Los becarios e investigadores del Conicet consideran como un logro la reicorporación de los casi 500 investigadores que estuvieron virtualmente despedidos por los recortes en Ciencia y Tecnología que se resolvieron desde la Casa Rosada. En estas horas destacaron los resultados de la movilización, tanto en la toma del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva en la Capital Federal como en las manifestaciones en otras sedes de La Plata, Mendoza o Córdoba, entre varias más.
En Salta también hubo protestas en la universidad nacional. En diálogo con El Tribuno, María Chachagua, salteña y becaria doctoral avocada a la investigación de políticas socio-
educativas, consideró positiva la movilización pero calificó como "engañoso" al acuerdo, al que también definió como "paliativo". El interior, por cierto, no tenía delegados en la protesta principal.
Los más críticos relativizan lo alcanzado porque aducen que hay una serie de aspectos negativos. Los reincorporados no tienen garantizado su ingreso al Conicet sino que podrán ser reasignados en otras áreas del Estado, tampoco se los incluyó en el ingreso a la carrera de investigador -que era lo que se reclamaba- sino que se les prorrogó su condición de becarios, y, precisamente, no se estipuló ningún aspecto al respecto de mejorar las condiciones laborales de éstos últimos, que no hacen aportes previsionales ni cuentan con un régimen de licencias acorde a los derechos de un trabajador.
En Salta hay 206 becarios, 90 investigadores, 41 trabajadores de personal de apoyo y otros 10 contratados. Es decir, un total de 347 trabajadores. Este año se habían presentado 31 solicitudes para ingresar a la carrera de investigador de las cuales 8 habían sido aprobadas por las comisiones evaluadoras y solo 3 fueron finalmente incorporados. Todos los becarios, más tarde o más temprano, pujarán por ingresar en la carrera.
¿Qué implica alcanzar el grado de investigador? En estrictos términos económicos, se traduce en la formalización de la condición de trabajadores que los becarios vienen desarrollando, lo cual implica la plena adquisición de los derechos laborales y la estabilidad dentro de la planta fija de investigadores del Conicet.

Más repercusiones

"Lo que surgía como coyuntura urgente era resolver la situación de los 500 compañeros que por decisión del Gobierno iban a quedar en la calle. Se logró un compromiso para reinsertarlos laboralemente, no será en Conicet que era para lo que se habían preparado, pero que no queden despedidos es un logro", opinó Hugo Rossi, también salteño, becario doctoral, investigador en el área de historia económica.
Chachagua y Rossi coincidieron en que el recorte en Ciencia y Tecnología retrata una política gubernamental, y que por ello haberse movilizado en contra de esos despidos es un punto positivo no solo para los investigadores sino para "todos los trabajadores que sufren el ajuste".
Asimismo, este medio estableció contacto con Agustina Miguel, bonaerense becaria doctoral que investiga el campo de las relaciones laborales e integrante de Jóvenes Científicos Precarizados (JCP), quien consideró que la flexibilización laboral a los becarios es un problema persistente desde el anterior gobierno.
De igual modo, Miguel argumentó que en este caso se programaba un achicamiento, contrariamente a la política kirchnerista, y que haberlo frenado, al menos circunstancialmente, es un dato positivo.

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