Una tensa protesta se desarrolló ayer en Villa Floresta tras el pedido de los vecinos por mayor seguridad ante la presencia constante de patotas que les "impiden vivir con tranquilidad". El sábado pasado, Sebastián Arteaga, de 30 años, fue asesinado cuando un integrante de una patota lo apuñaló en el momento en que la víctima intentó defender a un vecino que estaba siendo atacado.
Mientras permanecían en el corte que realizaron sobre las calles Delgadillo e Italia, le dijeron a los medios que están "cansados de soportar tanta injusticia", gritó una de las vecinas. Las denuncias por la inseguridad de la zona estaban grabadas en la memoria de una anciana que contó cada uno de los asesinatos ocurridos.
"A mi hermano lo mataron las patotas y la Policía sabe de esto porque las conoce muy bien", denunció , Anahí, hermana del asesinado Sebastián Arteaga.
Las patotas representan una pesadilla para quienes viven en Floresta, una villa donde la escasez de recursos y las malas condiciones de vida resaltan desde unas cuadras antes de llegar al corazón del lugar.
"A mi hijo lo mataron. Le pegaron una pedrada en la nuca y apenas tenia 18 años", relató Delia, otra vecina. Y añadió: "Son los mismos de siempre".
Las miradas de los vecinos apuntan a la patota que se identifica como "La 22". Según los relatos de los manifestantes, "La 22", genera serias complicaciones dentro de Floresta.
"No podés salir a caminar tranquilo. Te persiguen y te fichan hasta que te agarran ¿Porqué uno tiene que vivir paralizado en el miedo? Pedimos justicia, queremos vivir tranquilos, por favor", explicó a El Tribuno, Raquel (nombre ficticio por razones de seguridad).
Con el calor de media mañana y el humo de las gomas quemadas, el ambiente se volvió casi insoportable. Muchos se marcharon porque estaban con niños. Otro grupo insistió hasta por la tarde sin levantar el corte.
Efectivos policiales que se hicieron presentes en el lugar, solicitaron a los manifestantes que dispusieran la medida porque estaban obstaculizando uno de los dos accesos que tiene la ciudad de Salta.
Conocen la indiferencia
En Floresta, sus habitantes tienen presente el abandono en el que se encuentran. La falta de pavimentación y la precariedad extrema de las viviendas en las que habitan, revelan que a esa villa la falta mucho más que atención urgente. La pobreza golpea y duro, así como la droga, que según los vecinos que ayer reclamaban seguridad, es la principal culpable de los problemas que tiene que vivir la gente del lugar.
Con tranquilidad, resignación, pero sobre todo con impotencia, ante la falta de solución a los problemas de Villa Floresta, un grupo de mujeres planteó con fuerza la imposibilidad de vivir en paz, como en otros lugares. "Salís al almacén y no sabés si volvés", dijo la vecina Yudy.
Anahí, hermana de la víctima asesinada, Sebastián Arteaga, remarcó: "Es difícil luchar sola. Se murió mi hermano, dejó a sus hijos y la Policía no te da ninguna respuesta clara, ni siquiera se pone a investigar".
En horas de la tarde, la protesta continuó y más vecinos se acercaron para reclamar seguridad y justicia.
Una zona golpeada
Los barrios y villas ubicadas en la zona este de la ciudad padecen las mismas problemáticas.
La pobreza es uno de los flagelos más duros junto con la drogadicción que afecta cada vez más a los jóvenes.
A solo unos pocos metros del corazón de Floresta se ubica Villa Mitre, zona que no escapa a las problemáticas de Floresta.
En reiteradas oportunidades se presentaron reclamos a las autoridades de la Municipalidad de Salta y del Gobierno de la Provincia sobre las condiciones en las que habitan. Llevan 40 años pidiendo servicios en esa villa y las respuestas todavía se hacen demorar. Reclaman que el camión cisterna pasa solo una vez a la semana, "si es que pasa".


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