Todos los Milagros son diferentes. Ninguno es igual a otro. La fe se renueva todos los años y con ella el color que tiene cada celebración. La plaza principal de la ciudad está ocupada por los peregrinos que sin queja alguna caminaron cientos de kilómetros para adorar al Señor y Virgen del Milagro. Llegaron cansados. Algunos desde Catamarca, otros desde Molinos y San Antonio de los Cobres, aunque el caluroso recibimiento que se les entregó les demostró que no están solos.

Ayer, después de terminada la misa, a las 11, monseñor Mario Cargnello recibió a El Tribuno en la curia. Afuera, los peregrinos cantaban y seguían festejando la llegada de otros compañeros que compartieron el mismo sacrificio.

Cargnello se sentó en una silla y, luego de dialogar con varios periodistas, habló en exclusiva con este medio. Se mostró contento. Admitió que ver a los peregrinos en la plaza le genera “profundo respeto” y “ternura”. Y es que es claro que la máxima autoridad de la Iglesia Católica en Salta siente que se vive una fecha especial, significativa, tanto para él como para cientos de miles de fieles.

Con un traje negro y púrpura, monseñor hace señas para que la entrevista arranque. Aunque el tiempo fue breve.

Padre, ¿cuál es la particularidad que este año tiene la fiesta del Señor y la Virgen del Milagro?

Cada vez que cumplís años lo vivís de una manera diferente porque estás en un momento distinto de la vida, porque viviste acontecimientos que de una u otra forma te modificaron. Lo mismo ocurre con esta fiesta. Siempre tiene un tono distinto. Cada salteño lo vive de una manera especial.

Claro, pero ocurrieron hechos claves que ponen énfasis en que esta fiesta va a ser especial. Por ejemplo, contar con un Papa argentino.

Sin duda es un motivo de orgullo y alegría que contribuye en esta fecha. Francisco trajo un aire de amor y cariño profundo, y lo transmite claramente. También puedo recordar que estamos conmemorando los 200 años de la Batalla de Salta, y que esto se suma en esta fiesta que es nuestra, de los salteños.

Es un momento que los salteños tienen para renovar la esperanza.

Sí. La gente lo vive de una manera distinta. Hay que remarcar que juntarnos siempre renueva la esperanza. El hombre trabaja y mucho. Sin embargo necesita darse un tiempo para festejar. El hombre es un ser libre y necesita un espacio de libertad, pero hoy, por ejemplo, vemos que los supermercados abren hasta los domingos. El cristianismo europeo está muy marcado por esto. Se toma el día para las celebraciones religiosas. Se respeta mucho cada fiesta. Pero acá en Latinoamérica no ocurre tanto así, sencillamente por la razón de que los primeros franciscanos y frailes que vinieron se trasladaban constantemente de un lugar a otro, entonces el ritmo de encuentro se volvía anual, y una celebración religiosa era el punto para volver a reunirse.

En una fecha tan especial, ¿qué es lo que Cargnello les pide al Señor y a la Virgen del Milagro?

Muchas cosas nos dividen pero no tenemos que perder la común unión de los salteños. La política, la economía, entre otras cosas, generan divisiones, pero el pueblo de Salta sigue siendo unido, junto. Todos nos reconocemos salteños, estemos en donde estemos.

¿Cuál es ese elemento de unidad que mantiene unidos a los salteños?

El religioso. La fe es un elemento de unidad verdadera. A través de la fe Dios te integra al pueblo. Esa misma fe es la que nos indica que Cristo murió en la cruz para que nosotros seamos libres.

En estas fiestas, ¿le pide que los salteños se acerquen más a la Iglesia?

No me interesa hacer proselitismo.

No es proselitismo, me refiero a una tarea de evangelización.

Eso sí, claro. Yo quiero ser transparente en el anuncio de Jesucristo para que mirándolo a Jesús los fieles se entusiasmen y comprendan que no te achica tu vida, sino que te la agranda, y te convierte en más hombre, mejor persona y más solidario.

¿Qué es lo que siente cuando los ve a los peregrinos llegar a la Catedral?

Siento un profundo respeto y ternura. Me conmueve ver a chicos y señoras mayores que llegan hasta acá para saludar y participar de la fiesta del Señor y la Virgen del Milagro. Es muy impresionante, por ejemplo, ver matrimonios con hijos chicos que se acercan.

¿Lo llamó el Papa?

No. Hablé con él cerca de la muerte del padre Juan, pero no en estos días.

Si pudiera hablar con el Papa Francisco, ¿qué le diría?

Sé que se acuerda del Milagro, sobre todo por lo que pasó días atrás con unos jóvenes salteños que estuvieron en el Vaticano. Le diría que hemos celebrado el Milagro muy unidos a él, y le agradecemos fuertemente. Compartimos la Iglesia que propone, que es esa Iglesia que camina, que busca. El hecho de que en todo un continente desde Tierra del Fuego a México podamos hablar el mismo idioma y con una fe común, es muy fuerte. Todavía falta que crezcamos más como iglesia, pero no podemos negar una generosidad que nos supera. El Evangelio llegó a la vida de las personas, pero todavía no trasformó los vínculos económicos para reparar las injusticias.

Muchos jóvenes llegaron diciendo que respondían a Francisco, y eso los llamaba a venir.

Francisco está hace pocos meses en el papado y ya marcó mucho a la Iglesia.

Sí. Ojalá sea así y permanezca en el corazón de Salta.

Su mensaje para los salteños.

Vivamos con profundo entusiasmo este Milagro. Le pido a Dios que seamos una Iglesia misionera.

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