Como dijimos en la primera nota de “La Guerrilla en Orán”, el 5 de marzo de 1964 Gendarmería Nacional informó, en conferencia de prensa brindada en nuestra ciudad, que había detenido siete subversivos “castro-comunistas” que operaban en el norte de la provincia.

Seis de ellos habían sido capturados en plena selva oranense, más precisamente en “La Vieja Toma”, cerca de Colonia Santa Rosa, mientras que el séptimo había sido detenidos en nuestra ciudad, en la esquina de “Pajarito” Velarde, España y Pueyrredón.

En esa conferencia, el comandante principal, Sergio Clara, señaló con gran optimismo, que “la guerrilla "castrista' estaba agotada y sus miembros detenidos en el Escuadrón Orán, a disposición de la Justicia Federal”. A los pocos días, la fuerza cambió de opinión y regresó al monte en búsqueda de más subversivos mientras en Salta, Orán, Tartagal, Embarcación y Pocitos se realizaban allanamientos y detenciones.

En esta ocasión no faltaron los “calienta-orejas” que intentaron vanamente relacionar el brote “castrista“ con el “Plan de Lucha” que por entonces llevaba adelante la CGT simplemente por mejoras salariales y laborales.

En uno de los tantos allanamientos realizados en nuestra ciudad, fue detenida la señora María de los Angeles Vda. de Cantarero, por alojar en su residencial al joven Delfor Rey, cordobés de Bell Villa, estudiante de ingeniería de la Universidad de Córdoba y “castrista”, que en esta ciudad realizaba tareas logísticas para la célula guerrillera de Orán.

También cayeron en la redada el periodista radial Salvador del Carril, el escribano de Orán Carlos A. Sánchez, el contador Juan Hugo Valencia, el ciudadano Santiago Garrido de San Salvador de Jujuy, y Pedro González, tiempo después, dirigente histórico del peronismo local y nacional. Todos fueron enviados al Escuadrón Orán de Gendarmería y puestos a disposición de la Justicia Federal, que cinco días después, liberó a varios, entre ellos a González.

Y mientras en distintas ciudades del interior del país continuaban los allanamientos y detenciones, el 10 de marzo de 1964 habló el Gobierno nacional. El ministro del Interior, Juan Palmero, entregó a la agencia de noticias UPI un comunicado que decía: “El Poder Ejecutivo ordenó una intensa investigación, no solo en Salta, sino en todo el país, para conocer las actividades que realizan los grupos castristas. El brote -agrega- estaría circunscripto en la zona de Salta y por eso, en una reunión celebrada hace dos días con el presidente Illia, se ha dispuesto una serie de medidas destinadas a dar término a esas actividades de los grupos "castristas comunistas' afincados en el país”.

Coincidentemente con la medida anunciada por el ministro Palmero, Gendarmería resolvió ese mismo día (10/3), enviar al monte un centenar de gendarmes para que rastrearan la presencia de otros guerrilleros. Era obvio que los detenidos en La Vieja Toma ya habían “cantado”, seguramente después de haber sido sometidos a un “hábil interrogatorio”. Ahora Gendarmería sabía con certeza que en la selva se escondían más subversivos “checastristas”.

La “Operación Guerrilleros”, como bautizó Gendarmería a la persecución, comenzó el 12 de marzo. Para ello desplegó un amplio círculo en la zona boscosa para, de a poco, ir cerrando el cerco sobre los fugitivos. Esta acción se cumplió unos 70 kilómetros al sur de la ciudad de Orán, en un terreno montañoso cubierto por un espeso monte y sobre el cual sobrevolaba un avión de apoyo.

Según Gendarmería, los guerrilleros rodeados eran conducidos por dos expertos en la guerra de guerrillas: el “Comandante Segundo” (Masetti) y el “Capitán Federico” (¿Frontini?). Y mientras los gendarmes se esforzaban por alcanzar al enemigo en la selva, los pobladores de Colonia Santa Rosa denunciaron haber visto una veintena de guerrilleros merodeando por las cercanías.

El 17 de marzo, Gendarmería informó que el grupo subversivo marchaba rumbo al río Seco, “una zona infectada de víboras, sin agua y donde no podrán cazar pues un tiro o una fogata los delatará de inmediato”. El 21 de marzo, la persecución y huida se hizo más difícil pues las intensas lluvias que azotaban la zona habían hecho crecer ríos, riachos y arroyos y, además, dificultaban el vuelo de los aviones “Huanquero” llegados de Córdoba.

El 23, arribó a Salta el jefe de Gendarmería Nacional, general Julio Alsogaray. Fue entonces cuando trascendió que las provincias de Salta y Jujuy pasarían a ser declaradas Zona Militar bajo la jurisdicción del Ejército. La versión tomó más cuerpo cuando también llegó a nuestra ciudad el comandante del III Cuerpo, general Luis Salas Martínez.

Luego de reuniones muy reservadas todo quedó en la nada, aunque el gobierno nacional tomó medidas al res pecto. El 27 de marzo, el gobierno de Illia dispuso que el Servicio de Coordinación Federal se haría cargo de las actividades subversivas del interior del país, mientras que Gendarmería seguiría tras los rastros de los guerrilleros en la selva de Orán. Finalmente, como conclusión de esta segunda nota sobre la “Guerrilla en Orán”, diremos que el 4 de abril, los guerrilleros fueron trasladados por vía aérea de Orán a San Miguel de Tucumán donde quedaron a disposición de la Cámara Federal de Apelaciones.

A todo esto, Gendarmería se guía cerrando el cerco sobre los extremistas y se preparaba -según adelantó- para librar el combate final, que será tema de la próxima y última nota de “La guerrilla en Orán”.

Últimas Noticias

Últimas Noticias de Salta

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Importante ahora

cargando...