Más de 200 mineros perecieron y centenares más seguían atrapados bajo tierra al producirse una explosión y un incendio en una mina del oeste de Turquía, en una de las peores catástrofes industriales ocurridas en el país.
“Han muerto 205 trabajadores”, declaró este miércoles el ministro turco de Energía, Taner Yildiz, destacando que el balance podría seguir aumentando. “Estamos entrando en una fase crítica. A medida que el tiempo pasa, nos dirigimos muy rápido a un desenlace desfavorable”, advirtió el ministro, que dio parte de 80 heridos entre los rescatados, cuatro de ellos graves.

En total, 787 trabajadores se encontraban en la mina de Soma, cerca de Esmirna, en el momento de la deflagración, precisó el ministro, que se desplazó al lugar.
La explosión, que provocó el derrumbe de las galerías, habría sido causada por una falla eléctrica en un transformador.

Muchos de los mineros lograron escapar, pero otros quedaron atrapados en una zona aislada, explicó a la agencia AFP un responsable de la mina que prefirió guardar anonimato.
“El balance de muertos, que ya es muy alto, se está acercando a un nivel muy inquietante. Si ha habido alguna negligencia, no vamos a hacer la vista gorda. Haremos todo lo necesario, incluyendo medidas administrativas y legales”, agregó el ministro.

Durante la madrugada de hoy, cientos de socorristas fueron sacando poco a poco a los heridos, muchos de ellos aquejados de problemas respiratorios. A su alrededor, cientos de colegas y familiares esperaban angustiados noticias de sus allegados. “Estoy esperando noticias de mi hijo”, declaró una mujer de unos 50 años, Sena Isbiler. “No tengo ninguna información y sigue sin salir”.

El ministerio turco de Trabajo y Seguridad Social indicó que la mina fue inspeccionada por última vez el 17 de marzo, y que aplicaba las normas en vigor.
“No hay ninguna seguridad en esta mina. Los sindicatos no son más que marionetas y la dirección sólo piensa en el dinero”, dijo uno de los mineros, Oktay Berrin. “Hay gente que está muriendo ahí dentro, heridos, y todo eso por una cuestión de dinero”, añadió muy enfadado, a su lado, uno de sus colegas, Turgut Sidal.

Vedat Didari, especialista de la industria minera, explicó que el principal riesgo es la falta de oxígeno. “Si los ventiladores no funcionan, los mineros pueden morir en una hora”, dijo Didari, de la Universidad Bulent Ecevit de Zonguldak.

Las explosiones en las minas de carbón son comunes en Turquía, principalmente en el sector privado, en donde, a menudo, no se respetan las reglas de seguridad. El distrito de Soma, que tiene alrededor de 100.000 habitantes, es uno de los principales centros de extracción de lignito (carbón fósil), la principal actividad de la región.

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