La información sobre la muerte por probable desnutrición de un niño wichi de Pozo El Bravo, en Alto de la Sierra, departamento Rivadavia, conmovió otra vez a Salta por las características de pobreza y marginalidad que rodean a la comunidad a la que pertenecía. Tenía dos años y, según trascendió, ni él ni sus padres están documentados. Lo cierto es que la criatura fue derivada en grave estado desde el hospital de Santa Victoria Este, donde recibió la primera atención, al hospital de Tartagal, el pasado jueves 11, donde hizo un paro cardiorrespiratorio y el médico que lo atendió certificó "muerte súbita".
El diagnóstico de ingreso fue un cuadro de gastroenteritis, con diarrea y vómitos y un elevado grado de deshidratación. "Presentó un desequilibrio hidroelectrolítico de difícil manejo en un medio interno inestable por presencia de escherichia coli. Se le hizo hidratación parenteral y tratamientos necesarios, pero el domingo 14, pese a la reanimación, falleció. Es probable que haya tenido un déficit nutricional, pero su peso de 11,5 kilogramos y talla de 89,5 centímetros no indican que la desnutrición sea la causa de la muerte", le explicó a El Tribuno el secretario de Servicios de Salud, Ricardo Carpio, quien ayer visitó el hospital norteño por el reciente conflicto interno.
"Diarrea y vómitos lo llevaron a un cuadro profundo de deshidratación, con presencia de la bacteria que probablemente ingresó al organismo por falta de higiene en la preparación de alimentos que los chicos ingirieron", describió Carpio. Además manifestó que la hermana de 13 años, internada también en este hospital, evoluciona bien tras presentar el mismo cuadro de infección intestinal. Otro hermano, de un año, con un síntoma similar, quedó en observación en Santa Victoria, "pero afortunadamente no reviste gravedad, según nos informaron", concluyó.

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