A principios de mayo el dólar mayorista estaba a $8,01 y al cerrar el mes (el viernes último) terminó en $8,08. El casi 1 por ciento de devaluación es lo que las empresas petroleras quieren compensar y por ello gestionarán ante el Gobierno nacional una nueva suba de los combustibles.

Lo que aún no está definido es si el incremento se aplicará en los primeros días de junio o si será pospuesto hasta mediados o fin de mes, algo que se definirá cuando se sienten a negociar con los funcionarios del Ministerio de Economía.

YPF, Shell, Oil, Petrobras y Axion (la anterior Esso) explicaron que pagan en pesos el petróleo que compran en el mercado local, pero siguiendo la cotización en dólares. Luego, venden los combustibles en pesos al público.

Por ese motivo, una devaluación de la moneda local les trae aparejado un incremento de sus costos, señalaron. Las alzas consecutivas de precios durante los primeros meses del año se inscribieron en esta línea, tras la depreciación en torno al 20% del peso en enero de este año.

En ese escenario, en el inicio de 2014, Shell aplicó un recargo de alrededor de 12% a sus naftas. Las demás empresas iban a seguir sus pasos, pero finalmente acordaron con el Gobierno reprogramar el aumento y finalmente aplicaron subas menores y sucesivas de 6% en febrero; 6,1% en marzo; 5,4% en abril y 3,5% en mayo. A cambio, las productoras de crudo les bajaron el precio del petróleo de forma proporcional.

Juan José Aranguren, presidente de Shell, aclaró el viernes durante un evento de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), que en los próximos días no estaba previsto el aumento de precios, “pero en los próximos cuatro meses habrá una recomposición. Si de acá a fin de año hay una nueva devaluación, habrá sí un reajuste”.

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