“Tan solo uno de cada 24 empresarios entrevistados está pensando en la creación de empleo como inversión prioritaria”. La conclusión preocupa. El enfriamiento económico y la falta de algunos incentivos para expandir el mercado laboral quedan reflejados en los indicadores del informe que difundió la Fundación Económica y de Desarrollo Regional (Fedecar). 

En marzo 2010, en plena bonanza económica agitada por el consumo interno, uno de cada cinco referentes socioeconómicos salteños consideraba sumar mano de obra, según el documento. Así, se llegó “al nivel más bajo desde el inicio de la medición, en julio 2007”.

Para los empresarios el costo laboral sigue elevado. Los salarios y las cargas patronales suben, pero la inflación opera como trituradora. En la vereda de enfrente, los que buscan trabajo continúan sin poder acceder a una remuneración estable, a una obra social y a los aportes jubilatorios. En Salta la desocupación se hace sentir y las chances son cada vez menores.

“Se ve la consecuencia del escenario económico nacional, no tanto una particularidad de la provincia. Los empresarios prefieren ser cautelosos”, señaló Harald Roy, economista de Fedecar.

Desocupado o “en negro”

En los últimos años Salta se ubicó entre las primeras jurisdicciones con mayor desocupación. Solo en la capital salteña hay 18 mil personas que no consiguen una fuente laboral. Y varios que logran insertarse terminan como trabajadores en negro, sin beneficios previsionales.

“En una provincia con un crecimiento demográfico como Salta, la generación de trabajo genuino tiene que ser la prioridad, sobre todo para los jóvenes. Es una de las necesidades que demanda más énfasis”, agregó Roy.
De la entrevista que se realizó al arco empresario en marzo, el 73% respondió que aspira a invertir. El resultado estuvo cuatro puntos por debajo del estudio que se publicó en noviembre pasado.

La tecnología es la principal prioridad al momento de expandir una planta comercial, industrial, de servicios o del agro. La mitad de los consultados que piensan invertir apuntan a ese objetivo.

En caída

En mediciones anteriores, el 10% de las intenciones se enfocaba en el empleo, pero esta vez solo se redujo al 4,15% del sector dispuesto a inyectar fondos, una expresión que está por el piso.

Con una economía desacelerada, los ánimos no son buenos en el mercado. Solo el 33,96% de los encuestados afirmó estar “bien o muy bien”. Se ubicó 21 puntos por debajo de la medición de noviembre del año pasado.
Para determinar el Indice de Confianza Económica, Fedecar no solo toma el pulso de la situación actual. También se indaga sobre las expectativas a seis y doce meses.

En marzo de 2012 el indicador que resulta de entrecruzar las ánimos del presente y las miradas al futuro era de 67,31%. El mes pasado se redujo a 61,73%, mientras que en noviembre la Fundación había marcado para Salta una confianza económica de 66,96%.

En todo esto contexto, la mayor inquietud del informe trimestral se acentúa en las acotadas esperanzas que hay en ampliar la demanda de mano de obra.

Industria y construcción
con menos confianza

El cimbronazo en las perspectivas repercutió más fuerte en el sector industrial y en la construcción; así lo marca el informe de Fedecar.

Las manufactureras registraron la mayor caída de la confianza económica en marzo en comparación con noviembre del 2012: pasaron del 75,71% al 61,33%. La construcción, del 72,80% al 63,64%.

De los doce rubros que se analizan cada tres meses, diez tuvieron variaciones negativas. Una economía que no da signos de agilidad, con un retraso cambiario que golpea a los productores y sin resolución de problemas de fondo como la prometida reactivación del ferrocarril Belgrano Cargas, por los ojos de los empresarios no pasaron aspectos positivos que levantan la energía. Todo parece seguir estancado.

Tanto el comercio como los servicios, de gran peso en el movimiento económico y en la generación de trabajo en Salta, también le cargaron menos cualidades en su visión de la situación actual.

Menos optimistas

En la actividad mercantil, la confianza se redujo 7,9 puntos porcentuales y en las empresas dedicadas a los servicios hubo una disminución de 4,38 puntos.

Por otra parte, el campo es uno de los rubros con menos optimismo. A las políticas restrictivas del Gobierno nacional se suma la segunda sequía consecutiva que afrontan los productores de granos del este y sur de la provincia.
 

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