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Setenta chicos se quedaron sin poder asistir a clases

Estaban inscriptos en un colegio secundario nuevo que nunca pudo abrir por falta de autorización.Ir a estudiar a otro lado sale unos $5.000 por mes. Así, más de $3 millones se van del pueblo por año.
Jueves, 09 de marzo de 2017 00:00

Por Flavio Palacios

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Por Flavio Palacios

La frustración y las preguntas sin respuestas quedaron grabadas en las caras de más de medio centenar de padres de adolescentes de Colonia Santa Rosa, porque sus hijos no tienen como seguir estudiando en el pueblo.

El tema es así. El año pasado, se conoció la noticia de que una cooperativa docente estaba por abrir un colegio secundario privado en esta localidad oranense, lo que despertó una muy buena expectativa entre los padres de adolescentes de nivel socioeconómico medio.

Así fue como unos 70 padres de futuros alumnos del colegio Pablo Freire inscribieron a sus hijos para el primer y segundo año, que fueron las opciones dadas por los responsables del emprendimiento.

El caso es que a poco de haber inscripto a sus hijos se enteraron de que la Municipalidad no aprobaba el edificio que se estaba acondicionando para que funcione el colegio ni el Ministerio de Educación de la Provincia autorizaba la habilitación administrativa por falta que algunos papeles, no así la parte curricular, que sí fue aprobada.

Ya en febrero pasado, un grupo de padres pidió la intervención del intendente local, Jorge Guerra, para que gestione a favor de que el colegio se abra, al mismo tiempo que elevaron una nota a la cartera educativa solicitando la habilitación del establecimiento, con el argumento de que sus hijos se quedarían sin poder estudiar. Pero la ansiada aprobación nunca llegó.

Ayer, un padre se comunicó con El Tribuno para hacer pública la situación que atraviesan sus hijos, la aflicción que a ellos les causó y los gastos enormes en los que tienen que incurrir ahora para salvar la situación.

"Los responsables del colegio se portaron muy bien y nos devolvieron el dinero de la inscripción. El problema es que mandar a nuestros hijos a Orán o a Embarcación a estudiar, nos cuesta entre 5.000 y 6.000 pesos mensuales contando, cuota, transporte y comidas", detalló Horacio Sánchez, un padre amargado, que se desempeña como comerciante en Colonia Santa Rosa.

El hombre agregó que "al aumento enorme de los gastos previstos, imagínese usted el caso de hogares con más de un chico en el colegio, tenemos que sumarle la inseguridad en las rutas y la zozobra propia de saber que un hijo está a 40 kilómetros de distancia y tener que esperarlo todos los días para que vuelva sano y salvo por una ruta peligrosa".

"Todavía no se solucionó nada. La mayoría de los chicos ya se acomodó, como pudieron, en colegios de Orán y Embarcación o en el nocturno del colegio oficial del pueblo, donde asisten repitentes y adultos, que no es el mejor ambiente para que compartan nuestros adolescentes", agregó Sánchez.

Y resaltó luego que mandar "a mi hijo a Embarcación nos cuesta $3.000 en remises mensuales y de cuota $1.200 más, a lo que hay que sumarle los gastos de útiles y comida normales. O sea lo mismo que la cuota más cara de un colegio privado de Salta".

Lo que dijo el intendente

Sánchez, dijo que habló con el intendente Jorge Guerra, que "nos contestó que fue a Salta el viernes pasado, donde le dijeron que era imposible autorizarlo este año, que lo que faltaba era la autorización del Consejo Profesional de Ingenieros y Arquitectos por un tema de la estructura edilicia, que no es antisísmica".

"Lamentablemente, sentimos que nosotros no tenemos la fuerza suficiente como para presionar al Gobierno", concluyó Sánchez.

El doctor Jorge Guerra, intendente de Colonia Santa Rosa, dijo a su turno que efectivamente estuvo la semana pasada gestionando la habilitación del instituto Freire, pero que en la cartera educativa se cerraron y le dijeron que recién podría estar lista, quizás, para el año que viene.

"El argumento es que no han terminado de reciclar el edificio, aunque tiene instalaciones muy bien hechas, como un baño especial para discapacitados, dado que se trata de una casona vieja, que el Copaipa tenía que autorizar y no lo hizo", dijo el jefe comunal.

"Además me explicaron que faltaban algunos puntos legales también, porque tengo entendido que es una cooperativa de profesores que no son de la Colonia sino de Embarcación", agregó el intendente.

Finalmente, puntualizó que a su parecer, esta gente hizo mal las cosas. "Se han largado a inscribir alumnos y ahora hay un lío bárbaro con los padres que se ilusionaron con esta alternativa que se frustró".

"Nosotros ofrecimos llevarlos a un comedor nuestro, nuevo, pero Educación no nos autorizó esa alternativa tampoco. El viernes (por mañana) volveré a Salta para seguir gestionando y exigir una solución", concluyó el intendente Guerra.

“Hicieron todo mal”

Enrique Barrios, coordinador general del Ministerio de Educación, explicó la situación legal del proyecto. Dijo: “Este colegio inició los trámites de habilitación el año pasado pero no los completó y el permiso les fue denegado ya en noviembre de 2016”.

“No obstante eso, los recibimos a los profesores responsables del proyecto, los asesoramos para ayudarlos en la gestión de la habilitación y les dijimos qué era lo que necesitaban cumplimentar”, agregó el funcionario.

Y concluyó explicando: “Si ellos no se afligen por hacer bien las cosas no podremos habilitarlos”. 

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