A Zanchetta le pueden caber entre 3 a 10 años de prisión

Los pasos para el polémico exobispo Gustavo Zanchetta se torcieron en contra de sus planes. El religioso tuvo que desistir de su vuelta a Roma. La Justicia le retuvo sus pasajes programados para ayer, y su documentación personal. Las prohibiciones se deben a la imputación por abuso sexual simple.

"Zanchetta tiene que quedarse acá hasta que se termine de hacer la investigación y es su decisión cumplir", aseguró el abogado Enzo Gianotti, defensor público que representará al exobispo e "hijo espiritual del Papa" en las denuncias por abuso sexual que asentaron dos seminaristas de Orán.

Los jóvenes lo acusaron por "tocamientos", por lo que la acusación no se agrava por acceso carnal, pero sí por su condición de superior.

La pena que le puede caber al sacerdote que fue trasladado al Vaticano luego de las denuncias que elevaron cinco sacerdotes contra él, es de tres a diez años de prisión.

La fiscal penal Mónica Viazzi, interina en la Fiscalía Penal de Violencia Familiar y de Género de Orán, imputó durante la siesta del jueves al sacerdote cercano al papa Francisco. El horario en el que se realizó el trámite judicial llamó la atención por ser inusual, el horario de trabajo de la fiscalía es hasta las 13.

Durante la audiencia, Zanchetta solo se limitó a escuchar los cargos por "abuso sexual simple agravado por su condición de obispo", y se abstuvo de declarar por consejo de su abogado defensor, Gianotti. "No sabemos qué planteo dará la fiscal. Depende de eso para definir la estrategia de defensa, en cuanto hace a la legitimidad del proceso", aseguró su defensor.

El juez de Garantías 2, Claudio Parisi, hizo lugar al pedido de la fiscal que en reemplazo de la fiscal Soledad Filtrín solicitó imponerle "la obligación de fijar domicilio dentro del país, mantener y comunicar el mismo; obligación de concurrir a todas las citaciones, abstenerse de realizar cualquier acto que obstaculice el descubrimiento de la verdad y la actuación de la ley y de acercarse a las víctimas o a su grupo familiar; prohibición de ejercer cualquier tipo de agresión física o psicológica respecto de las víctimas".

La próxima citación judicial a la que deberá acudir el religioso que vivía en Santa Marta, la misma residencia del Papa, es el próximo miércoles 12, para la realización de las pericias psicológicas y psiquiátricas. "Él por ahora está en Orán, pero no está restringido en más que cumplir con el procedimiento", indicó su abogado.

Las denuncias se elevaron ante la Nunciatura en el 2016 y 2017. En ambas, cinco sacerdotes, 3 de ellos vicarios generales, y 2 monseñores reconocidos en el pueblo, acusaron a Zanchetta por desmanejos económicos, abuso de poder y abuso sexual. La primera denuncia, publicada por El Tribuno, fue acompañada con fotografías que habrían pertenecido al religioso desnudo en su habitación. Además, la primera acusación formal advirtió a las autoridades eclesiásticas sobre acosos a seminaristas. La segunda fue más allá y denunció que los acosos habían llegado a abusos, e incluyó testimonios de jóvenes.

"Tuvo actitudes extrañas con los seminaristas, como por ejemplo, vigilarlos de noche, sentarse en sus camas o incitarlos a tomar bebidas alcohólicas", rezaba la primera denuncia.

Luego de la última denuncia, el papa Francisco le pidió su renuncia. La versión oficial fue que su alejamiento de la Diócesis del norte se debía a "motivos de salud". Unos meses después reapareció en el Vaticano, como consejero en la Administración del Patrimonio de la Santa Sede Apostólica (APSA), la llamada "inmobiliaria" del Vaticano, que tiene a cargo más de 5.000 propiedades, cargo que aseguran fue creado "exclusivamente para él".

La postura del Papa ante el caso 

El Vaticano primero negó conocer las denuncias y luego el Papa admitió.

La cercanía del papa Francisco con Zanchetta se remonta a cuando el jefe actual de la Iglesia era presidente de la Conferencia Episcopal y el ahora denunciado trabajaba en dicho organismo eclesial. 

“Lo mandé a España a hacer un test psiquiátrico, algunos medios dijeron ‘y el Papa le regaló un veraneo en España’. Fue a hacer un test psiquiátrico, el resultado del test era dentro de lo normal, aconsejaban el tratamiento del viajero, una vez por mes. Viajar a Madrid a hacerse dos días de tratamiento, entonces no convenía que volviera a Argentina por eso. Entonces lo tuve acá y como el test decía que tenía capacidad de diagnóstico de gestión, bueno, asesor. Algunos lo interpretaron acá en Italia como un ‘parcheggio’ (‘estacionamiento’)”, aseguró el Papa Francisco durante una entrevista en la que lo interpelaron por el caso.

Las inconsistencias de la cabeza de la Iglesia Católica quedaron expuestas durante aquella entrevista a un medio mexicano. 

Cuando El Tribuno destapó el caso, Alessando Gissiotti, vocero del Vaticano, salió al cruce y aseguró que aquel puesto asignado a Zanchetta se había realizado sin conocerse las denuncias por abuso sexual. Sin embargo, en las últimas declaraciones, el Papa reconoció que estaba en conocimiento de las denuncias que se habían elevado ante la Nunciatura: “Se quejaron, se quejaron hasta que hicieron como clero una denuncia a la Nunciatura. Yo llamé a la Nunciatura, y el nuncio me dijo: ‘Mire, la cosa de la denuncia es seria por maltrato, abuso de poder, podríamos decir, ¿no?”. Las denuncias que realizaron 5 sacerdotes ante la Nunciatura fueron por acusaciones que constaban en un mismo documento: desmanejos económicos, abuso de poder y abuso sexual a seminaristas. El Papa solo se refirió públicamente a las de abuso de poder.

 

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