Hipertensión, colesterol alto, hígado graso, apneas de sueño (ronquidos fuertes), trastornos y daños en las articulaciones -principalmente en las rodillas- infartos, son sola algunas de las dolencias que llegan tarde o temprano adheridas a la obesidad. Estas y otras complicaciones de las salud son el resultado de un incremento descontrolado en el peso, que en algunos casos puede estar ligado al estilo de vida -sedentarismo y mala alimentación- pero que los profesionales de la medicina advierten pueden terminar siendo solo excusas para no llevar adelante acciones concretas para frenar complicaciones posteriores en la salud.

Entre septiembre y diciembre de 2018 se llevó adelante la cuarta Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR) que forma parte del Sistema de Vigilancia de Enfermedades No Transmisibles (ENT) y del Sistema Integrado de Encuestas

a Hogares (SIEH). Este trabajo se llevó adelante con el aporte del Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) y la prueba piloto del relevamiento se realizó entre junio y julio del mismo año en Salta, Córdoba y el conurbano bonaerense.

Sobre una muestra se realizó sobre la cantidad de viviendas habitadas de 42.454. La tasa de respuesta de hogares estimada sobre dichas viviendas fue de 73,4%.

El resultado más destacado fue que seis de cada 10 adultos presentaron exceso de peso (sobrepeso + obesidad). Se registró obesidad en un cuarto de la población, indicador que aumentó 22% respecto de la edición 2013 y 74% respecto a la primera edición de 2005.

Mientras este escenario se presenta a nivel nacional, desde el hospital Arturo Oñativia -referente en la atención de pacientes con obesidad y diabetes- destacaron que en 2018, se contó con 2.354 consultas externas por obesidad.

Florencia Soto, jefa del Programa de Diabetes del Oñativia recordó este hospital es el centro de referencia del norte en cuanto a la atención de estas patologías, por lo que advierte que se debe tener en cuenta que la encuesta nacional va de la mano con los incremento de la obesidad y la diabetes a nivel mundial. "La primera encuesta nacional de 2005, dio como resultado que un 8 por ciento de la población tenía diabetes y ahora se ronda el 12 por ciento", advierte la profesional.

El indicador de glucemia elevada o diabetes autoreportado evidenció un aumento

significativo respecto de la ENFR 2013, y alcanza al 12,7% de la población.

Frente a estos indicadores, la profesional destacó que el Oñativia tuvo una consulta de 6.790 pacientes con diagnóstico de diabetes. En estos casos la llegada de los pacientes se puede concretar por autoreferencia o por derivación de los centros de salud y hospitales de la provincia.

"Una vez que vemos al paciente, el primer paso es hacer una referencia familiar teniendo en cuenta que en el caso de la diabetes tipo 2 es hereditaria", agregó Soto.

Mientras que la licenciada en Nutrición, Virginia Pamparano, jefa del Programa de Nutrición del Oñativia, destacó que cuando se presentan casos de obesidad, es una situación familiar.

En el caso de las pacientes con obesidad, no existen casos de edad destacados que presenten la patología, mientras que la diabetes se presenta con más frecuencia en pacientes que rondan los 40. "Igualmente todo esta variando y ya se están presentando casos de niños de 12 años con diabetes", agregó Soto.

Cuestionada sobre los indicadores que ponen en alerta el aumento de peso y quiénes los advierten, Pamparano destacó que tanto hombre como mujeres tienen muy en cuenta el factor estético y esto es un punto positivo por lo menos para alarmar y buscar que medidas tomar.

Al momento de buscar un descenso de peso, la mayoría comete el error de apegarse a una dieta extremista, realizar ayunos prolongados, dejar de consumir ciertos alimentos. "Estas acciones que no se pueden mantener en un tiempo prolongado, son las que generan que luego el paciente no baje de peso o sufra un efecto rebote", alertó al mismo tiempo que recomendó a quienes se encuentran en esta situación que busquen el apoyo de un profesional que los apoye en los cambios alimenticios y también para iniciar alguna practica deportiva.

Factores y síntomas

La doctora Soto destacó que no existe un factor que predomine más que otro, sino que se trata de un conjunto, entre los que se cuentan la falta de actividad física, la mala alimentación y la herencia genética.

La profesional destacó que en caso de la diabetes no es necesario ser obeso para presentar la enfermedad, se suman factores de riesgo que llevan a esta enfermedad. Sin embargo, uno de los síntomas de afecciones que presentan las personas obesas es lo que se denomina acantosis nigricans. Se trata de un lazo oscuro en el cuello, los codos o axilas. Se trata de un signo clínico de paciente con obesidad, pero no presentan diabetes.

"Somos lo que comemos y lo que hacemos, es el mensaje que debe quedar en la población", agregó Soto.

Desde la percepción de la licenciada Pamparana agregó que entre las acciones a seguir para evitar una mala alimentación si se trabaja por varias horas, es el llevar una vianda con algunas preparaciones listas. "Lo mismo que si no se cuenta con tiempo para las compras, se debe buscar un día en que se hagan las compras y se realicen las comidas. Se frezan y se usan en función de las necesidades que van surgiendo", agregó.

Lo que se debe evitar son las preparaciones conocidas como chatarra, como las hamburguesas y panchos. "Esto también se debe aplicar para los más chicos cuando llevan la merienda a la escuela", advirtió.

Cambios de hábitos

Soto destacó que todos buscan excusas cuando no se quiere tomar una decisión. En el caso de las personas con problemas de peso, la excusa es el no tengo tiempo, es caro, "pero siempre se tiene respuestas para estas excusas".

"Si la persona en cuestión trabaja 12 horas y en algún momento se para a comer. En ese momento se debe saber que elegir. Entonces si como un sandwichs, le saco una tapa de pan y como menos pan y vez de tomar una gaseosa tomo agua o preparo un agua saborizada sin azúcar. Hay miles de opciones, al igual que la actividad física en las que solo se necesita 40 minutos de las 24 horas del día. Entonces, si no puedo pagar el gimnasio, voy a caminar aunque sea a la vuelta la manzana", especificó Soto.

La profesional destacó que la adherencia a los tratamientos se presenta igual que en toda enfermedad crónica. "Hay preocupación pero cuesta mucho la adherencia, y esto no es solo en Salta, es en general", agregó.

El cambio de hábitos al momento de elegir los alimentos se hace presente pero no en la medida que se quisiera. Las estadística de 2013 hablaba de que el 4,9% de la población encuestada realizaba el consumo de al menos 5 frutas al día, mientras que en los datos de 2018, dan como resultado que el 6% toma esta misma decisión.

Uno de los puntos más destacados es el incremento de personas realizando actividad física, que de 2013 era de 8,5%, pasó en 2018 a 10,7%.

Pamparana destacó que al momento de iniciar un tratamiento por obesidad, la mayoría de los pacientes preguntan si "deben comer solos". La respuesta a esta inquietud es destacar que la acción debe ser todo lo contrario, ya que lo que se plantea es un aprender a realizar una selección diferente de alimentos para toda la familia. "Se trata de una alimentación saludable para toda la familia, que en la mayoría de los casos presenta varios casos de sobrepeso, porque la oferta que se presenta en estas familias son la elección de bebidas azucaradas, preparaciones fritas o festejos con comida abundante", alertó.

 

 

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