Relajación y concentración, los beneficios del tai chi

El tai chi es un arte marcial que a la mayoría de la población ya le resulta familiar. Basta pasar un sábado o un domingo por algún espacio público como el parque San Martín o el parque del Bicentenario para ver a un grupo de practicantes con su maestro. La serie de movimientos cadenciosos que ellos realizan con precisión coreográfica tiene un objetivo. 
Quien realiza esta danza trasciende de la realidad circundante para permitirse una unión entre su conciencia y su cuerpo a través del movimiento corporal, la lentitud, la flexibilidad, la circularidad, la continuidad, la suavidad, la firmeza y el sentimiento de armonía. El último sábado de abril se conmemora el Día Internacional del Tai Chi, reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), desde 2002.
Hoy miles de personas en el mundo comparten una visión común de esperanza y curación para el planeta y su gente. Se estima que habrá eventos en más de 70 países, generalmente organizados de forma independiente por escuelas, grupos y asociaciones de tai chi. 
Esta tarde, de 16 a 18, la escuela de artes marciales Pakua Salta realizará una clase gratuita -que esperan que se transforme en una demostración masiva- en el parque del Bicentenario. El instructor Leonardo Assaf (32) practica pakua desde los 14 y tai chi desde los 18 años. “Los beneficios del tai chi los fui viendo principalmente en mí, pero además en mis alumnos, que llegan con problemas de estrés y tensiones emocionales, pero también con problemas físicos como fibromialgia, artritis y artrosis”, comentó. En tiempos en que el cansancio físico y la presión psicológica son ingentes, y ante la aparición cada vez más común de neurosis de ansiedad, cardiopatías e hipertensión arterial, las miradas se dirigen hacia disciplinas que ofrecen ejercitación de bajo impacto. 
“El primer efecto que se logra desde la primera práctica es la relajación. Se la siente en los movimientos suaves y combinados con la respiración consciente, que generan una sensación de bienestar, relajación y paz. Esta sensación que uno se lleva va a dejar de ser solo una ‘sensación’, en la medida que uno hace una práctica constante. Entonces empieza a ver efectos que se trasladan al plano de la vida de uno. La idea no es que la práctica quede en el recinto, sino trasladarla a la casa, al trabajo, a la familia”, detalló Leonardo. Si bien originalmente el tai chi es un arte marcial interno para la lucha cuerpo a cuerpo (en la que sus participantes pueden estar armados o desarmados), en tiempos más recientes se lo considera como una práctica físico-espiritual para mejorar la calidad de vida tanto física como mental. 
Por un lado sería muy provechoso para la salud, mientras que por otro constituye una técnica de meditación en movimiento.
“El tai chi es una gimnasia terapéutica que activa y moviliza las energías. La medicina china estudia mucho el movimiento energético, que influye en los aspectos emocional y físico. El tai chi junto con el qigong -una técnica de respiración para mover la energía- se consideran indispensables porque movilizan, activan y ponen a circular la energía, armonizando órganos y vísceras, y mejorando el estado emocional de las personas”, detalló Leonardo.
Agregó que el tai chi reconecta la mente con el cuerpo, “que están disociados, porque una persona que trabaja sentada en un escritorio hace un trabajo mental, mientras que el cuerpo permanece inmóvil”. 
“Esta práctica, como las danzas en general, vincula la mente con la motricidad, ‘coordino y me conecto de nuevo con mi cuerpo’ por un lado y por otro trabaja mucho con la respiración, que es fundamental”, destacó Leonardo. 
También dijo que el tai chi actúa como un puente entre el cuerpo y la mente. “A una persona con un proceso de ansiedad mental le habla el cuerpo, a una persona enojada se le tensiona el cuerpo. Se le manifiesta a nivel físico un proceso mental, porque somos psicosomáticos y el trabajo y la práctica de la respiración con movimientos suaves, controlados, medidos, a conciencia, con atención de hacia dónde va el peso, incide directamente en la mente. A lo mejor tenemos la energía demasiado depositada en alguna cosa y eso genera un faltante en otra”, detalló Leonardo. El instructor destacó que por las prácticas de tai chi de Pakua, abiertas al medio salteño desde 2005, pasan desde adolescentes que buscan relajarse en medio de sus intensas tareas de aprendizaje escolar hasta personas que apuntan a recuperarse de lesiones lumbares o menguar las limitaciones impuestas por osteoartritis severas. “El tai chi es para cualquier edad. Tengo muchos adolescentes que se inician en la práctica, porque si bien tiene una línea terapéutica también hay un aspecto de arte marcial sutil y delicado. También vienen adultos y adultos mayores. Las clases son personalizadas y por niveles. Por ahí tengo alumnos de más de 80 años que practican y descubren en el tai chi una gimnasia sin impacto que les devuelve la vitalidad y los activa”, concluyó. 

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