Sudáfrica dio una lección, vapuleó a Inglaterra y es tricampeón

Lo ablandó durante 60 minutos, con una tarea de asfixiante presión, dominio táctico y mental, capitalización de los penales con un gran ejecutor (Handre Pollard), para rematarlo en los últimos 15 minutos, con dos tries incluidos, la primera vez que lo consigue en una definición de Mundial. Sudáfrica es el campeón del Mundial de Rugby de Japón 2019 tras superar categóricamente a Inglaterra por 32-12, en el Yokohama Stadium.


De esta manera, Sudáfrica logró su tercer título mundial, que se suma a los de 1995, en su país, y de 2007, en Francia. Y alcanzó la línea de los legendarios All Blacks, también tricampeones. Aunque con un detalle: no jugó los primeros dos torneos, en 1987 y 1991. Cada vez que disputó una final, la ganó: 15-12 a Nueva Zelanda en el 95 y 15-6 a Inglaterra en 2007.

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Los Springboks sudafricanos se consagraron también esta temporada campeón por primera vez del torneo Rugby Championship (edición reducida) que agrupa a los seleccionados del hemisferio Sur.

El desarrollo de la final

Con gran intensidad empezó la final y Sudáfrica asumiendo un nítido rol protagónico. Ya al minuto el apertura Handre Pollard tuvo la primera chance, pero erró el penal. Un minuto después, Inglaterra perdió a uno de sus pilares, Kyle Sinclair, por un golpe cuando intentaba frenar al wing rival Makazole Mapimpi. Quedó semiinconsciente durante unos segundos y debió ser sustituido por Dan Cole.

Sudáfrica sigue dominando psicológicamente los minutos iniciales. Y a los 9, sacó provecho de esa supremacía: ahora sí, Pollard concretó un remate a los penales desde cercana posición. Sudáfrica 3-0.

Tras varias acciones imprecisas de ambos lados, Inglaterra pudo salir del asedio y progresar en ataque. Así, a los 23 minutos, forzó el primer penal, que concretó Owen Farrell para igualar 3-3. Un momento crítico para los Springboks: salió por lesión en el hombro izquierdo el segunda línea Lodewyk De Jager (entró Franco Mostert) y también fue sustituido el hooker Mbongeni Mbonambi (por Malcolm Marx). "Así no hay hombro que aguante", habrán pensado varios de los protagonistas, producto de los duros encontronazos con tackles fortísimos. Y los consecuentes problemas físicos para ambos en la etapa inicial y cambios de planes para los entrenadores, con lo que implica realizar modificaciones antes de lo previsto cuando hay variantes que los conductores imaginan para el segundo tiempo.

Pero poco le duró la alegría a Inglaterra: una nueva infracción le permitió a Pollard acertar su remate y poner arriba nuevamente a los Springboks, a los 25. Sudáfrica 6-3.

La lesión del pilar inglés Kyle Sinclair tras un choque con Mapimpi: debió dejar la cancha a los 2 minutosLa lesión del pilar inglés Kyle Sinclair tras un choque con Mapimpi: debió dejar la cancha a los 2 minutos Crédito: AP
Pasados los 30', Inglaterra merodeó el try. Los hermanos Billy y Mako Vunipola estuvieron cerca de apoyar, pero la defensa sudafricana resisitió las embestidas a metros del ingoal. Aunque sin poder evitar cometer infracciones que derivaron en un nuevo penal, a los 34. Conversión de Farrell para una nueva igualdad: 6-6.

Sin embargo, Sudáfrica no perdió la concentración y volvió a sacar provecho de los pequeños detalles. De esa manera, forzó un nuevo foul de Inglaterra y a los 38' Pollard anotó su tercer penal sobre cuatro intentos. Los Springboks 9-6. Y dos minutos después, en el cierre de la etapa inicial, los ingleses volvieron a sufrir con el scrum sudafricano. Nuevo penal y nueva conversión del apertura. Fue 12-6 el primer tiempo. Todos penales y escasas situaciones cerca de los respectivos ingoals.

Sin muchas variantes tácticas arrancó el segundo tiempo. Y tendencia repetida: Sudáfrica que impone condiciones, saca ventajas en el scrum, incluso con la renovación de los pilares, y penal de Pollard. En este caso, a los 5 minutos y casi desde mitad de cancha. Una patada increíble para el 15-6 de los Springboks. A esta altura del partido, Inglaterra necesita imperiosamente de un revulsivo que lo saque del ritmo que imprime el rival. Y el coach Eddie Jones intenta una variante: sacó al apertura George Ford (ingresó Henry Slade, que fue de centro) y Farrell que pasó de 10. Con buenas señales: al minuto, penal para Inglaterra, marcado por Farrell, para achicar la diferencia: 15-9 en favor de los Boks.

Cuatro minutos más tarde, tras un error de Pollard al retener la pelota, Inglaterra dispuso de un nuevo penal, lejano y esquinado. Era para quedar a 3, pero el remate de Farrell se fue apenas desviado por el primer palo. De todas maneras, la reacción inglesa, mental y en actitud, está generada.

Dos nuevos penales, uno por lado (Pollard a los 17' y Farrell a los 19') llevaron el score a 18-12 para Sudáfrica. Momentos de mayor presión y tensión, sin margen para el error.

Y a los 26', una gran acción del wing Mapimpi, en conexión con el centro Lukhanyo Am, derivó en el primer try del partido, apoyado por aquel. La acción fue revisada por el TMO, por supuesto pass-forward, pero fue desestimado por el referí francés Jérôme Garcès. Conversión de Pollard y Sudáfrica que se distanció a 25-12. Una acción determinante para definir el partido.

Sensación que se terminó de confirmar a los 33, con un ataque a fondo por el otro extremo: Cheslin Kolbe superó las marcas inglesas y apoyó el segundo try de los sudafricanos, desatando los festejos en las tribunas y en la cancha. Como remate, el nuevo acierto de Pollard. Sudáfrica rumbo al tercer título con un lapidario 32-12. Demoledor.

Fuente: La Nación
 

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