Carolina Mitchell: “Los museos deben ser un espacio para todos e integradores de la cultura”

 

Marita Simón
El Tribuno

El Museo de Bellas Artes de Salta, edificio de estilo francés de principios del siglo pasado ubicado en Belgrano 902 y conocido como Casona Usandivaras, atesora exquisitas y antiguas obras que dialogan, en forma permanente, con las muestras y actividades que se desarrollan mensualmente en sus salas. Pero seguramente, muchos salteños nunca lo visitaron.
Por eso, la impronta que se pretende sostener y aumentar a partir de este año, lo plantea la nueva directora de la institución, Carolina Mitchell, una bonaerense que, tras haber trabajado en este museo en curaduría, investigación y diseño de muestras entre 2012 y marzo de 2014, ganó el concurso para hacerse cargo de la institución desde noviembre del año pasado. En diálogo con El Tribuno, remarcó que el eje de esta nueva etapa será el desarrollo de un extenso programa de carácter social, para “sacar el museo hacia la gente”.

Con sus conocimientos previos sobre este museo, ¿cuáles son los planes inmediatos que plantea para este año?
Para mí lo más importante es que un museo tenga una función social plena, es decir, que fundamentalmente plantee acciones a partir de las personas, del espectador, de la comunidad. Pretendo que el Bellas Artes salteño sea de puertas abiertas en serio, activo y dedicado a la gente de todas las edades y de todos los sectores. Propongo una diversidad de actividades que ya iniciamos a partir de este verano. Es el caso de la articulación que hicimos con el Legado Güemes donde, durante tres días por semana, el museo lleva material reciclado con contenido artístico para trabajar con los chicos y, con una tarea lúdica, incorporar conocimientos y el gusto por el arte en todas sus ramas. 
También, con la Fundación “Crear vale la pena” desarrollamos el proyecto nacional Entornos Creativos, que busca una transformación social por medio del arte. 

Sería como descentralizar el museo y sacarlo de su clásico entorno...
Tratamos de saltar lo pasivo y no esperar que el visitante venga. No se trata de dar desde el museo los contenidos cuando alguien llega, sino salir de él. En marzo, con el inicio del periodo de clases, vamos a visitar las escuelas para conocer sus dudas e inquietudes respecto de lo artístico y, con ese diagnóstico, preparar actividades. Pero siempre en la línea de la retroalimentación, que se logra con un buen trabajo de equipo, porque considero que es la mejor forma de lograr cambios efectivos e integrar a todos los que tienen mucho para dar y enseñar.

Cuando se habla de “llevar contenidos” hacia afuera, como a las escuelas, ¿qué se lleva?
Un museo no es un ente que “enseña a mirar” o explica cómo mirar, porque cada uno tiene su mirada personal y eso es muy valioso. La propuesta es mostrar otra forma de apreciar el arte acercándolo. Esa mirada varía de acuerdo al contexto en el que se desarrolla cada niño, porque hay realidades distintas dentro de una misma comunidad. Ir a las escuelas significa lograr un compromiso con esta actividad y promover esa diversidad de apreciación y miradas.

Eso implica no solo el análisis y debate de lo que se mira, sino también hacer docencia al respecto...
Lo importante es poder vincularlo con la enorme amplitud que tiene el arte. No solo de pinturas o esculturas se trata, sino que es necesario vincularlas a otras disciplinas como la música, la danza y todas las derivaciones que cada una de ellas tiene.

¿Y qué propuestas hay para los adultos?
Tenemos para este año un proyecto para jóvenes. Buscamos el compromiso social con el museo y eso se logra integrándolos y dándoles herramientas a las actividades. Puede ser que sean ellos quienes hagan visitas guiadas, sumarse a los talleres que se realizan y que esa actividad se relacione con las obras que tiene el museo en su colección y con las muestras temporarias. Esta articulación se hará en febrero. El 8 de ese mes será la noche de comadres, con copleras y música de la región y será el mes dedicado al carnaval con trabajos inherentes a ese movimiento cultural.

Habla de articular y salir hacia la gente. ¿Qué significa, objetivamen te, ese plan?
Por ejemplo, integrar a la gente de parques nacionales con fotógrafos, escultores, pintores locales, porque tienen un trabajo en territorio muy rico. El objetivo es que todas las miradas y las voces tengan su lugar aquí, con el apoyo del museo. La articulación estará dada en fechas clave, como en agosto la Pachamama, en septiembre con el Milagro y las peregrinaciones y misachicos del interior, entre otros hechos que marcan a Salta en su diversidad. Trataremos de conjugar a todos los sectores de la sociedad involucrados.

¿Qué muestras prevé en el corto plazo?
En mayo estará Dolores Avendaño, la ilustradora de los libros de Harry Potter. En este caso, vamos a articular con las artistas salteñas ganadoras de las becas del Fondo Nacional de las Artes. También en junio está prevista una exposición de fotografías de ARGRA -Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina-, sumado a talleres para la gente vinculada a la comunicación. Y, entre otras actividades, queremos vincular instituciones con los artistas, como los trabajos en madera que hacen los internos del Servicio Penitenciario para que los intervengan los plásticos locales y que la muestra se haga en la calle y en el museo. La idea es que todos sepan que este museo es de puertas abiertas, que tiene mucho para ofrecer y que la gentes se sienta invitada a entrar.

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