Los encargados del operativo sanitario para contener a la población afectada por la crecida del río Pilcomayo tuvieron que atender a numerosos pacientes con cuadros respiratorios y diarrea, enfermedad típica en estas situaciones por la contaminación del agua. Además, muchas personas se lastimaron mientras las evacuaban o se cayeron en el barro mientras trataban de salvar sus cosas de la inundación.

El Ministerio de Salud Pública informó ayer que continuaba la asistencia de equipos de profesionales en el Municipio de Santa Victoria Este.

Comunicaron que se hacen exámenes y controles médicos de rutina en el centro de evacuados que está funcionando en la Municipalidad y que este trabajo continuará con revisiones periódicas.

Esta tarea se suma a la atención a demanda de los pacientes que llegan por sus medios a los establecimientos sanitarios ubicados en el lugar.

El equipo médico del área operativa amplió los controles médicos periódicos, para brindar cobertura no solo en el hospital cabecera y en los puestos fijos de Santa María, La Paz y La Puntana, sino también en el centro de evacuados de la Municipalidad.

Entre las patologías más frecuentes se registraron cuadros respiratorios, de catarro y de diarreas. También pacientes con traumatismos por caídas y golpes en el barro.

Entre las atenciones efectuadas se registraron dos fracturas de tibia y clavícula y una paciente que presentaba ginecorragia, casos que fueron derivados al hospital Juan Domingo Perón de Tartagal, para estudios de mayor complejidad.

El secretario de Salud, Francisco Marinaro Rodó, interviene en los trabajos de asistencia que se efectúan en la zona e informó que los exámenes y controles médicos de rutina continuarán de manera periódica en el centro de evacuados para generar diagnósticos tempranos.

En tanto, 15 personas quedaron hospitalizadas en el establecimiento sanitario cabecera de Santa Victoria Este por distintos cuadros que requieren supervisión médica permanente.

En la zona afectada por el desborde del río Pilcomayo trabaja un comité de emergencia. Equipos del Ministerio de la Primera Infancia recorrieron la zona para asistir a las familias vulnerables.

Desde la Secretaría de Articulación se informó que las acciones de acompañamiento y monitoreo de los agentes se focalizan en personas discapacitadas. También visitan a las familias para conocer la situación de los más chicos y los ancianos.

Desde el Gobierno de la Provincia difundieron que se invirtieron más de $86 millones en alcantarillas, rectificación de cauces, terraplenes y reconstrucción de banquinas a modo de prevención en la ruta provincial 54.

Lo que viene después del agua

El secretario de Gobierno del Municipio de Santa Victoria Este, Lalo Arroyo, dijo que el principal problema que tendrán hoy y mañana en la zona será la falta de combustible. 
En el pueblo desde ayer se acabaron algunos combustibles. La situación es preocupante porque las lanchas y las máquinas que trabajan en el agua utilizan naftas premium, lo que encarece todo. 
Muchas personas se quedaron sin poder cargar combustible para abandonar la zona afectada por la crecida del río Pilcomayo y eso es un problema urgente por estas horas. 
Las 30 familias del paraje La Estrella que perdieron todo están desesperadas. A la rotura de los anillos de contención le siguió el ingreso veloz e inexorable del agua, por lo que no pudieron salvar demasiado.
En dichos de su cacique, Pablo Segundo, lo que necesitan con carácter de urgente es agua, alimentos y pañales para los chicos. Para recomponerse necesitarán ropa, calzados, muebles, elementos de higiene y recursos para recomponer sus viviendas. Los chicos andan descalzos, en medio de una crecida que trae animales muertos, víboras, arañas, conejos, ramas y todo tipo de basura como botellas o latas. Para comunicarse con el cacique se puede llamar al 03873 693632. 
 

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