Inquietud por el destino del ovni puerto en Cachi

Tras la noticia del alejamiento de Werner Jaisli, el suizo que construyó el ovnipuerto en Cachi y que de ahora en adelante estará a cargo de la Municipalidad de esa localidad, varios lectores se comunicaron con El Tribuno para obtener más datos de la noticia.

La inquietud, de acuerdo a lo informado, es si ese lugar tendrá en adelante alguna infraestructura o algún punto de observación que permita ser testigo de los frecuentes avistajes que, según relatan los pobladores, se dan en ese lugar.

El ovnipuerto es un espacio construido por Jaisli con rocas blancas dispuesta geométricamente sobre una planicie ubicada en el acceso a las serranías del norte de Cachi, estribaciones previas al lugar donde se levanta el famoso nevado que lleva el mismo nombre de la localidad.

Allí, según los relatos de Werner, seres interplanetarios lo habían contactado telepáticamente en una noche de noviembre de 2008 y le habían ordenado diseñar una serie de dibujos con la disposición de rocas del lugar.

Contacto

A partir de esa orden Jaisli comenzó a diseñar lo que en aquella época se conoció como ovnipuerto, un lugar donde incluso se podría tomar contacto con seres de otros interplanetarios. La historia revolucionó a los buscadores y seguidores del mundo ovni y desde ese momento el lugar fue otro punto de referencia para los turistas, que el municipio podría aprovechar bajo este acuerdo.

Sobre el excéntrico Werner no se sabe mucho, solo que la gente ya lo había dejado de ver a menudo por las calles del pueblo y tampoco se sabe cuál será su destino, una vez que se haya ido de Cachi. Algunos aseguran que volvería a su país de origen.

"Acá la gente lo dejó de ver por las calles del pueblo y comenzó a tejer las más curiosas teorías. Hasta decía que se lo había llevado un plato volador. Eso no es así, se fue porque ya estaba cansado", aseguró desde la comuna David Zuleta.

El complejo que Werner denominó "La esperanza" está a unos 4 kilómetros del pueblo. Era muy común entonces ver a este suizo de casi 70 años por las callecitas vallistas ataviado como si fuera un sacerdote druida, aquellos eruditas celtas precristianos especializados en las ciencias ocultas y la filosofía. Werner usaba barba blanca en punta, una chaqueta negra con botones de asta de ciervo, una pollera a media pierna, una toca y completaba la rareza estilística unas botas estilo texano. El lugar en donde hizo su obras se llama Fuerte Alto y ocupa un espacio aproximado de unas 4 cuadras.

Allí trazó con piedras una estrella de 36 puntas, con 48 metros de diámetro y al medio de la cual hay otra menor, del mismo color, pero de 12 puntas. A toda la obra se la puede ver desde las alturas. La comenzó a hacer en 2008 y en 2012 ya la tuvo lista.

Historia breve pero fantástica

“Estaba en Fuerte Alto con mi vecino Luis. Era la medianoche del 24 de noviembre de 2008. Se sentía desde abajo el ruido de una fiesta en el Complejo Deportivo. De pronto todo quedó en silencio, se cortó el suministro de energía. Era la oscuridad total. ‘Es una noche de ovnis’, le dije a Luis. Y no había terminado la frase, cuando dos objetos luminosos avanzaron a unos 200 metros sobre el río Calchaquí. Eran sólidos, circulares y como de metal bruñido. No sé por qué, pero mentalmente les pedí que se acercaran. Y lo hicieron! Se posaron a unos 100 metros sobre nuestras cabezas y proyectaron sobre nosotros un haz de luz que nos hacía ver a ambos con brillo propio. Lo curioso es que no nos afectaba la visión. Algo comenzó a bullir por mi cerebro: era una orden. Me pedían telepáticamente que construyera el ovnipuerto”, señaló Werner.

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