Desde su nacimiento mismo el Rimte. 28 estrechó lazos de amistad y compromiso con todas los pueblos y parajes del norte salteño.

En las celebraciones y en los momentos difíciles; en las festividades de cada ciudad, pueblo y comunidad del norte, pero también en las inclemencias climatológicas. El Regimiento 28 de Infantería de Monte “Tte. Cnel. Juana Azurduy”, con asiento en Tartagal, se ha sentido desde su creación misma parte integrante de la comunidad; y ese sentido de pertenencia hace que ante cualquier situación pueblos como Tartagal, General Mosconi, Aguaray, Embarcación, General Ballivián y todo el vasto chaco salteño dirijan su mirada hacia esta unidad militar que nació hace 70 años y que acompañó el crecimiento poblacional, económico, social y educativo del norte argentino.

Su vocación de servicio, su compromiso permanente con quienes más necesitan han hecho del Rimte. 28 una institución querida, valorada y respetada por los norteños. La celebración de sus primeros 70 años de vida no ha hecho más que afianzar ese vínculo y el reconocimiento de las comunidades de la región mientras los hombres y mujeres que conforman el Rimte.. 28 renuevan su compromiso de servir a la patria, representada por este puñado de comunidades norteñas, con honor, compromiso y dignidad.

Su creación

La guerra del Gran Chaco que enfrentó militarmente a Bolivia y Paraguay entre los años 1935 y 1938 ameritó que en aquellos años el Gobierno argentino decidiera el traslado de una unidad militar que diera protección a los territorios ubicados en el actual chaco salteño, al oeste del río Pilcomayo, colindante con esas dos naciones vecinas. Esa primera avanzada del ejército argentino se produjo, tal como lo recordara en su discurso el actual jefe del Regimiento 28 de Infantería, Tte. Cnel. Darío Gabriel Banchio, el 16 de septiembre de 1932, fecha en que se instalaba en la localidad de Aguaray un batallón perteneciente al Regimiento 18 donde permaneció hasta mediados de 1935; en coincidencia con la tregua entre las dos naciones y la paz duradera de la cual Argentina fue uno de los garantes, el batallón regresó a su asiento en Santiago del Estero.

Pero en ese corto período de permanencia el vínculo con las comunidades de frontera se había hecho firme, sólido.

“En franca camaradería con la comunidad el ejército daba origen a un club de tiro y a una banda de música que albergaba a la juventud local”, recordó Banchio en su discurso.

Petición tartagalense

En el mes de enero del año 1939 una brigada perteneciente al regimiento 18 de Caballería se instaló en la ciudad de San Ramón de la Nueva Orán. Pero fueron las fuerzas vivas de Tartagal, una pujante comunidad integrada por comerciantes provenientes de diferentes provincias argentinas e inmigrantes, quienes tuvieron la iniciativa de pedirle a las autoridades nacionales la instalación definitiva de una unidad militar en Tartagal.

Fue así que dos años más tarde arribaban las tropas del Regimiento con asiento en Tucumán quienes ocuparon las laderas de los cerros del oeste donde permanecieron varios meses. “El honor de vigías septentrionales le cupo entonces al tercer Batallón del Regimiento 20 Cazadores de los Andes de Jujuy, quienes en 1943 inauguraban las instalaciones ya construidas, estableciendose así la actual guarnición militar, el 15 de diciembre de ese año” expresó el actual jefe del Rimte. 28, al realizar una reseña histórica de los orígenes del Juana Azurduy.

El Regimiento se instaló en el mismo lugar donde habían funcionado las oficinas administrativas, el hospital y otras dependencias de la compañía americana Standar Oil.

La construcción de estilo californiano que fue ampliada y mejorada a través de los años, permanece casi inalterables en su estilo por lo que arquitectónicamente las instalaciones del Rimte. retrotraen a aquellas épocas reflejadas en las páginas históricas que vivió el norte argentino.

 

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