Morir en un gimnasio: alarma por un nuevo caso

El fallecimiento de un hombre de 37 años que realizaba ejercicios en el gimnasio del hotel Alejandro I reabrió el alerta por los casos de muerte súbita de personas aparentemente saludables. El lamentable suceso ocurrió el viernes pasado y si bien hay un comprensible hermetismo sobre lo que sucedió de parte de la familia del joven, desde el hotel también decidieron no detallar cómo se actuó tras el sorpresivo desvanecimiento del joven mientras realizaba su rutina deportiva.

"Por respeto a la familia de la víctima preferimos no hablar", explicaron a El Tribuno una vocera del Alejandro I. La consulta surgió luego de que el médico Sebastián Schanz, expresidente de la Sociedad de Cardiología de Salta, advirtió, a través de su cuenta de Twitter, que a pesar de existir un cardiodesfibrilador en el hotel, no se habría usado, según dijo.

Sus fuentes, aclaró en el mismo medio, fueron "la esposa de la víctima y un testigo en el lugar".

Conocer si se utilizó el cardiodesfibrilador externo automático (DEA) es de relevancia porque ese aparato, si es que se lo acciona a tiempo, podría haber salvado la vida del muchacho, quien era padre de dos hijos.

El cardiodesfibrilador puede revivir a una persona que sufrió un paro. Es un dispositivo que permite la aplicación de descargas eléctricas para lograr el restablecimiento del ritmo cardíaco normal. 
 

"Al 75% de las personas que se le aplica el desfibrilador de manera inmediata resucita", explicó para esta nota el médico Bernardo Biella. También es fundamental ante un evento cardíaco el conocimiento de la técnica de reanimación cardiopulmonar (RCP) para reanimarlo.

En el caso del joven que murió en el gimnasio se desconoce de manera oficial cuál fue el procedimiento de emergencia que se utilizó y si es que se implementó de manera correcta. Lo que sí está certificado es que hay un cardiodesfibrilador en el lujoso alojamiento de calle Balcarce.

De acuerdo a lo que explicó el subsecretario de Habilitaciones de la Municipalidad, Claudio Mohr, los gimnasios no están obligados a tener desfibriladores. "La normativa alcanza a los locales de gran afluencia y en este caso tenían un aparato porque le corresponde al hotel", dijo el funcionario.

En la capital salteña existen varias zonas que se consideran "cardioprotegidas" por contar con desfibriladores disponibles, como, por ejemplo, en la Casa de Moldes (Caseros y Balcarce), en el Mercado San Miguel y en Hotel Sheraton, entre otros. El problema es que hay poca concientización de que existen y cómo usarlos.

Regulaciones fundamentales

La ordenanza capitalina 12.215, promulgada en 2004, establece una serie de requisitos para la habilitación de gimnasios, que buscan proteger, sobre todo, la salud de los clientes de esos locales.
El artículo 2 de la norma obliga a los gimnasios a tener contrato de servicio de asistencia y seguro médico vigente.
El artículo 5 dice que los asistentes a esos locales deberán presentar antes de iniciar sus actividades “una constancia de aptitud al ejercicio físico, acorde a la actividad a realizar”. 
El artículo 7 requiere a los responsables de los locales “capacitar a su personal en técnicas de reanimación cardiorrespiratoria y primeros auxilios debiendo contar entre su plantel por lo menos, con el asesoramiento de un médico con capacitación especializada”.

La ordenanza delega en las áreas de Control Comercial y de Deportes de la Municipalidad las inspecciones en los gimnasios sobre el cumplimiento de las normas que los rigen.
 

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