleta por 40 dólares que me permite seguirla en los aeropuertos. Casi nadie lo usa pero a mí me encanta”, dijo el viernes en Madrid durante su participación en la cuarta edición del Congreso de Mentes Brillantes (El Ser Creativo. Ideas para cambiar el mundo). Durante tres días 21 personajes brillantes comparten sus innovadoras ideas y las últimas tendencias en campos como la ciencia, la tecnología, el deporte o la educación.

‘Yo creaba los aparatos y Steve convencía a la gente para comprarlos. Quería impresionar al mundo‘
Minutos antes, Wozniak había sido investido Doctor Honoris Causa por la Universidad Camilo José Cela, una distinción que le hizo particular ilusión pues, según confesó, la enseñanza es otra de sus pasiones y probablemente sería su profesión si no se hubiera dedicado a la tecnología: “Cuando era joven yo no quería competir con otros sino hacer cosas nuevas y meterme en nuevas aventuras”, asegura.

Durante su visita a España, Wozniak, apodado Wizard of Woz (El Mago de Woz), ha tenido ocasión de hacer una de las cosas con las que más disfruta: estar en contacto con estudiantes y con personas creativas, con ganas de cambiar las cosas y sin miedo a que sus ideas sean rechazadas. A él le ocurrió cuando presentó una propuesta para construir un ordenador de uso personal para que la gente lo utilizara en su casa. A los ejecutivos de Hewlett Packard (HP), la empresa en la que trabajaba en los 70, les pareció una idea disparatada. Pocos años después, esa idea convertía en multimillonarios a Wozniak y a su socio Steve Jobs, fallecido en 2011. “Yo tenía las habilidades para crear esos aparatos y Steve quería impresionar al mundo. Los diseñaba y él convencía a la gente para que los comprara. Nos lo pasábamos muy bien”, recuerda.

‘Es muy difícil hacer predicciones. Creo que la tecnología será cada vez más invisible. La llevaremos encima‘ Resume esa etapa el título del libro que acaba de publicar en castellano: iWoz. Cómo inventé el ordenador personal, fui cofundador de Apple y me divertí con ello (Editorial Rasche): “Estábamos seguros de que los ordenadores iban a estar en todas partes, pero no podíamos imaginar en lo que llegarían a convertirse o que los llevaríamos en el bolsillo. No vimos venir internet ni el impacto que iba a tener”, admite Wozniak, quien, tras su acto en la universidad, en el que volvió a dejar patente su sentido del humor, el ingeniero estadounidense conversó con EL MUNDO sobre cómo cree que evolucionará la tecnología.


En menos de diez años hemos reemplazado los antiguos teléfonos móviles por smartphones, tabletas y ordenadores muy potentes y ligeros. ¿Cómo cree que serán los dispositivos que usaremos en el futuro?

Es muy difícil hacer predicciones en este sector porque realmente no sabemos qué va a funcionar. Todo el mundo está hablando de la informática que podrá llevarse incorporada en la ropa, lo que permitirá que los ordenadores sean incluso menos visibles. A mí me gusta mucho la idea de llevar la tecnología encima, pero no sabemos cómo será su tamaño ni su forma, ni en qué parte del cuerpo la llevaremos, ni lo que funcionará y lo que fracasará. No hay nadie que pueda decirte cómo será ese tipo de informática. También se habla de que cada vez haremos más cosas con la voz. Pensarás una idea, la dirás en voz alta y no tendrás que acordarte de todos los pasos para que la lleve a cabo tu aparato inteligente.
Los periódicos están haciendo un gran esfuerzo para adaptarse a los nuevos hábitos de los lectores ¿Cómo ve el futuro de la prensa?
Sabe, yo fui uno de los últimos en EEUU que abandonó el periódico porque pensaba que era el mejor formato y que era más fácil ver cosas y encontrar lo que querías si tenías espacio en papel para ellas. Me crié con periódicos pero luego, cuando cambié, me di cuenta de que podía estar mejor informado sobre más cosas y de manera más fácil con el ordenador. Así podía seleccionar y elegir los artículos que me interesaban sin estar limitado a un solo diario. Por tanto, no estoy del todo seguro, pero creo que los periódicos serán básicamente electrónicos, y los de papel se convertirán en objetos especiales para coleccionistas. Podríamos decir lo mismo de los libros, pero claramente no están desapareciendo. Y lo mismo con las películas. Todas son digitales, pero mi impresión es que las salas de cine son más grandes que nunca. Así que muchas de estas antiguas tecnologías sobrevivirán porque siguen teniendo la capacidad de dar placer a la gente. Claro que ahora tenemos música digital y CDs, pero lo que se está poniendo de moda son los álbumes de vinilo, que venden cada vez más. A muchas personas les gustan y admiran las cosas que se hicieron bien en el pasado, y siguen siendo fieles a ellas. Quizás sea una minoría, pero sigue siendo un buen mercado. Y los periódicos pertenecen a esa categoría.

¿Qué sugeriría a los responsables de los diarios para fomentar que la gente consuma más información en los dispositivos electrónicos?


No es un negocio en el que yo he estado involucrado, así que puedo hablar sobre todo de lo que a mí me interesa. Creo, no obstante, que sería necesario publicar buenos temas y artículos de opinión sobre asuntos que sean importantes para los jóvenes, ya sea software, entretenimiento o cualquier acontecimiento que les pueda interesar.

Dice que le apasionan todos los dispositivos electrónicos. Si sólo pudiera quedarse con uno, ¿cuál elegiría?

Pues depende del momento. Por ejemplo, hay muchas ocasiones en las que me quedaría con el iPhone porque lo puedo llevar en el bolsillo. La tableta también me gusta pero sigo usando muchísimo el ordenador. Si sólo pudiera quedarme con uno, elegiría el ordenador porque me sigue resultando muy útil, es muy ligero y realmente no me molesta llevarlo conmigo.

El precio de las tabletas ha ido haciéndose más asequible, pero aún resultan caras para gran parte de la población. ¿Hasta qué punto cree que se popularizará su uso?

Es cierto que una tableta de buena calidad como el iPad sigue siendo cara, pero ya pueden comprarse algunas muy básicas por unos 50 dólares. Más que los dispositivos en sí, me parece importante el desarrollo de las aplicaciones.

La tecnología ofrece muchas ventajas pero también representa riesgos, sobre todo para niños y adolescentes. Hay padres preocupados sobre el uso que puedan hacer. ¿Qué opina al respecto?

Es una preocupación que yo mismo he experimentado. Veía como mis hijos [tiene tres, el mayor de 31 años] preferían irse a su habitación y se quedaban allí con el ordenador, en lugar de estar leyendo el periódico, por ejemplo o salir. Pero luego me di cuenta de que a través del ordenador conseguían muy buena información sobre muchos temas y se relacionaban con más gente.

¿Es usted un usuario activo de las redes sociales, como Facebook o Twitter?

Me encantan. Son fantásticas y ofrecen muchas posibilidades pero tomé la decisión de no utilizarlas porque recibía miles de solicitudes de amistad y no podía manejarlo. Pero si no fuera por eso, estaría encantado de utilizarlas.

¿Qué opina sobre las propuestas para integrar la tecnología en el cuerpo humano con el objetivo de mejorar las capacidades del hombre?

Implantes en el cerebro, sensores en los dedos etc. En cierto modo ya se está haciendo. Personalmente a mí me gustaría seguir siendo natural, pero supongo que si dentro de unos años otros niños del colegio al que van tus hijos contaran con ciertas ventajas gracias a la tecnología, también querría que los míos las tuvieran.

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