Un repertorio de excelencia a través del piano de Milagros Boso Galli 

Para recorrer una extensa gama de melodías que irán desde obras del extraordinario salteño José Juan Botelli al virtuoso compositor porteño Alberto Ginastera, esta noche, a las 21, la Sociedad Italiana de Salta presentará un concierto de la pianista Milagros Boso Galli.
La cita es en Zuviría 380, y además será la oportunidad de escuchar los sones del piano de Luis Benavídez, responsable del área de Cultura de la institución e integrante de Los Huayra, y también organizador del concierto. 
Justamente fue Benavídez quien tentó a la pianista y esta noche será para el disfrute.

“Me propuso hacer este concierto con su piano, un Steinway & Sons, mi favorito en el mundo... y cómo negarme!”, dice Milagros Boso Galli en diálogo con El Tribuno, resaltando la exquisitez de ese instrumento, y abunda en detalles al señalar que la Sociedad Italiana tiene una sala óptima para conciertos, lo que complementa el ámbito perfecto para una presentación que garantice la excelencia.

Boso Galli es salteña, se ha presentado regularmente en conciertos como solista y miembro de grupos de cámara, con orquestas y ensambles corales desde temprana edad. 
“Tocar en la Sociedad Italiana tiene un doble sentido para mí, porque mi bisabuelo, Adamo Galli, fue fundador de esta institución, lo que la vincula con mi familia. Esto no es algo que sepan sus directivos y probablemente se enteren por esta nota, pero para mí tiene un sentido especial”, cuenta la artista.

La elección de su repertorio para esta noche es muy variado y deja en claro que responde no solamente a un exhaustivo trabajo de años, sino a la búsqueda de un equilibrio que permita llegar a todas los tipos de sensibilidades del público.
“Me encantan las obras de Botelli y tuve como docente a su hijo, Arturo, en la Escuela de Música, con quien recorrimos sus obras. Es fantástica la vinculación de los sonidos norteños, de nuestra región con esa especial influencia de composición académica del siglo XX”, dice Boso Galli al referirse a la Suite Nº 1 Preludio/ Baile/ Vidala/ Milonga, distintos movimientos con los que abrirá el concierto. “Es mágico. Yo me baso en las energías y esta suite es atrapante desde todo punto de vista”, dice.
En el otro extremo y para el cierre, la pianista seleccionó al compositor porteño Alberto Ginastera (1916 - 1983) con Danzas argentinas. Danza del viejo boyero / Danza de la moza donosa / Danza del gaucho matrero, con las que busca dejar en el público toda la fuerza y energía al concluir el concierto. “Admiro a Ginastera y su música permite hacer un recorrido por la Argentina en armonías propias del siglo XX”, señala.

En el medio, la interpretación de Sonata pintoresca para piano con Sanlúcar de Barrameda, En la torre del castillo y Siluetas de la calzada, del español Joaquín Turina (1882 - 1949).
Le seguirá Ballade, de Jovdat Hajiyev (Azerbaiyan 1917 - 2002) y Scherzo op. 31 N. 2 de Frédéric Chopin (1810 - 1849).

“De Chopin, uno de mis compositores favoritos, elegí el Scherzo 2 porque tiene mucha fuerza en lo clásico y desde ya gusta mucho a la gente. En cuanto a Hajiyev, un compositor muy actual, tiene un sentido muy especial para mí porque formó parte de mis interpretaciones con las que participé en un concurso en Bélgica. Tiene sonidos propios del Asia central, lo que lo hace particularmente especial. En cuanto a Turina, sus movimientos flamencos nos trasladan a España, con esa impronta que sentimos muy cerca”, anticipa la pianista.

El aprendizaje
Para la artista, cualquier edad es buena para incursionar en la música. “En mi caso empecé antes de los 6 años, pero con la particularidad de que en mi casa una tía es pianista, me empezó a enseñar y me enamoré del instrumento. Pero además muchos en la familia lo hacían, era natural. No obstante, los niños pueden empezar en cualquier momento según el interés que manifiesten. Lo importante es no cansarlos, ni que los padres los obliguen. Todo dependerá de los maestros que tengan y sepan encauzar en ellos ese interés”, considera. 

Para Milagros, como todas las cosas, lo que nos gusta se manifiesta: “La búsqueda constante es mejorar, desarrollar las capacidades al máximo y tener la noción de que no existe un techo. Soy muy creyente y en todo, para mí, está Dios. Esas son las condiciones que me guían en mi desarrollo profesional. Pero la música fluye, como una energía, desde adentro. Uno es un medio entre la música y el otro y mi meta en cada concierto es que nadie se vaya sin que, al escuchar la música, sienta que se ha transportado y que se ha modificado algo dentro de cada uno”. 
 

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