El salteño Matías Vargas es una de las caras nuevas de la Selección

Era jueves, un 8 de mayo, hace 21 años. Los relojes marcaban las 15 horas exactamente. Omar Vargas, entonces jugador de Gimnasia y Tiro, era el padre más feliz del mundo. Llegaba su segundo hijo, fruto del amor con Soledad. En la vieja maternidad del Hospital del Niño (en Sarmiento y Entre Ríos), se escucharon sus primeros llantos. Así comienza la historia de Matías, el salteño que ayer fue convocado a la Selección argentina, la mayor. 
Matías Vargas, alias “Monito”, porque a Omar le decían “Mono”, es jugador de Vélez y una de las caras nuevas del seleccionado nacional. Se convierte, además, en el primer hijo de estas tierras en lograrlo, aunque su permanencia entre los cerros haya sido solo de unos meses.
Pero sus raíces ya están echadas. El Monito tuvo que esperar siete días más para poder estar con sus padres desde que abrió los ojos, su nacimiento había sido con complicaciones. “Estuvo siete días en terapia; fue un momento feo al principio, Ricardo Rezza (era el DT de Gimnasia) lo mismo me hacía entrenar todos los días y yo no lo entendía, después te das cuenta de que era una cuestión de profesionalismo. Del hospital hasta el entrenamiento, casi sin dormir, todos los días, hasta que lo tuvimos (a Matías) en casa”, recordó Omar en diálogo telefónico con El Tribuno desde Mendoza, donde actualmente reside. 


Los Vargas vivían en la zona del Convento San Bernardo, en aquella recordada década del 90 para el fútbol salteño. “Vino con el ascenso bajo el brazo”, añadió el Mono, ya que dos meses después el albo lograba su segundo ascenso a primera en Córdoba, frente a Talleres.
Matías fue requerido ayer por los medios nacionales hasta que decidió apagar su celular porque, según palabras de su propio padre, recibió más de 200 mensajes y llamadas, sintió dolores de cabeza producto del día intenso que estaba viviendo y también por un pedido de su entrenador en el fortín, Hernán Heinze, quien procuró cuidarlo y concentrarlo para el partido del domingo frente a Racing. 
Pero el celular de su padre no ha parado de sonar, inclusive recibió saludos y felicitaciones de los exjugadores de Gimnasia y Tiro, con quienes forma parte de un grupo de Whatsapp.
“Para nosotros no fue tanta la sorpresa porque algo nos habían comentado sobre esta posibilidad, pero igual cuando se confirmó su convocatoria fue muy fuerte, mi mujer se la pasó todo el día llorando. Todos muy emocionados, familiares y amigos”, contó Omar, quien tiene dos hijos más: Emanuel, de 23 años, y Milagros, de 11.
“Cuando nos vinimos de Salta mi mujer lloró todo el camino. Nos hubiese encantado quedarnos a vivir allá, Salta es una ciudad que nos encantó y siempre va a estar en nuestro corazón”, dice el exvolante de Gimnasia y Tiro.


El Monito se enteró de su convocatoria casi simultáneamente con la conferencia de prensa que brindó junto con el volante de Racing, Augusto Solari, organizado por la Superliga por el partido que disputarán la academia y el fortín, por la segunda fecha.
“La verdad me emocionó, fue una noticia muy linda la que me llegó. Es algo que esperás toda la vida, es lo máximo”, expresó Vargas.
El salteño de nacimiento y mendocino por adopción es una de las promesas de Vélez, que tuvo un muy buen nivel en los últimos torneos de primera. Indicó además que le parece “fantástico” poder formar parte del equipo nacional e ir a Estados Unidos para jugar los amistosos frente a Colombia y Guatemala. “Igual todavía falta para eso y lo mejor es meter la cabeza en el partido del domingo (ante Racing) y dejar que el futuro venga”, expresó el futbolista. Y le agradeció a su entrenador: “Heinze tiene mucho que ver en la convocatoria y en la evolución de mi juego. He aprendido y mejorado mucho desde lo físico, táctico y mental. Él jugó en la Selección y seguramente tengamos una charla”.
 

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