Con explosiones, liberaron el cauce del arroyo Yariguarenda

Noviembre llegó con lluvias y situaciones inesperadas para esta época del año. En Anta, los vecinos de Apolinario Saravia siguen pagando las consecuencias dolorosas de una inundación temprana por un temporal que también afectó a Metán, en el sur provincial y, en el norte, a Vespucio, a Villa Tranquila y al paraje Yariguarenda, donde un derrumbe en el cerro, a siete kilómetros de las comunidades de la zona, obstruyó el cauce de un arroyo caudaloso formando un dique que si desbordaba, podría haber sido trágico para los habitantes de aguas abajo. Todo el operativo que terminó con detonaciones a cargo de explosivistas especializados del Ejército, comenzó cuando enterados de este evento, baquianos emprendieron una excursión a pie, aguas arriba de la cañada para descubrir a unos mil metros que enormes piedras, del tamaño de un edificio de cuatro pisos (graficaron), habían taponado totalmente el curso del arroyo Yariguarenda, por lo que se había formado un dique natural que podía colapsar en cualquier momento.

Reuniones de las fuerzas de Seguridad y autoridades civiles decidieron emprender un plan en equipo para evitar una tragedia en la zona. El Ejército Argentino con el Batallón de Ingenieros de Montaña 5 de Salta llevó a cabo una operación de protección civil para evitar la inundación de la comunidad de Yariguarenda, mediante la ejecución de una voladura con medios explosivos para desagotar el dique natural que se hallaba a 7 kilómetros del área poblada. El teniente coronel Julio Ithurrart, explicó sobre el procedimiento que "el pasado martes 6 se recibió la orden de ejecutar un reconocimiento en la zona para evaluar la factibilidad de vaciar y o drenar el dique natural el cual estaba por colapsar, constituyendo una grave amenaza para la vida de los pobladores. Del reconocimiento surgió la necesidad de hacer bajar el nivel de las aguas con bombas de 20.000 litros por hora, actividad que se desarrolló en forma paulatina durante cuatro días. De esta manera se logró drenar de forma controlada el 80% del agua acumulada. Luego, con la finalidad de abrir el cauce normal de desagote del dique, obstaculizado con piedras por efecto de un alud, se procedió a ejecutar una voladura con medios explosivos, la cual se llevó a cabo con éxito el martes último en horas de la mañana".

Para todas las acciones que se desarrollaron, el Batallón de Ingenieros de Montaña 5 trabajó junto a personal de Defensa Civil y contó con el apoyo logístico y de baquianos y soldados voluntarios pertenecientes al Regimiento de Infantería de Monte 28 de Tartagal.

Julio Ithurrart hizo hincapié en que "lo que preocupó a todas las autoridades es que si desbordaba el dique, podía inundar a la comunidad que está aguas abajo. En este caso se hizo una voladura chica, la carga explosiva fue ínfima pero sirvió para desbloquear el paso del agua y el remanente se estaba drenando con bombas de Defensa Civil. El batallón de ingenieros aportó a personal explosivista, y también trabajó personal del RIMTE 28, de Defensa Civil y baquianos locales porque solo se llega a pie".

Sobre los explosivistas del Regimiento de Ingenieros, el teniente coronel Julio Ithurrart, expresó que "los explosivistas se capacitan permanentemente, reciben las instrucciones básicas en las escuelas de cadetes y a lo largo de la carrera se especializan en cursos para hacer voladuras de distinta magnitud, para hacer proyectiles, para desactivar explosivos y en otros campos. Es una tarea de alto riesgo que exige de una capacidad física importante para trabajar con trajes pesados que no fue este caso, pero además exige tener un entrenamiento mental".

 

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