La defensa de Condorí trató de darle un vuelco al juicio

En la extensa novena jornada del juicio por el homicidio de Cintia Fernández, que culminó pasadas las 20 del jueves, los defensores de Federico Condorí, el expolicía imputado por el crimen, trataron de dar un vuelco al proceso con la presentación de dos testigos que manifestaron saber quién es el verdadero autor del crimen. Luego de escuchar las versiones, Ana Fernández, madre de la víctima, desacreditó el testimonio de ambos, por considerar que carecen de veracidad y de toda lógica.

El debate tomó otro cariz en la audiencia de la tarde del jueves cuando el abogado Alejandro Eckhard, uno de los defensores de Condorí, solicitó a los jueces del Tribunal de Juicio la incorporación de un testigo de identidad reservada que tenía datos vinculados con el homicidio de la joven Fernández ocurrido en los últimos días de abril de 2011 en su departamento del barrio Parque La Vega. Tras deliberar, los magistrados admitieron la declaración de esta per sona.

El testigo manifestó que es expolicía, y dijo que durante el segundo semestre de 2013 (estando aún en funciones) recibió el llamado de una "informante" para que concurra a su casa en Parque La Vega porque debía contarle algo. Explicó que la mujer le habló de una persona que vivía en el barrio Parque La Vega, que era adicto de sustancias estupefacientes, que tenía antecedentes delictivos y que podría estar relacionado con el homicidio de Cintia Fernández. Según el testigo, la informante señaló que ese hombre le dijo: "Me mandé un moco con la chica del fondo", y que sería esto contemporáneo a la muerte de la joven.

A preguntas del fiscal Ramiro Ramos Ossorio y del querellante Pedro García Castiella, el hombre no aportó precisiones de fechas y otros detalles, lo que obligó a la presidenta del Tribunal, Norma Vera, a recordarle que se encontraba bajo juramento. Sin embargo, el expolicía se mantuvo en su postura

Ante las inconsistencias evidenciadas, la madre de la víctima solicitó declarar . En una breve exposición, Ana Fernández sostuvo que este testigo la había contactado oportunamente con insistencia y que una vez se reunió con ella bajo el pretexto de brindarle información sobre el hecho, pero que ante lo inverosímil de sus dichos se retiró. La mujer desmintió que a su hija le hayan sustraído una agenda con tarjetas de crédito, como señaló el testigo.

Finalmente, se presentó la mujer señalada por el nuevo testigo como "la informante". Esta persona ratificó en términos generales la versión que brindó el expolicía, pero al ser indagada entró en contradicciones respecto a fechas y aspectos puntuales de la versión brindada por aquel. La mujer identificó al presunto sospechoso como Silvio Pierini, quien se encontraría residiendo en el exterior.

Fuertes planteos

Finalizada la declaración de los testigos, el querellante García Castiella pidió al Tribunal de Juicio que el expolicía y su "informante" sean investigados por el delito de "falso testimonio". En tanto el fiscal Ramos Ossorio solicitó a los jueces que se aperciba a uno de los defensores por "inconductas éticas", y que las actuaciones sean remitidas a la Fiscalía de Derechos Humanos para que se investigue la conducta del testigo que se desempeñaba como miembro de la Policía de la Provincia en el momento de los hechos.

Por otro lado, Ramos Ossorio también solicitó que cese el beneficio de la prisión domiciliara para el imputado Condorí y se haga efectiva su detención, para evitar el entorpecimiento del proceso. Cerca de las 20, tras deliberar, los jueces del Tribunal decidieron no hacer lugar al pedido del fiscal respecto al cambio en las condiciones de Condorí. No obstante, resolvieron que al acusado se le asigne una consigna fija a cargo del Servicio Penitenciario Provincial hasta la finalización del juicio.

"Lo que hizo la defensa fue lamentable, porque presentó a dos testigos que trataron de inculpar a una persona que jamás fue investigada y que ahora vive fuera del país", dijo García Castiella. Y agregó: "todo esto lo hicieron con la firme intención de salvarle el pellejo a Condorí".

Testimonio de un amigo

En la audiencia de ayer declararon un amigo de Cintia Fernández, una conocida de la madre de la víctima, un vecino de Parque La Vega que se encargaba de la vigilancia del complejo habitacional en 2011 y dos empleados del consorcio del barrio que en ese momento realizaban tareas de limpieza.

El amigo señaló que la conocía desde la infancia porque sus madres eran amigas. Dijo que es policía y que trabajaba en Orán. Contó que mantuvo conversaciones con Cintia por mensajes de texto y por chat en los días previos a su muerte. Recordó que el 19 de abril viajó a Salta por un problema de salud de su esposa y permaneció en la capital durante cinco o seis días. En ese lapso recibió un mensaje de Cintia. Dijo que ella le preguntó si conocía a algún jefe en el Departamento de Trata de Personas de la Policía, porque tenía problemas con una persona que trabajaba ahí, quien le había retenido una computadora. El testigo contó que la puso en contacto con un oficial que conocía en esa área y la charla culminó ahí. Luego, de regreso en Orán, le envió un mensaje a Cintia para preguntarle si había solucionado el problema y ella le respondió que sí, sin darle mayores detalles. A partir de ahí siguieron conversando por esa vía, el 26, 27 y 28 de abril, siempre por la noche, a partir de las 23.

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