El arzobispo de Tucumán,  designado para investigar a Zanchetta, negó ser su amigo

Carlos Alberto Sánchez, arzobispo de Tucumán, fue elegido por el Vaticano para investigar al exobispo de Orán Gustavo Zanchetta por las denuncias de abuso sexual contra seminaristas.

Esta designación fue cuestionada por algunos sacerdotes que aseguraron que entre investigador e investigado hay una estrecha amistad, lo que dificultaría encarar un trabajo objetivo. El religioso negó que existiera tal vínculo.

Ayer al mediodía concluyó el Encuentro de Obispos del NOA en la casa de retiro Juan XXIII. Las monjas fueron las encargadas de preparar el almuerzo de coronación de la reunión para los religiosos. Los esperaron con la mesa lista y algunas bebidas alcohólicas, mientras que los obispos fueron asomándose a cuenta gotas al salón.

Entre los asistentes se encontraba el arzobispo de Tucumán, que al ser consultado por la tarea que le asignó el Vaticano indicó que es "la primera vez" que le dan una responsabilidad de este tipo, y que para realizar este trabajo deberá viajar a Orán.

"Lo conozco como conozco a cualquiera de los obispos, por haber ido a Orán a dictar cursos y por los seminarios", indicó antes de ingresar al almuerzo. Consultado por las versiones que lo vinculan estrechamente con Zanchetta, aseguró que "no hay amistad", y destacó que "no habrían impedimentos" para iniciar el proceso eclesiástico con objetividad.

Luego de sus afirmaciones, el arzobispo pidió que se borrara el audio en que habían quedado registradas sus palabras, aduciendo no haber dado su autorización para ser grabado. "Borre ahora", exigió, mientras un hombre robusto, que ofició de guardia, se asomaba a la puerta del salón donde ya almorzaban los otros obispos, entre ellos monseñor Mario Antonio Cargnello y el obispo de Orán, Luis Scozzina.

Hermetismo

Sánchez manifestó estar muy ocupado para hablar con la prensa. "Incluso algunos de nosotros hemos renunciado a nuestra siesta hoy para mantener una reunión", explicó.

Cargnello acompañó las acusaciones contra el exobispo de Orán ante la Nunciatura según el cura José Manzano, uno de los sacerdotes que denunció a Zanchetta. Pero el arzobispo de Salta también se negó ayer a dar declaraciones sobre el tema. "Hablá con el obispo de Orán o el de Tucumán", derivó, antes de ingresar al almuerzo que habían preparado las religiosas.

Zanchetta fue obispo de Orán desde 2013 hasta agosto del 2017, cuando dejó sorpresivamente el cargo argumentando que atravesaba por problemas de salud. Unos meses después fue designado al frente de la Inmobiliaria del Vaticano, un puesto que el papa Francisco creó exclusivamente para él, según fuentes de la Iglesia Católica.

A fines del año pasado, este medio realizó una investigación que tuvo alcances internacionales en la que se develó que Zanchetta había dejado su cargo en la localidad norteña porque tres vicarios de su Diócesis lo habían denunciado por desmanejos económicos, abusos de poder y abusos sexuales contra seminaristas.

Los sacerdotes presentaron ante la Nunciatura, organismo donde se debe denunciar un obispo, testimonios de seminaristas e incluso fotos de Zanchetta en actitudes "indecorosas".

El Papa, bajo la lupa

Con el accionar del Papa puesto bajo la lupa por otorgarle un cargo en la Santa Sede a Gustavo Zanchetta pese a las denuncias que pesaban sobre él, el Vaticano salió a despegar a Francisco. Mediante su vocero Alessandro Gisotti, la Iglesia Católica indicó que Zanchetta sería investigado y separado de sus funciones. Además, se aclaró que las denuncias se conocieron en el “último otoño”, luego de su designación en Roma. Sin embargo, estas versiones se contraponen a lo que señalan los sacerdotes que denunciaron a su obispo. 
Según diferentes versiones, Zanchetta era el “hijo espiritual” de Francisco.
 

 

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