Chofer de Saeta, en un motel con una estudiante quinceañera

Una adolescente quinceañera, alumna de un establecimiento educativo del macrocentro, fue rescatada desde el interior de un motel alojamiento adonde había sido conducida por un chofer de Saeta, perteneciente al Corredor 4.

Fuentes policiales confirmaron anoche que el hecho ocurrió el viernes a las 16.15, cuando empleados del motel El Faro, sito sobre ruta 26, alertaron a la comisaría de villa Lavalle que un sujeto mayor ingresó a una de sus habitaciones con una niña que portaba útiles escolares y parte del uniforme con el que concurre a un establecimiento educativo.

La fuente aseguró anoche que el personal del motel acudió a la Policía cuando vio que la diferencia de edad y, sobre todo, física entre los integrantes de la pareja era llamativa.

Inmediatamente personal del 911 llegó ante la emergencia y se dirigió rápidamente hacia la habitación, donde el chofer se encontraba ya desnudo.

La policía golpeó o derribó, no quedó claro aún, la puerta ante la tardanza del sujeto en obedecer la orden de desalojar la habitación y salir.

Minutos después llegaron los policías de la subcomisaría de villa Lavalle, quienes recibiendo expresas directivas del fiscal actuante y detuvo al colectivero del Corredor 4 y demoró a la quinceañera.

Ambos fueron trasladados a distintos centros.

La policía informó que tras una rápida investigación se logró comunicar con la madre de la adolescente, en el macrocentro salteño, quien se enteró que su hija no había concurrido al colegio sino que había sido coptada por el colectivero de marras y que se hallaba bajo la tutela del Estado en la persona de la defensora de menores e incapaces de turno.

Fuentes fidedignas aseguraron ayer que el chofer, aparentemente, estaba de servicio y que la joven habría abordado el colectivo donde estaba trabajando el ahora acusado, supuestamente por tentativa de estupro, en la zona centro.

Tras terminar su jornada en el control de Atocha, el colectivero llevó a la estudiante en un automóvil hasta la zona centro donde "la convenció" para redondear la jornada escolar hasta las 6 de la tarde, hora de salida del colegio, y pasar esas horas en un motel alojamiento.

Se supo que al lugar llegó en un taxi o remise y que el personal de servicio del motel se dio cuenta del supuesto abuso al que estaba siendo llevada la joven estudiante al notar la diferencia entre la pareja, los útiles escolares que la adolescente portaba y, por supuesto, el uniforme que no podía disimular, además de la premura del colectivero por internarse en el motel alojamiento.

Se supo que el sujeto demorado adujo al momento de la llegada del 911 que no estaba haciendo nada malo ya que la joven era su "novia", hecho que se está investigando.

No se descarta que detrás de esta historia de amor inconclusa, donde incluso familiares de la jovencita no quisieron denunciar en su momento al sujeto, haya otras cosas no develadas aún y promesas realizadas por el sujeto que habrían operado para doblegar la voluntad de la estudiante.

Minutos más tarde el colectivero fue trasladado hacia la dependencia policial con jurisdicción y, tras marchas y contramarchas, la fiscal actuante solo pidió una identificación simple del hombre, atento a la falta de denuncia de la madre de la jovencita y a promesas aún no develadas de parte del acusado.

Pero al tomar estado público el asunto, la defensora de menores e incapaces en turno denunció penalmente el comportamiento del chofer de Saeta y promovió acción penal sobre el mismo. La Justicia tiene la última palabra.

La historia vuelve a repetirse

El 7 de febrero de 2003 un hombre de derecho de Salta fue detenido en las puertas de un motel alojamiento cuando pretendía huir del mismo al ser descubierto que había ingresado en su camioneta con una niña de 8 años, a quien le había regalado previamente algunas monedas que al momento de la irrupción policial aún atesoraba entre sus dedos .
El lamentable episodio fue descubierto el mediodía del sábado 7 de febrero, también por una mucama del hotel alojamiento Las Palmeras.
La mujer escuchó llantos de una niña desde la habitación número 23. Inmediatamente, la empleada llamó al personal de seguridad y dos custodios del establecimiento golpearon a la puerta de la habitación.
Desde el interior del cuarto, una voz masculina gritó que todo estaba bien y exigió que se retiraran inmediatamente, según narraron las fuentes. Desde la sala de control, la recepcionista le ordenó por teléfono al ocupante de la habitación que abriera la puerta de inmediato, pero recibió como contestación insultos.
Entonces las autoridades del motel avisaron a la policía y las dos puertas del mismo fueron bloqueadas, mientras que con el duplicado de las llaves de acceso dos guardias abrieron la puerta de la suite 23, donde la mucama había escuchado el llanto.
Los voceros contaron que en medio de la cama, semidesnuda, se encontraron con una nena de 8 años que lloraba sin consuelo.
En tanto, el hombre se escapó de la habitación, llegó hasta su camioneta Ford F-100 color gris estacionada en la cochera e intentó fugarse, pero fue detenido. 
La Justicia lo condenó.

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