El chofer Diego Olavariaga estaba terminado su turno. El colectivo cumplió su última parada antes de llegar a destino. Pero a dos cuadras de la terminal de Capilla del Monte, un pasajero se acercó para decirle que el hombre que acababa de descender había manoseado a una chica en la parte trasera del coche. 
Diego paró el colectivo y fue a ver a la chica. “Temblaba como un papel”, dice. Con mucha dificultad, la adolescente llegó a decirle que el pasajero la había manoseado. Diego bajó de la unidad y se fue detrás del hombre. Empezó a llamarlo y a decirle que le explicara qué había pasado. El pasajero empezó a correr. 
“Me decía que no había hecho nada y yo le gritaba que si no hizo nada para qué corría. Lo corrí una cuadra y media hasta que lo pude parar. Pasó un hombre en auto y le pedí por favor que llamara a la Policía”, dice Diego, quien trabaja como chofer desde hace cuatro años y por primera vez le tocó tener que enfrentar a un acosador. 

“¿De qué sirve que hagamos marchas si después no tenemos compromiso social, no tomamos conciencia que a lo mejor tu vecino que saludás todos los días es un violador y si no nos damos cuenta que nos están matando a nuestras mujeres? 

Toda la secuencia ocurrió quedó registrada en un video. En esas imágenes se puede ver cómo Diego mantiene atrapado al acosador sin que ninguna otra persona que pasaba por el lugar lo ayudara o interviniera de alguna manera. 
El hombre dice que fue el estado de la chica lo que justamente lo impulsó a bajar. Y porque en ese momento pensó en su hija.
Cuando llegó la Policía, Diego volvió al colectivo a ver a la adolescente. “Estaba pálida, no podía hablar de la crisis de nervios que tenía”, dice el chofer. 
El hombre quedó detenido y la joven fue asistida y luego trasladada a la ciudad de Córdoba. Los padres de la chica, que tiene 15 años, le agradecieron su actitud. Él les pidió un favor: “Les pedí que hicieran todo lo posible e imposible para que ese tipo no saliera por un tiempo, que hicieran la denuncia”. 

"Yo tengo una nena de 8 años y no me gustaría que pase lo que pasó esa criatura", dice.

Diego lamenta la indiferencia de varias personas que pasaban por el lugar y no intervinieron. “¿De qué sirve que hagamos marchas si después no tenemos compromiso social, no tomamos conciencia que a lo mejor tu vecino que saludás todos los días es un violador y si no nos damos cuenta que nos están matando a nuestras mujeres? Vivimos en una sociedad machista donde creemos que nosotros los hombres podemos hacer con las mujeres cualquier cosa y no es así. Por eso lo hice, y por mi hija, están matando a nuestra mujeres y la sociedad no hace nada”, dijo compungido por la situación que le tocó vivir. 

 

 

 

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