La curiosidad, motor de aprendizaje en los clubes de ciencias escolares

Catalina Capi tiene 15 años, vive en la zona sudeste, cursa el segundo año en el colegio 5169 (escuela Elsa Salfity) de barrio Democracia y hace dos años se integró al Club de Ciencias Azarkiel, que conduce la profesora de matemáticas María Rosa Rodríguez. En ese espacio desarrollan varios proyectos, entre ellos el de robótica para aplicar matemáticas, ornitología y astronomía.

"Yo empecé a venir porque quería aprender cosas nuevas. Me gusta armar esas cositas (minirobots) y programarlas", dijo Catalina. Como ella hay 12 chicos más con las mismas inquietudes. El motor que los moviliza es la curiosidad.

Joaquín Humacata tiene 17 años y está cursando el último año. "Me gusta hacer los microrobots; me gustan las competencias. Todo lo que aprendemos acá nos sirve para el futuro", contó Joaquín, quien ya tiene definido lo que quiere hacer de su vida: le gusta el mar, por eso decidió ser marino. Su empeño está puesto en ese objetivo. "Lo que aprendo acá me va a servir en lo que sea que haga", dijo convencido.

Omar Martínez, de 21 años, hace tres años que está en el club. Su sueño es estudiar ingeniería industrial. Contó que además del club está asistiendo junto a otros compañeros a talleres que brinda la facultad de ingeniería de la Universidad Nacional de Salta.

Catalina quiere estudiar informática cuando termine el colegio. Del grupo de 12 chicos, solo cinco son mujeres y una sola tiene en claro lo que quiere hacer cuando egrese de la escuela.

Ricardo Aguaisol (18) dijo que le gusta estar en el club porque se comparte y trabaja en equipo. "Aprendemos todos juntos", dijo Ricardo, quien está decidido a estudiar ingeniería en informática.

Clubes de ciencia

El club de ciencia Azarkiel -nombre de un astrónomo español- se formó en el colegio hace cinco años y en ese tiempo han pasado chicos que el sistema denomina "problemáticos", sin embargo, al ingresar al club encontraron un lugar que los contiene y en el que se sienten escuchados. "Chicos que se niegan a estudiar, encuentran que pueden hacerlo pero desde otro lugar, desde el hacer", dice la profesora María Rosa.

El grupo de 13 chicos le dedica a la ciencia una hora al día, antes de ingresar a clases, de 12.30 a 13.30. El punto de encuentro es la sala de robótica.

"Que los chicos vengan una hora antes para llevar adelante los proyectos del club marca lo importante que es para ellos", dijo satisfecha María Rosa.

Pero no todo termina en la escuela. A nivel nacional existe la Red de Clubes de Ciencia que depende del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación.

En ese marco, en septiembre los alumnos participaron de un encuentro de Clubes de Ciencia de la región norte, en la provincia de San Juan. Allí fueron invitados a sumarse a otro encuentro en la provincia de La Pampa, al cual también asistieron.

Pobreza y estigmatización

Los chicos que participan de este club forman parte de los 480 alumnos que alberga el colegio 5169 que funciona en el edificio de la escuela Elsa Salfity, enclavada en la zona sudeste de la ciudad. Los estudiantes provienen de los barrios aledaños, pero hay algunos que llegan de Primera Junta y hasta del barrio Los Pinares, colindante con la localidad de Cerrillos. La mayoría pertenece a familias muy humildes. A este contexto de carencias hay que sumarle la estigmatización que sufren. “Se supone que al ser de una zona conflictiva, en donde hay muchas patotas, violencia, drogas y alcohol, estos chicos no tienen futuro, y no es así. La participación y el compromiso demuestra lo contrario”, dijo María Rosa Rodríguez, quien a su vez resaltó que las autoridades de la escuela son abiertas a las actividades, que permiten que los estudiantes se acerquen al saber de otro modo.

Los chicos que participan del Club de Ciencias viajan a compartir con otros clubes del país. En septiembre estuvieron en San Juan y en octubre participaron de otro encuentro en La Pampa. Esto significa un fuerte trabajo de la escuela y de las familias para conseguir los recursos para viajar.

Los chicos del Colegio 5169, camino a Brasil 

El Club de Ciencia Azarkiel tuvo una muy buena recepción en el encuentro que se realizó en San Juan. Allí participaron más de 20 clubes de la región norte del país. Ahora sueñan con viajar a Brasil.

De Salta participaron: el de la Escuela Agrícola Martín Miguel de Güemes, Purun Runa, que fue con su proyecto de sericicultura y tuvo una excelente recepción; además del Club Profesor Salvador Mazza y Azarkiel, del colegio 5169, con el proyecto de robótica y ornitología, que apunta a la divulgación científica.

Experiencia en La Pampa

Cuando estuvieron participando en San Juan recibieron la invitación para el encuentro de La Pampa, que se realizó entre el 5 y 7 de octubre pasado, llamado Expo Cytar 2017. 

“Aquí no solo participaron clubes de nuestro país, sino que estuvieron presentes Perú; Colombia; México y Bolivia, e incluso una delegación de Turquía”, dijo María Rosa Rodríguez.

Participar en La Pampa fue un gran sacrificio porque las familias, en su mayoría muy humildes, no podían enfrentar los costos del viaje y estadía. 

Con esfuerzo desde la institución y la donación de algunos pasajes, lograron viajar siete de los integrantes del Club, junto a María Rosa Rodríguez, la docente.

Presentaron dos proyectos. Uno es “Aprendo con mi robot”, que enseña matemática. El otro se llama “Las aves y el entorno”, y es un trabajo de divulgación del estudio de las aves. 

En La Pampa, como anteriormente en San Juan, estuvieron en contacto con docentes e investigadores muy importantes que los aconsejaron y les hicieron aportes para la mejora de los proyectos.

“Además, los otros chicos también nos enseñan cómo armar un estand, cómo presentar el proyecto y nosotros también hicimos aportes a lo que ellos presentaron”, dijo Ricardo Aguaisol.

Una de las experiencias más importantes fue la invitación a participar de la Feria Ciencia Joven 2018, que se realizará en Pernambuco, Brasil, para lo cual tendrán que comenzar a trabajar a fin de conseguir los pasajes y el alojamiento. “El sueño que parecía inalcanzable era llegar a Brasil. En el encuentro de La Pampa, con los trabajos presentados lograron ser invitados”, dijo la profesora.

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