Presentan Corazón alegre, una obra de Gustavo “Cuchi” Leguizamón

“La gente cree que el folclore es un montón de cosas muertas, pero se olvida de que la música es vida. Lo que sucede es que a la gran música nacional debemos alimentarla con una gran música popular”. Esta frase del “Cuchi” Leguizamón, recuperada por el Instituto Nacional de la Música (Inamu), late en la obra “Corazón alegre”. A 100 años del nacimiento del genial compositor, el Inamu y el Fondo Editorial de la Secretaría de Cultura de la Provincia de Salta editaron un libro con material de estudio para escuelas y espacios educativos de música de todo el país. 
El material se presentará esta tarde, a las 19.30, en la sala Mecano de la Casa de la Cultura (Caseros 460) con entrada libre y gratuita 
De acuerdo con la Lic. Celsa Mel Gowland, vicepresidenta del Inamu, idearon esta publicación para que sea “una puerta de entrada a la obra de uno de los máximos referentes de la música argentina, destinado a estimular el quehacer artístico de las nuevas generaciones y la preservación de su legado compositivo”.
El libro está conformado por transcripciones para piano (algunas de ellas inéditas), adaptaciones para guitarra en formato cancionero y arreglos para dos voces interpretadas originalmente por el Dúo Salteño y nunca antes editados. El corpus se compone de 43 composiciones que representan el universo musical planteado por el “Cuchi” Leguizamón. 
El proceso del libro demandó ocho meses. La transcripción de partituras para piano, cancionero y arreglos para dos voces estuvo a cargo de Leopoldo Deza, mientras que la transcripción para guitarra y cifrado del cancionero fueron realizados por Diego Rolón. También contiene textos de Leopoldo “Teuco” Castilla, Juan Martín Leguizamón, Delfín Galo Leguizamón, Neli Saporiti, Santiago Giordano, Lilián Saba, Luly López Arias, María Gabriela Ayala, César Mariano Ovejero, el ministro de Cultura y Turismo de la Provincia, y Sergio Bravo, secretario de Cultura de la Provincia. Así como ocurrió con el cancionero de Luis Alberto Spinetta, también surgido por una iniciativa del Inamu y aquella vez del Ministerio de Educación de la Nación, “Corazón alegre” incluirá testimonios de los familiares del “Cuchi” Leguizamón. De acuerdo con Celsa Mel Gowland, Juan Martín, Delfín y Luis Leguizamón, 3 de sus 4 hijos, aportaron ideas, anécdotas y material fotográfico, intervención que ella celebra “porque es importante tener una comprobación de veracidad”. 
“Estos libros abren las puertas a las escuelas de música y artísticas del país siempre con la idea de que la obra se difunda, se conozca, se resignifique y se preserve. Lo ideal es que pueda conocerse tal cual como la compuso el autor y después los intérpretes hacemos nuestras relecturas de las canciones, con mayor o menor suerte, pero lo importante es que los estudiantes conozcan la obra”, señaló Celsa Mel Gowland.
Añadió que si bien no es especialista en la obra del “Cuchi” Leguizamón, admira “su modo de estar en el mundo porque fue un músico completamente conectado con su entorno. El ‘Cuchi’ tenía varias facetas: la abogacía, la docencia y un gran conocimiento por autores de la música como Bach, Mahler, Ravel, Stravinsky, Schönberg, Beethoven, Enrique Villegas, Chico Buarque, Milton Nascimento, Vinícius de Moraes y Ellington. Solo de un hombre conectado con la naturaleza de su tierra de un modo profundo se puede esperar esa también profunda reflexión sobre la vida misma”. 

De Salta para el mundo

Entre los hitos de la biografía de su padre, Juan Martín y Delfín Leguizamón refieren que el “Cuchi” nació en la ciudad de Salta el 29 de septiembre de 1917. Desde muy joven inició su vínculo con la música. Fue el creador de un gran número de obras, muchas de las cuales se cuentan entre las canciones más bellas y representativas de la música popular argentina.
Si bien es cierto que en su obra la zamba adquiere particular relevancia, sus composiciones incluyen: vidalas, carnavalitos, bagualas, chacareras, cuecas, huaynos, yaraví, chamamé, rondas, tangos, milongas, música académica, todas de una singular riqueza armónica, melódica y rítmica, que revolucionaron el folclore.
Se recibió de abogado en la ciudad de La Plata en 1945, pero a su regreso a Salta ejerció algunos años la abogacía hasta que decidió dejar de lado esa profesión. Resolvió dedicar toda su vida a la música y la docencia como profesor de historia. También participó en política como diputado provincial extrapartidario (1965 1966).
Falleció en Salta el 27 de septiembre de 2000. Su obra es explorada por músicos contemporáneos, que lo toman como referencia por su vigencia.

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